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Las razones del crecimiento de los gobiernos. Es una tendencia real la de gobiernos creciendo desproporcionadamente. ¿Por qué? Hay causas posibles de conocer su se examinan los tres tipos de gobernante que se tienen. Todos ellos tienen intereses personales para aumentar el tamaño y el presupuesto de sus gobiernos.

Introducción

Una realidad innegable, el tamaño de los gobiernos tiende a crecer desproporcionadamente. Una ilustración de esto es el de los presupuestos de gobierno, casi siempre en crecimiento.

Más y más programas de gobierno, más y más intervención en la economía, más y más partidas de gasto.

¿Cuáles son las razones del crecimiento de los gobiernos? Buchanan ofrece una buena explicación. El gran valor de esta idea es la explicación analítica de un fenómeno real. 

La idea comentada en esta carta fue encontrada en Buchanan, James M.The Limits Of Liberty: Between Anarchy And Leviathan. Chicago. University of Chicago Press. 0226078191, pp.156-159.

El punto de partida

Dentro de la subsección titulada «Politician’s Preferences and Budgetary Bias», en el capítulo 9, el autor inicia afirmando que los votantes en escasas ocasiones toman decisiones colectivas de gobierno.

Es decir, esas decisiones no son realizadas por quienes pagan los impuestos y quienes son al mismo tiempo los beneficiarios de los bienes y servicios proveídos por el gobierno.

La influencia del ciudadano en las decisiones de gobierno es indirecta y limitada.

Para operar con efectividad práctica, se necesita que el papel de los ciudadanos se concentre en la elección de sus representantes, de personas como ellas que son las que participarán en la toma concreta y específica de decisiones legislativas y ejecutivas.

Son estos gobernantes elegidos por los ciudadanos los que tomarán las decisiones directas sobre los bienes y servicios públicos gubernamentales y sobre el tamaño del presupuesto y las partidas de este, incluyendo su financiamiento.

Los gobernantes, sus gustos y opiniones

Inmediatamente después de señalar esa realidad, señala otra, ahora relativa a los gobernantes y sus preferencias personales. Un punto vital para explorar las razones del crecimiento de los gobiernos.

El punto de Buchanan as simple. ¿Tienen los gobernantes preferencias personales y propias acerca de temas como el tamaño del presupuesto, de sus fuentes de financiamiento, de sus componentes?

Desde luego que sí las tienen. Sería irreal suponer que esos son aspectos sin importancia para ellos. Si no tuvieran esas preferencias no estarían metidos en la política. Quien no tiene opiniones y preferencias al respecto no sería atraído a puestos de gobierno.

Es de sentido común presuponer que la clase política está formada por personas que tienen opiniones al respecto de cuestiones presupuestales públicas.

Y esos gustos y opiniones no son iguales a los de los ciudadanos

Más aún, esas personas sienten atracción por la política porque piensan que ella es un instrumento que tienen para influir en las decisiones de gobierno, decisiones que afectan a la colectividad.

Reconocer esto significa reconocer también una consecuencia clara. Las consideraciones y manejos presupuestales de gobierno no serán un reflejo fiel de las preferencias de los ciudadanos electores.

El gobernante una vez electo gozará de un buen margen de acción para implantar sus propias preferencias en cuestiones fiscales y presupuestales.

En el tiempo, a la larga, el gobernante sí tiene una limitación indirecta en las siguientes elecciones si es que desea ser reelecto.

Pero aún así, el gobernante goza de gran margen de maniobra para manejar las cuestiones financieras de gobierno de acuerdo a sus opiniones propias, no necesariamente coincidentes con las de sus electores.

Por tanto, dentro de un margen amplio de acción limitado por extremos de imposibilidad para sus electores, el gobernante va a decidir por las opciones que él prefiere. Y que son las de mayor utilidad para él, no para sus representados.

Esta posibilidad es uno de los beneficios de su puesto, un «ingreso político».

Un sesgo hacia el crecimiento gubernamental

Hasta aquí, Buchaman pone su atención en la flexibilidad que el gobernante tiene para tomar decisiones según su propia conveniencia y opinión, dentro de un margen de posibilidades.

Esta realidad no tendría importancia si las diferencias de opinión y preferencia fuesen simétricas, para mayor o menos presupuesto, anulándose unas a otras en promedio.

Con unos gobernantes prefiriendo una elevación del presupuesto, por ejemplo, y otros, una disminución, quizá el efecto neto final sería pequeño en cualquiera de las direcciones.

