Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Por Un Mejor Lenguaje Político
Eduardo García Gaspar
9 julio 2008
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


El gobernador de Jalisco, pero no sólo él, hay muchos más, ha mostrado una faceta que debe ser examinada al tratar la calidad del político mexicano, su lenguaje. Sabemos que esa calidad es baja. Una de las pruebas disponibles es su vocabulario.

La profesión de político demanda varias virtudes, quizá la mayor de ellas sea la prudencia que es la sabiduría necesaria para prever las consecuencias de los actos propios. Un político sin prudencia es como un bolígrafo sin tinta, de muy poco sirve. Pero esa profesión también necesita habilidades, como la del uso del lenguaje.

No es que el político deba saber hablar, sino que tiene que ser un maestro del lenguaje. Debe dominarlo y manejarlo con dominio pleno. Un político que no sabe hablar bien es como un coche sin motor, de nada sirve. Por eso resulta importante destacar el uso de las malas palabras en la política. En la medida en la que ellas son usadas el político muestra un terrible defecto, el de falta de dominio del lenguaje.

Aprovecho el contenido de un texto de Enrique Goldbard, en la Revista ESTE  PAIS, Octubre de 2006, No. 187, México, pp. 53-54. Lleva el título de Coprolalia, una palabra derivada del griego. Copros significa excremento. Lalein significa balbucear. Usted ya se imagina de qué se trata. Lo que no se imagina es lo que produce.

La coprolalia reduce el dominio del lenguaje. Limita el vocabulario y por tanto, la habilidad de pensar. Por ejemplo, en lugar de contestar y responder, la persona simplemente puede exclamar, “me vale mad…” Más aún, la coprolalia aumenta la violencia al sustituir el nivel de amabilidad que los tratos humanos requieren y que son básicos en un gobernante.

La mentada de madre, esa terrible expresión mexicana, cuando es usada en política, muestra a gobernantes que no llenan los requisitos que sus puestos exigen. Sin dominio del lenguaje no pueden analizar la realidad, se tornan poco prudentes y no pueden llevar relaciones cordiales entre sí. ¿Cómo razonar con alguien que le dice a uno “ve y ch… a tu mad…”? No creo que el tipo sepa leer un reporte simple, mucho menos escribir una breve instrucción.

No creo que los gobernantes sean los únicos que padecen cropolalia. Las películas están llenas de ella. Las mujeres jóvenes suponen que el uso de malas palabras las libera. Los comediantes en televisión suponen que eso los hace más graciosos. Y todo es notable, pues cuando en México el índice de alfabetización ha sido elevado notablemente, el lenguaje ha empeorado.

Una columna del WSJ trató una faceta de este tema al ensalzar el arte del insulto (In Praise of Political Insults, J. Tartakovsky, 2 julio 2008). Si se va a insultar a alguien, lo menos que debe esperarse es que, en política, lo haga con ingenio. Por ejemplo, en los EEUU, alguien calificó a Jimmy Carter como el mejor presidente que ha tenido… la URSS.

Se cuenta que una vez Oscar Wilde recibió un anónimo que simplemente decía “idiota”. Después de leerlo respondió, “es el primer anónimo que recibo y que viene firmado”. Lo que se pide con esto no es que se detengan los insultos, como pide la ley mexicana, sino que se hagan bien, con ingenio.

Eso revelaría un adelanto importante en la calidad del gobernante. Mostraría que domina el lenguaje, que tiene cultura, que puede llevarse con otros, que tiene sentido del humor y quizá hasta prudencia. Piense usted en alguien que de sus opositores dice “sus discursos dicen menos que los de Marcel Marceau” y compárelo con alguien que grita, “me vale mad…”

Pero creo que el punto central de esta segunda opinión es señalar que en un terreno en el que es necesario hablar, escuchar, negociar y ceder, el uso de vulgaridades funciona en contra. Dentro de una cámara de legisladores, es natural, se dan siempre muy graves desacuerdos, pero es precisamente allí que deben también tenerse los más grandes acuerdos. Las procacidades y obscenidades impiden los acuerdos.

No espero que de los políticos mexicanos salgan grandes frases dignas de ser citadas, pero eso no significa solicitarles de la manera más atenta que no usen palabras soeces. Todos nos beneficiaremos de este avance.


ContraPeso.info fue lanzado en enero de 2005 y es un proveedor de ideas e información para el interesado en buscar ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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