Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Problema de Desconexión
Eduardo García Gaspar
1 diciembre 2008
Sección: Sección: Una Segunda Opinión
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La noticia decía, la semana pasada, que las financieras mexicanas de automóviles pidieron que Nafin las apoyara. Nafin es una institución financiera propiedad mayoritaria del gobierno mexicano que se define con el deseo de ser “el principal impulsor de desarrollo de la pequeña y mediana empresa”.

La petición de esas financieras es simple: que Nafin les dé un aval entre 10 mil y 30 mill millones para ellas conceder así créditos a las compras de coches. Total, quienes dan préstamos para la compra de autos pasan por problemas y desean que el gobierno intervenga con un respaldo para esos créditos.

Si alguien no pudiera pagar el crédito para su auto, Nafin, es decir, el gobierno, se haría cargo de ese problema. No es la primera vez que esto sucede, ni será la última. Es una patología que se sufre por parte de quienes están acostumbrados a encontrar salidas a sus problemas pasándoselos al gobierno.

El problema es que si alguien, como en este caso, pasa sus problemas al gobierno eso necesariamente significa que se los endosa al resto del país, es decir, usted y yo incluidos. Y, al final de cuentas, el gobierno sale como el salvador de algo, pero lo hace con dinero que usted y yo le dimos.

No es difícil de entender. Comienza con una realidad innegable: los gobiernos obtienen los fondos con los que operan mediante el cobro de impuestos. Los que pagamos impuestos somos los ciudadanos. Si alguien alega que hay personas que no pagan impuestos, se equivoca. Todos los pagamos de una manera u otra (los impuestos que como empresa paga Coca-Cola, están integrados en el precio de venta; sin impuestos, los productos serían más baratos).

Ese dinero que el gobierno obtiene se usa en una variedad de cosas, algunas de ellas realmente esenciales. Otra parte de esos fondos se van a otras cosas, ya no esenciales, sino como ésa, la de avalar por varios miles de millones a alguien que lo pida. Esto es lo que hace que usted y yo terminemos dando un aval a créditos incobrables en la compra de autos.

O que paguemos las vacaciones de burócratas que no se necesitan. O subsidios a productos que no compramos. O Viagras a los de la tercera edad. Se hace esto con gran facilidad porque existe una desconexión mental en los ciudadanos. La gran mayoría, por lo visto, no liga que lo que a unos da el gobierno al resto se lo ha quitado.

F. Bastiat lo describió con una imagen muy clara. Es muy fácil ver la mano que otorga o puede otorgar algo, como el aval en esta petición. Pero es mucho más difícil entender que existe otra mano, la que entra en el bolsillo y nos quita dinero.

Esta falta de conexión entre un suceso y otro está muy bien representado en las menciones que los mismos ciudadanos hacen cuando señalan que el gobierno debe intervenir para, por ejemplo, subsidiar agricultores o cosas similares. Por su mente no pasa la idea de que es su propio dinero el que se está usando para hacerlo.

La desconexión es fomentada por la creencia de que muchos no pagan impuestos. Efectivamente no los pagan por sus ingresos, pero los pagan siempre que gastan. El impuesto al valor agregado es una forma de cobro de impuestos, pero también lo es toda compra de todo bien que se produce.

Quien produce bienes paga impuestos sobre sus ingresos, de gasolina, de seguro social, de muchas cosas. Y esos pagos son costos que se integran en el precio de venta. Quien se precie de no pagar impuestos no está viendo la realidad. No hay manera de escapar ese cobro. Esos fondos son los que se disputan los que piden, como en este caso, el aval de una financiera gubernamental.

Quien pide esos favores obviamente ignora esa realidad y aprovecha esa desconexión mental en el ciudadano: como no se da cuenta de que es su dinero el que se va a usar en favor de un grupo, el que sea, sigue creyendo que es el gobierno el que usa dinero que sacó de algún otro lado. No se da cuenta de que lo sacó del bolsillo del propio ciudadano.

El punto bien vale una segunda opinión para enfatizar el notable caso de tal desconexión en la mente de tantos ciudadanos. Como comenté no hace mucho: los regalos de Viagra que hacen algunos gobiernos a gente mayor los está pagando usted y no creo que usted mismo le comprara un Viagra a un viejo extraño que apareciera en su casa solicitando esa obra de caridad.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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