Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Sólo 9 Millones de Venezolanos
Eduardo García Gaspar
1 febrero 2008
Sección: GOBIERNO, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Quiero mostrar un fenómeno curioso: unos pocos votantes localizados en un sólo país pueden tener una influencia desproporcionada en una mucho mayor cantidad de personas de otros países que nada tienen que ver con ellos. Téngame paciencia un minuto para usar unas cifras rápidas.

Lo que conocemos como Venezuela salió de una región llamada Gran Colombia, en 1830, y que produjo a otros dos países, Colombia y Ecuador. Tiene Venezuela unos 900 mil kilómetros cuadrados, más o menos el doble que el estado de California en los EEUU y la mitad que México. Tiene unos 5 mil kilómetros de fronteras con Brasil, Colombia y Guyana.

La población de Venezuela es de unos 26 millones. De ellos como un 60% tienen más de 15 años. Digamos que el 55% está en edad de votar, 14 millones o poco más. Hugo Chávez es el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, desde 1999, con casi el 63% de los votos. Es decir, más o menos 9 millones de venezolanos.

América Latina tiene en total unos 560 millones de habitantes. Brasil tiene unos 190 millones y México poco más de 100 millones. Los 9 millones que votaron por Chávez son el 1.6% del total de América Latina. Del total del continente serían aproximadamente el 1%. Porcentajes muy bajos y sin embargo, causantes de acciones que afectan al resto: causas muy pequeñas con consecuencias enormes, como una ley de efectos crecientes.

Por ejemplo, 9 millones de venezolanos pusieron en el poder a Chávez y eso le ha causado consecuencias a Colombia que tiene 18 millones de habitantes más que Venezuela. Recuérdese la intromisión de Chávez en los asuntos colombianos, por ejemplo, con la solicitud de dejar considerar a las FARC como terroristas. Argentina tiene 14 millones más de habitantes que Venezuela y, sin embargo, la influencia de Chávez es notoria en ese país. México que tiene cuatro veces más habitantes, se ha dicho, también ha tenido influencia chavista. Igual con Brasil, que tiene 7 veces más habitantes.

Quizá ya sea más o menos claro a lo que me refiero: los votos de 9 millones de venezolanos, menos del 2% de la población de América Latina, ha tenido influencia en la vida de cientos de millones en la región. No tiene mucho sentido lógico, pero es real y se da por un desafortunado efecto democrático: la elección de un irresponsable dentro de un sistema político de poder concentrado.

Los votantes venezolanos, sin querer, produjeron una consecuencia no prevista por ellos. Un sistema democrático, mal llevado, tiene según estas cifras consecuencias desafortunadas en personas que no son siquiera ciudadanos del país en el que se eligió al irresponsable.

¿Qué es lo que falló? La mala definición de la democracia, un error del votante venezolano. Es común creer que la democracia se reduce a elecciones legítimas que llevan al poder a quienes obtienen la mayoría de los votos. Si eso es la democracia, entonces yo soy sueco y me llamo Yngve Svensson. La democracia, bien entendida, es un mecanismo de división del poder gubernamental en tres niveles.

Uno, el tradicional y conocido: separación del ejecutivo, judicial y legislativo, y muchas veces, con separación de dos cámaras en el legislativo. Esto no sucede en Venezuela.

Dos, las votaciones periódicas que permiten cambio de gobernantes. Esto quiere ser evitado en Venezuela.

Y tres, ciertos niveles de autonomías regionales, contra lo que Chávez ha peleado. Lo que en Venezuela ha sucedido es irresponsable y parte de esto debe atribuirse a esos 9 millones de venezolanos que han permitido concentrar el poder político en su país. Lo que he querido mostrar es algo quizá nuevo.

El cómo es que una cantidad mínima de personas en un país pueden alterar la vida de cientos de millones fuera del suyo. Mi punto no es negar la influencia de algunas naciones sobre otras, cosa que es inevitable, pero sí señalar que cuando se carece de la división del poder, esa influencia es dañina, muy dañina. Los gobiernos son demasiado poderosos en sí mismos y dejar que una persona o un grupo gobierne sin contrapesos es igual a autorizar gobiernos totalitarios. Se trata, en resumen, de un fenómeno dual, es decir, con dos rasgos:

Primero, reconocer que los votos de ciudadanos en el país A tienen impactos en la vida de los países B, C, D… El caso de Venezuela es el que he tratado aquí y no es el único. Podrá añadirse el ejemplo de los EEUU también: los votos de los ciudadanos estadounidenses tendrán un efecto en la vida de ciudadanos de otros países. Creo que estas influencias mutuas, gubernamentales, son inevitables.

Segundo, reconocer que esa influencia es negativa cuando en el país A se tiene un gobierno de poder centralizado en una persona o grupo de ellas, elegidas por voto popular y que forman un rogue state, que es una amenaza para los demás países. Esto es lo que hace necesaria la conciencia en el ciudadano de mantener la esencia de la democracia, que es la fragmentación del poder político.


ContraPeso.info fue lanzado en enero de 2005 y es un proveedor de ideas e información para el interesado en buscar ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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