Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Por Favor, No Me Hagas Feliz
Eduardo García Gaspar
14 julio 2008
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Es una fuerte impresión mía que la democracia tiene dentro de sí misma semillas que tienden a destruirla. En palabras sencillas, la democracia es sólo una herramienta y muy primitiva que tiene como propósito dividir el poder de los gobiernos como una manera de respetar la libertad personal. El gran valor es la libertad. La democracia es únicamente una herramienta, muy imperfecta y cruda.

La democracia rompe el poder del gobierno de varias maneras. Una de ellas es esa famosa división de ejecutivo, legislativo y judicial. Otra de ellas es la de cambios pacíficos de gobierno por medio de elecciones periódicas. Estas elecciones permiten seleccionar gobernantes, los que más votos reciben de acuerdo con las leyes del país.

Consecuentemente, los gobernantes en campaña llegan a ganar sólo si tienen más votos que sus opositores. Su objetivo es tener más votos, es decir, más ciudadanos votando por ellos. Su problema es cómo convencer a un gran número de personas para votar en su favor. La solución tradicional ha sido la de hacer promesas, “si llego a gobernar entonces te daré…”

Las promesas, claramente, se dirigen en lo general a ofrecer una mejor vida a los votantes, incluso en cosas tan específicas como la promesas de guarderías infantiles del ahora presidente Calderón. El candidato tiene que generar promesas y más promesas, una vida feliz para todos. Un buen ejemplo de esto ha sido Obama en los EEUU.

Dijo este candidato que impondrá impuestos a las utilidades extraordinarias de las empresas petroleras para con esos fondos ayudar a las familias a soportar precios elevados de combustibles. No suena nada mal: el ciudadano entiende que el candidato hará que terceros paguen sus gastos personales. Pero MacCain no se libra de este síndrome.

Declaró que también las petroleras son malas porque ellas no invierten lo que debieran en el desarrollo de energías alternativas. Deberían hacerlo, dijo. Detrás de la afirmación está la misma idea: una promesa de mejor vida para el ciudadano. Detrás de estas promesas y otras similares, está muy oculto un problema: ellas no tienen un sustento real.

¿Castigar con más impuestos a las petroleras? Sus márgenes de utilidad no son altos, los hay mayores. ¿Redefinir el negocio de las petroleras? Eso es un asunto de las empresas y sus accionistas. En México, ahora mismo, el gobierno aplica políticas de subsidios y controles de precio que tampoco tienen sustento lógico.

El problema de la democracia y que creo bien vale una segunda opinión es ya muy claro: el sistema de elecciones por mayoría crea un incentivo de promesas electorales de felicidad cada vez mayores con bases insostenibles. Llegan así al gobierno personas que en verdad piensan que son responsables de la vida feliz de los ciudadanos, a quienes deben cuidar desde que nacen hasta que mueren.

La democracia descansa en buena parte en la creencia de un electorado razonablemente educado e informado, capaz de seleccionar a los mejores gobernantes. Pero el gobernante que hace promesas de campaña piensa que el ciudadano es un ser inhábil a quien le debe cuidar. De aquí se genera el populismo, como en el caso de MacCain y su idea sobre las petroleras.

El efecto neto de promesas crecientes en número y amplitud es exactamente lo opuesto de lo que la democracia desea, un gobierno muy grande, muy poderoso, que anula la libertad de las personas. Por querer cuidar al ciudadano, Obama quiere poner impuestos a utilidades extraordinarias, sin poner atención en lo que ello ocasionaría. López Obrador pido elevar al doble el gasto de su gobierno para hacer felices a los ciudadanos.

Lo que debe recordarse es que la democracia no tiene el objetivo de crear un gobierno para hacernos felices. Esa es una responsabilidad personal de cada uno de nosotros. Pero la democracia sí tiene el propósito de dejarnos libres de tal manera que podamos ser felices de acuerdo con lo que nosotros queramos, no con lo que nos diga un gobernante.

Es básico que recordemos esa diferencia entre libertad y felicidad y que los gobernantes no hacen. Cuando ellos piensan que su misión en la vida es hacernos felices, se equivocan de cabo a rabo. Todo lo que deben hacer es contribuir a crear circunstancias razonablemente estables para que cada persona haga lo que ella piensa que la hará feliz.

Cuando un ciudadano crea que la misión de un gobierno sea hacerlo feliz, habrá renunciado a su libertad y se convertirá en el súbdito de personas que no son mejores que él y que en la mayoría de los casos son peores.

Post Scriptum

El dato de López Obrador fue analizado en La Plataforma Electoral De AMLO. Los datos de Obama y MacCain, vienen de un editorial de Karl Rove en el WSJ (19 junio 2008), donde se dice que,

[oil companies] make about 8.3 cents in gross profit per dollar of sales. Why doesn’t Mr. Obama slap a windfall profits tax on sectors of the economy that have fatter margins? Electronics make 14.5 cents per dollar and computer equipment makers take in 13.7 cents per dollar… Microsoft’s margin is 27.5 cents per dollar of sales… oil and gas companies report that they have invested heavily in alternative energy. Out of the $46 billion spent researching alternative energy in North America from 2000 to 2005, $12 billion came from oil and gas companies… And do we really want the government deciding how profits should be invested? If so, should Microsoft be forced to invest in Linux-based software or McDonald’s in weight-loss research?


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