¿Quién es un héroe? Definición, significado. Las características de un héroe. Eso que debe tener una persona para ser calificado así.

Introducción

En un buen libro, de Johnson, Paul [2007], Heroes. New York. HarperCollins, su autor da breves biografías de todo tipo de personajes, a los que considera héroes.

La lista es amplia, aunque necesariamente limitada. No, no está Napoleón. Pero sí están muchas mujeres, como Judith, en la Biblia, e incluso Mae West. También, Julio César, Lincoln y Churchill, más otros.

La selección, para lo que sigue, es lo de menos. Lo que importa es lo que hace a un héroe y cómo puede encontrase una definición de heroísmo.

Héroe, cuatro criterios

El autor toma cuatro criterios que una persona debe cumplir para ser un héroe. No necesariamente famoso, pero héroe al fin y al cabo. La lista parece sencilla, pero son requisitos en extremo arduos.

Independencia mental

El primero es el de la independencia de pensamiento, es decir, el evitar pensar como el resto.

Se logra de la manera más difícil, pensando cada cosa por uno mismo sin contagio ajeno.

Y, por supuesto, eso implica algo excepcional, ir en contra de los pensamientos generalizados y de las opiniones masivas. Cuanto más popular sea una creencia, la que sea, más escéptico se debe ser.

No es precisamente una receta para ser popular, aunque a la larga se logre quizá ser visto como alguien valioso. Es el caso de quienes atacan a las vacas sagradas y defienden a los villanos tradicionales… siempre que crean que la razón les asiste.

Ir en contra de la opinión mayoritaria es uno de los más grandes retos que pueden tenerse. Los no héroes le arrojarán todos los insultos de los que son capaces.

Congruencia

El segundo de los rasgos es actuar de manera consistente de acuerdo con las opiniones propias.

Actuar de manera congruente y resoluta, sin titubeos. Es una conexión irreprochable entre la independencia de pensamiento y la conducta que de allí se deriva. Otro costo para el héroe.

Escepticismo ante los medios

El tercero de los rasgos, que apunta Johnson, tiene que ver con los medios de comunicación.

Se trata de ser escéptico ante ellos, incluso rechazarlos o ignorarlos si se cree que eso es lo mejor y resulta congruente con las ideas propias.

No significa poner de lado a los medios, sino examinar lo que ellos dicen, reconociendo que lo que en ellos aparece no es necesariamente la verdad, por persuasivos que sean.

Es la diferencia entre estar informado y conocer. Es examinar los contenidos de los medios, críticamente. Una conducta lógica que se sigue de la independencia mental.

Valor

El cuarto de los requisitos es el del valor, el rasgo que más fácilmente se ve en los héroes.

Es el aceptar las consecuencias, las que sean, de la independencia individual. Quizá sea la materia que hace al final héroes: ser personalmente auténticos y aceptar las consecuencias de esa independencia.

El héroe es una persona que no compromete sus ideas. Eso tiene costos y para enfrentarlos, se necesita valor y temple. Algo que no muchos tienen.

Por tanto…

En lo que sigue hago algunas consideraciones derivadas de las ideas de Johnson acerca de los héroes.

Sociedades libres

Son preferibles las sociedades que facilitan que salga a la superficie lo que cada uno tiene de héroes. Son, por tanto, nocivas las sociedades que impiden el surgimiento de héroes, donde intentar serlo pone en riesgo a la vida misma.

Por eso son mejores las sociedades libres que a las estatizadas. En las últimas, la autoridad se encarga de matar todo instinto de autonomía personal para volver a los ciudadanos dependientes de ella.

Responsabilidad personal

Son preferibles las sociedades donde las enteras consecuencias de las acciones las acepta la persona, a aquellas en las que alguien ofrece protegerla desde que nace hasta que muere.

Dinamismo

Son preferibles las sociedades inquietas y desordenadas a las que controladas por una autoridad que cree tener la verdad. Son mejores los riesgos de la libertad que las seguridades del control central.

Héroes en libertad

Las sociedades libres darán más héroes, muchos más. Y esos héroes serán como el empresario que abre un restaurante en el que nadie creía. O el ingeniero que inventa algo que le decían que era imposible.

O el barrendero que cree que sí debe hacer bien su trabajo, o la persona que no acepta ser corrompida, o la que habla sin miedo de su religión.

Todas ellas son héroes, quizá en pequeña escala, pero lo son. No serán famosos, ni célebres, pero eso es lo que hace al héroe también, el desprecio de la fama. Sólo en libertad pueden tenerse héroes, muchos de ellos.

En resumen

Los héroes son valientes porque aceptan el costo de su independencia mental y la congruencia entre sus ideas sus sus acciones.

Por último, llama la atención que Johnson apunte al escepticismo ante los medios masivos, como una característica del héroe. Obviamente, esos medios ejercen gran presión en contra de la independencia mental.