¿Es cierto eso en la realidad? El autor dice que no. Hay un sesgo unidireccional a favor de la expansión en las cuentas fiscales. Otra de las razones del crecimiento de los gobiernos.

En ese sesgo es posible distinguir varios elementos, que son expuestos por el autor a continuación, dando oportunidad a una clasificación de gobernantes en tres tipos.

Gobernante con buenas intenciones

Primero, las personas que valoran muy alto la posibilidad de influir en las decisiones colectivas, quienes tienen un real y sincero deseo de hacer el bien.

Gente de buenas intenciones que se incorporan a la política con la idea de influir en las decisiones de gobierno y usan al gobierno para implantar sus opiniones propias.

El opuesto de estas personas es el de quienes creen que el papel del gobierno en la sociedad debe ser reducido y que precisamente por eso tienen menor probabilidad de ser atraídos a puestos públicos.

Es natural concluir que el gasto gubernamental tenderá a subir por causa de lo anterior,. Por la atracción fuerte que un puesto de gobierno ejerce entre quienes desean usar al gobierno como instrumento para el bien de la sociedad.

Gobernante con deseo de poder

Segundo, otro tipo de personas que no tienen un componente ideológico de gobierno grande o pequeño. Son personas que colocan gran valor en el tener poder de decisión para afectar la vida de terceros.

No es igual al tipo anterior, en el que una persona tiene una serie de opiniones acerca del bien social que desea realizar usando medios gubernamentales.

Este otro tipo de gobernante puede tener ideas vagas e incompletas de programas sociales, pero pueden estar buscando una posición de gobierno porque valoran estar en posiciones de poder y mando, a las que otros tienen que recurrir para solicitar asistencia.

Un gobernante de este tipo logra utilidad en los ingresos que recibe por el reconocimiento que tiene de su autoridad.

Sin preferencias ideológicas, este tipo de gobernante podría tomar decisiones más cercanas a las preferencias de sus electores que el anterior.

Sin embargo, para llegar y mantenerse en una posición de poder él debe complacer al mayor número posible de votantes y eso será más fácil de lograr con programas de gobierno dirigidos a grupos grandes que con una reducción general de impuestos.

Buchanan aclara que en los dos casos anteriores, de gobernantes con agenda ideológica y con agenda de poder, se ha tomado como hipótesis que ellos son incorruptibles.

Ninguno de ellos busca ingresos personales que no sea el de su sueldo en el puesto ocupado.

Gobernante que quiere ganar más

Ahora es necesario añadir un tercer tipo para comprender mejor las razones del crecimiento de los gobiernos.

Es el político que busca ingresos adicionales a su sueldo y por eso se presenta la misma tendencia anterior a la elevación del presupuesto.

La razón es sencilla. Las oportunidades de corrupción son directamente proporcionales al tamaño del presupuesto y su complejidad, y al monto de la intervención estatal en la economía.

Es natural que este tipo de gobernante busque engrandecer los presupuestos con la creación de muchos programas de gobierno. No tendría lógica que prefiriera reducciones de presupuesto y de programas de gobierno.

En resumen

Los gobernantes en la realidad pueden caer en uno de esos tres tipos, o ser una combinación de dos o tres de ellos.

Pero la dirección en la que se mueve el tamaño del presupuesto gubernamental es la misma para todos: se elevará por diferentes motivos. Son las razones del crecimiento de los gobiernos.

Todos tienen un interés personal en elevar la intervención gubernamental en la economía.

Más sobre las razones del crecimiento de los gobiernos.

Gobiernos grandes, las causas

Por Eduardo García Gaspar –   8 julio, 2014

El fenómeno es universal. Al menos desde fin del siglo 18, los gobiernos han crecido.Y crecido notablemente. Monstruosamente.

Un ejemplo de EEUU

Mientras eran una colonia británica, en 1774, el gasto gubernamental era el 2% del ingreso de los habitantes.

Un siglo después, en 1870, el gasto gubernamental era el 7% del PIB, es decir, en 100 años se más que se triplicó.

Poco más de un siglo después, en 1980, la proporción fue de 31%. Un crecimiento extraordinario.

Treinta años después, en 2010, la proporción era de 42%, es decir, 21 veces más que cuando eran una colonia.

El fenómeno es realmente notable. Especialmente cuando se considera que es una proporción creciente dentro de una cantidad creciente, el PIB.

