Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Remediando La Lectura
Leonardo Girondella Mora
29 agosto 2008
Sección: ESCUELAS, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Recientemente fue emitida una nueva ley en México, la que tiene como propósito regular por parte del gobierno el mercado de los libros con la meta de hacer que esa regulación remedie el problema de una población que prácticamente no conoce los libros.

La ley trata de remediar un problema creado por la misma autoridad —la que está a cargo de la educación pública que no ha podido desarrollar hábitos de lectura. Me parece que ese error de la educación pública, que ha creado alumnos que no leen, se debe a una cuestión estratégica que señalo en lo que sigue.

Definición de Objetivos

Es mi entender que los planes de estudio no hacen una distinción entre dos objetivos posibles y muy distintos:

  • Hacer que los alumnos lean libros considerados como valiosos por la elite magisterial
  • Crear hábitos de lectura que se mantengan a lo largo de la vida de los estudiantes.

Distinguir entre ellos es vital —si se toma el primer objetivo, el de hacer que los alumnos lean libros seleccionados por el magisterio, seguramente se terminará obligando al alumno a leer libros densos, pesados e incomprensibles: acabará el alumno creando una noción de que la lectura es un tormento amargo.

Darle a un alumno un libro de cientos de páginas de un autor admirado por el profesor es un suplicio —profesores que dan a leer El Viejo y El Mar, Diálogos de Platón, Rojo y Negro y otros similares, especialmente los modernos, están matando la lectura.

Es una equivocación de objetivos —no se trata de hacer que el alumno lea Cien Años de Soledad, ni La Odisea. Se trata de crearle hábitos, no de obligarle a leer los clásicos que alguien ha seleccionado. Puede ser que Ulises sea una maravilla, pero no hay mejor manera de atormentar al novato con una obra.

Para crear hábitos debe comenzarse con lo simple y sencillo, no por eso malo —los cuentos pueden ser algo muy recomendable, como los de Poe o similares. Leer Ana Karenina es un paso siguiente, no el primero. Lo que debe crearse es afición y ello no puede lograrse por medio de 500 páginas incomprensibles —pero sí con 30 de una historia atractiva, como quizá Maupassant.

Una vez creados los hábitos es que puede elevarse la calidad de la lectura a cosas más complejas, lo que no significa usar literatura barata en el comienzo. Los Viajes de Gulliver son clásicos y pueden ser leídos en partes breves que contienen historias entretenidas.

Ausencia de Análisis Absurdos

Otro error que he visto cometer es el de profesores que desean encontrar ideas ocultas en los libros y fuerzan al alumno a encontrar cosas que no existen en lo leído —son capaces de encontrar significados psiquiátricos en un comic, o dialéctica social en un cuento de terror. Todo esto hace que la lectura se vuelva temerosa y deje de gozarse el arte tratando de encontrar mensajes ocultos del autor.

Los alumnos deben dejarse llevar por la emoción de una buena historia, por personajes atractivos —no por análisis alocados que retiran la diversión y vuelven tediosa la lectura. Nadie lee a Harry Potter analizando los significados subterráneos que alguien le puede achacar: se lee por diversión y entretenimiento.

Si alguien quiere saber sobre los temas subsidiarios al gran tema, el perfil psicológico de los personajes, los ritmos narrativos, el simbolismo de la obra, la crítica social y otras cosas similares, que se vaya a estudiar literatura o tome cursos especializados posteriores a los iniciales —el resto sólo debe crear hábitos por medio de una interacción amable con la literatura.

En resumen

Creo que son dos las causas por las que en México se han creado personas a las que la literatura tiene sin cuidado —causas que la nueva ley para el fomento de la lectura ignora totalmente:

• La más importante de ellas es haber convertido a la lectura en un suplicio estudiantil que obliga a quienes se inician a leer obras que son valiosas para la elite.

• La segunda es haber incrementado en tormento literario con clases que pretenden analizar la literatura con conceptos y herramientas que son irrelevantes para el alumno.

Es una equivocación de estrategias educativas lo que provoca la falta de lectura en México —el haber convertido a la literatura en algo aburrido, incomprensible y amargo, cuando la literatura es divertida, amena y jovial.

Nota del Editor

Creo que Girondella ha puesto el dedo en una llaga muy dolorosa pero de la que nadie sabe su causa —el autor la ha puesto sobre la mesa para que todos la vean. En lo personal recuerdo los martirios que sufrí en primaria cuando a un profesor se le ocurrió que leyéramos Platero y Yo, una obra que por buena que sea, era demasiado para quien por primera vez abre un libro sin ilustraciones. Luego vinieron otras obras insoportables de las que debíamos hacer resúmenes.

Lo mencionado sobre los cuentos puede ser una buena idea como inicio de la creación de hábitos de lectura, porque de eso se trata, de crear costumbre de leer, no de que el alumno salga habiendo leído malamente libros imposibles para el novato y que alguien que sí lee admira. El alumno seguramente está acostumbrado a los cuentos infantiles y no se sentirá en terreno desconocido leyendo obras con estructura similar: cuentos de Oscar Wilde, Lovecraft, Poe, Bradbury y otros. Son breves, de calidad y sobre todo, divertidos.

Pero el punto central es muy valioso. La enseñanza ha equivocado su objetivo. Se trata de crear hábitos de lectura que se arraiguen en el largo plazo y no de hacer que los alumnos lean lo que la elite crea que sea lo más elevado y culto. Podrá ser maravilloso que alguien lea La Divina Comedia, pero dársela a un alumno es mandarlo a la cámara de tormentos.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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