Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Prohibición Mal Defendida
Eduardo García Gaspar
22 octubre 2008
Sección: CRIMEN, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


El tema de la legalización (o despenalización) de la posesión de drogas ha salido de nuevo. Se trata de dejar de considerar delito el tener montos pequeños de las sustancias prohibidas, o incluso legalizar la mariguana. La justificación de tal medida es disminuir el ingreso que los narcotraficantes reciben.

Es una posición que tiene sentido y lo apoyan razonamientos sólidos. Pero hay personas que se oponen a tal legalización y que esgrimen un par de argumentos que examino. Uno es el de el daño físico y mental que sufren los adictos y que puede ser brutal. Es cierto. La adicción puede tener consecuencias muy serias en las personas, que requieren tratamientos médicos de consideración.

Esta defensa de la prohibición de las drogas utiliza con riqueza casos reales de personas cuya vida se ha echado a perder. Las historias son ciertas y dramáticas. Acuden a pasajes de la vida de personas que de drogas menores pasan a drogas mayores.

Otro argumento que se usa para mantener la prohibición de drogas es una comparación con otros delitos. Se razona que si se legalizan las drogas eso sería igual a legalizar los robos, o los fraudes. No es un argumento sólido porque en los robos existe un daño directo a terceros, pero no en el consumo personal de drogas. También se dice que el consumo de drogas hace más probable la comisión de delitos, como ataques a terceros.

Con argumentos de esta naturaleza se pretende defender la prohibición de las drogas. Y, la verdad, sí son argumentos en pro de esa posición y que merecen considerarse. Pero tienen un defecto mayúsculo: no examinan los argumentos que exponen quienes sostienen la legalización de las sustancias. Quienes piden la legalización están de acuerdo en que las drogas tienen consecuencias indeseables entre quienes las consumen.

Ambas partes suelen compartir ese punto de vista. Los partidarios de la legalización van más allá razonando que la prohibición tiene efectos colaterales imprevistos que son peores que los que tiene el consumo de drogas. Es decir, las drogas prohibidas o legalizadas causan problemas, pero cuando están prohibidas causan más problemas que cuando están legalizadas o despenalizadas.

Este argumento, que es de peso sustancial, es el que no he visto examinar por parte de los defensores de la prohibición. Sus argumentaciones están basadas en la compasión que sienten por los drogadictos. No hay problema con eso, pero debía extenderse a la compasión que deberían sentir por las víctimas indirectas que produce el narcotráfico… a las que suelen ignorar.

El punto bien vale una segunda opinión para señalar que la prohibición de las drogas tiene una defensa incompleta. Si sus partidarios quieren tener una defensa completa de su posición deberán examinar el efecto de la prohibición y que es la creación de un negocio ilegal que coloca enormes fondos en bandas organizadas. Mientras no respondan a este argumento no podrán tener una defensa sólida.

El problema es uno de los clásicos casos de la selección del menor de los males y su examen necesita mentes muy frías dirigidas a encontrar una solución, no a imponer una opinión personal. Las terribles historias personales de drogadictos conmueven el corazón, pero no son un argumento suficiente para defender a la prohibición.

Sí, pueden contarse cientos de casos de jóvenes a quienes el cerebro se les ha afectado, o que han muerto y todo eso es verdad. Pero a esas historias también deberán añadirse las de personas muertas, heridas y afectadas por el tráfico ilegal a pesar de no ser adictas. Si los opositores quieren defender su posición deberán desarrollar posturas mejores y defensas más sólidas.

Este problema es parecido al de la prostitución, por presentar las mismas características de ser indeseable y causar daños personales, como la propagación de enfermedades e incluso adicción. Su prohibición ha generado mercados negros que resultan peores que la tolerancia pública.

Me inclino en lo personal por la despenalización de las drogas, pero me gustaría encontrar a un partidario de su prohibición que respondiera al argumento de los efectos colaterales de ella, específicamente la creación de bandas ilegales con enormes cantidades de recursos.

Post Scriptum

Desde luego, existe otro argumento de quienes desean que las drogas se mantengan prohibidas, el del más fácil acceso a esas sustancias y, como consecuencia, un aumento en su consumo. Desde luego, lo que sabemos de conducta humana indicaría eso: a precios más reducidos y sin costos de transacciones ilegales, la oferta de mariguana podría significar una mayor cantidad demandada, al menos a la corta.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.



1 comentario en “Prohibición Mal Defendida”
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