La situación es generalizada

Ese país no es un caso aislado, sino parte del principio general que indica que los gobiernos tienden a crece más que proporcionalmente al tamaño de la población y de la economía.

El fenómeno es visible, tanto que pasa desapercibido y se toma como parte de la vida.

Sin embargo, es una tendencia muy marcada que no es sostenible. La proyección lineal presentaría un absurdo. Llegaría un punto en el que todo el dinero lo tendría el gobierno y todos serían burócratas. Nadie produciría.

¿Las razones del crecimiento de los gobiernos?

Pensemos en algunas de mero sentido común.

Más gobierno, más poder

La primera es el deseo de poder que alimenta al gobernante, quien hará todo lo que esté a su alcance para tener poder creciente. Los gobernantes viven del poder, se alimentan de él y nunca les es suficiente.

Por tanto, facilitarán todo lo que aumente el tamaño y el poder gubernamental. Serán extraordinariamente renuentes a empequeñecerlo.

Ideas populares

Segundo, la popularidad de ideas que favorecen el crecimiento gubernamental. Me refiero a ideas socialistas, comunistas, keynesianas, progresistas, que se sustentan en gobiernos muy poderosos y excedidos.

Ellas son muy atractivas a los intelectuales que tienen ilusiones de sociedades racionales perfectas. Y son fácilmente llevadas en cápsulas simplificadas a la masa de votantes.

Mutación gubernamental

Tercero, conectado con el punto anterior, es una mutación importante. El gobierno ha dejado de gobernar propiamente para convertirse en una agencia de proveeduría de servicios: educación, salud, pensiones, entretenimiento y demás.

Esto significa que servicios que antes eran ofrecidos por ciudadanos privados, son ahora ofrecidos por el gobierno. El resultado es un crecimiento sustancial del aparato gubernamental y sindicatos afines. Y que incluso suponen que el gobierno es un proveedor de felicidad general.

Corrupción y corporativismo

La cuarta causa es el descubrimiento de oportunidades de negocio gubernamental entre los ciudadanos.

El gobierno grande propuesto por el socialismo, el gobierno de gran gasto propugnado por el keynesianismo, el gobierno convertido en agencia de servicios, es una fuente enorme de negocios.

Los negocios de los intereses especiales, de los sindicatos de gobierno, de los grupos de presión, de los amigos del gobierno. Todas las personas que hacen del gobierno su modus vivendi. Más, por supuesto, la corrupción.

Las razones del crecimiento de los gobiernos, en resumen

El fenómeno de gobiernos excedidos se debe a razones ideológicas y doctrinales: todas esas teorías y mentalidades que piden la expansión gubernamental como medio para progresar.

Pero también a razones pragmáticas, las que han establecido al gobierno como el medio que sostiene la vida de millones.

De él viven y cualquier intento de redimensionar al gobierno es equivalente a perder sus ingresos (como los agricultores franceses o los sindicatos educativos en México).

Por razones ideológicas y prácticas, los gobiernos han excedido su tamaño y eso ha tenido consecuencias notables: menos crecimiento, crisis económicas, estancamiento, daños a los marginados.

Lo más grave, sin embargo, es la mentalidad de ciudadanos que están convencidos de que su voto comprará beneficios personales que otros pagarán. Es la conversión de las elecciones en sistemas de beneficios parasitarios.

Y cuando surgen problemas y crisis, esa mentalidad general lleva a aplicar soluciones que llevan a mayor crecimiento estatal, cuando lo opuesto sería buena parte de la cura.

Un análisis, con datos de la OCDE, apunta que si una persona en 1960 hubiera empezado a trabajar a los 15 años, hubiera llegado a los 68 jubilado en una situación 3.2 veces mejor a la real, siempre que la proporción de gasto gubernamental se hubiera mantenido a los niveles de los años 60.

Es decir, lejos de verse como un acto de justicia, el crecimiento de los gobiernos cometen errores que crean situaciones que pudieron haberse evitado. Un problema de injusticia

Y unas cosas más…

Si le gustó la columna, quizá también, Los límites de un gobierno y también, El problema del poder sin límites.

También son relevantes Calidad del gobierno, calidad del gobernante y Las características del buen gobernante.

La publicación que usé tomando cifras e ideas es Norquist, G. G. et al (2014). A U-turn on the Road to Serfdom: Prospects for Reducing the Size of the State (Occasional Papers). Institute of Economic Affairs. El pequeño libro puede ser obtenido sin costo en el sitio de IEA.

[La columna fue actualizada en 2019-10]