Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Promesas De Empleo, Promesas
Eduardo García Gaspar
28 octubre 2008
Sección: ECONOMIA, Sección: Una Segunda Opinión
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La situación parecía una copia fiel de otra acaecida hace unos 20 años. En una conversación se habló de nuevo del desempleo y otra vez se citó el caso de una planta pequeña que había cerrado sus operaciones de fabricación despidiendo a algún numero no conocido de trabajadores. Se hablaba de lo dramático de la situación que tenían esos trabajadores.

La causa del cierre hace 15 años había sido la apertura de fronteras en México. Los artículos fabricados en el exterior eran más baratos. El punto más interesante de esa conversación fue el lamento de una persona que habló del desempleo sin tratar el punto de la alegría que al mismo tiempo deben tener los consumidores de los productos en cuestión. Los pueden comprar más baratos.

La causa del cierre ahora era la contracción de la actividad económica, ante la que algunas empresas toman acciones de despido de personal al anticipar una actividad económica menor. En ambos casos, el tema fue el empleo y lo que los gobiernos podían hacer para crear empleos. Muy similar al tema de campaña de Calderón (el presidente del empleo) y a lo que han prometido Obama y McCain.

Hay algo malo en todo esto. Estamos acostumbrados a pensar en la creación de empleos como el objetivo económico de los gobiernos. Es una obsesión y las obsesiones son malas consejeras. El desempleo es un síntoma y remediarlo en sí mismo no tiene sentido si no se resuelve el problema.

El empleo, si se busca como meta única, podría ser creado con extrema facilidad. Bastaría con eliminar las máquinas de los procesos de fabricación, quitar todo vestigio de automatización, prohibir por ley las computadoras y evitar la implantación de la robótica. Eso es lo que pretendía hacer Ghandi. Haciendo eso, cualquier país llegaría a tal nivel de empleo que tendríamos que importar mano de obra. Lo malo de hacer esto es que tendríamos artículos carísimos. Seríamos todos más pobres.

Pensar en el desempleo y las penas que acarrea es humano y legitimo. Pero quererlo resolver como problema aislado es erróneo. La creación de empleos es uno de los efectos de una situación deseable, la de facilitar la creación y aumento de capital dentro de un ambiente estable. Teniendo esto, el empleo se crea como efecto secundario.

Preservar artificialmente fuentes de empleos es buen material para promesas electorales, pero es una mala política real si no se entiende que los empleos son efecto de la creación de capital. La lógica dice que si se quieren generar empleos, lo que hay que hacer es facilitar la actividad empresarial: menos regulaciones, menos impuestos, más libertades para los emprendedores. Esto, dentro de un ambiente de estabilidad política y monetaria, creará empleos.

Porciones de las promesas electorales en los EEUU mostraron lo que no debe hacerse en este sentido. Por ejemplo, Obama habló de elevar los impuestos a los de mayores ingresos y dar dinero a los de ingresos menores. Populismo descarado y equivocación crasa. Ocasionará una creación menor de empleos al retirar recursos de los bolsillos de quienes los pueden crear. En la mente de Obama lo que parece contar es la distribución y no la creación, el clásico error que cometen los cortos de vista. Es maravilloso encontrar que aún se crea eso y que se piense que para generar empleos debe quitarse dinero al que los crea.

La causa central de tal error es la creencia de que el empleo es un objetivo en sí mismo y no la consecuencia de otras cosas que son las que en sí mismas sí son objetivos. Si usted quiere lograr empleos de inmediato puede hacer algo tonto, eso del gobierno contratando gente para cavar zanjas y más gente para llenarlas. La gente terminará con ingreso, pero nada se habrá creado.

Los empleos con ingresos crecientes son consecuencia de un ambiente económico y político estable, que aminore los riesgos futuros percibidos y permita actividades emprendedoras de beneficio futuro creando capital, tecnología, investigación y desarrollo, capacitación y educación, ahorro, por parte de millones de personas. Este es el objetivo que debe tenerse y que muchos, como Obama, son incapaces de entender.

No es algo ideológico, ni algo desconocido, ni fuera de toda lógica. Así funciona nuestro mundo y las evidencias son abrumadoras. Cuantos menos impuestos paguen todos, mejor.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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