Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Todo, Menos Lo Que Importa
Eduardo García Gaspar
11 diciembre 2008
Sección: CRIMEN, GOBIERNO, Sección: Una Segunda Opinión
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Fue reportado que “El Ejército mexicano patrulla las calles de [Cuautitlán  Izcalli, estado de México], luego de las denuncias realizadas por la ciudadanía”. Las denuncias son de extorsiones telefónicas a cambio de protección hechas a comerciantes, escuelas y particulares.

No son los únicos, “casos similares… se han dado  en otras ciudades… como Culiacán o Chihuahua, donde se pasó de las extorsión telefónica a la quema de negocios” (El Universal, 8 diciembre 2008).

Hay otro suceso parecido en otra parte del mundo, en las costas de Yemen y Somalia. Son las noticias que suenan extrañas en estos tiempos. Los reportes del Buró Internacional Marítimo señalan 92 barcos atacados, 36 capturados este año, con 260 marinos secuestrados. Se han hecho esfuerzos también allá, pero los espacios son demasiado grandes para cubrir. Los piratas están haciendo lo que quieren.

Las cifras mexicanas (Washington Post, 9 diciembre 2008) son impresionantes. En México han muerto casi 5,400 personas por violencia en asuntos de narcotráfico este año, más del doble que el año pasado. Hay otras cifras aún mayores.

Las noticias pueden unirse en una segunda opinión. Señalan un fenómeno impresionante, el de la escala del crimen que llega a dimensiones extraordinarias. Desde luego, el hecho requiere una explicación, la razón por la que actividades criminales llegan a ser tan organizadas y gigantes.

Hay una explicación que convence: gobiernos fallidos. Es decir, autoridades incapaces de hacer eso que se supone que es la razón de su existencia. Si algo tiene que hacer un gobierno, el que sea, eso es proteger a los ciudadanos de amenazas, daños y ataques de terceros. ¿Han descuidado su misión central los gobiernos?

Toda la evidencia existente sugiere que sí en los lugares en los que los criminales pueden operar en esas escalas. Somalia es un caso extremo, con sus piratas, pero no están muy alejados Afganistán y otros en los que las personas cuya actividad es la violencia no han sido combatidas. México es un caso de estos: años de descuido del deber central de una autoridad, hasta muy recientemente, dieron incentivos al crecimiento de actividades criminales.

Ahora debe intentarse la otra explicación, la de por qué los gobiernos en tantas partes han descuidado su razón de ser, eso que justifica su existencia. Mucho me temo que esto se debe a la ampliación de funciones del gobierno. Más y más funciones provocan descuido de la principal. Piense usted en esto: en México hay gobiernos que regalan Viagra a viejos y que no tienen una policía efectiva, ni procesos judiciales adecuados.

O bien recuerde que en México, el gobierno destina fondos cuantiosos a actividades como el fomento del Turismo, subsidios a universidades, y una muy costosa y privilegiada burocracia: “El costo de las prestaciones de los servidores públicos que laboran en las dependencias y entidades de la Administración Pública Federal se elevó 42 por ciento entre julio y septiembre del 2008, respecto al mismo periodo del 2007″ (Grupo Reforma, 8 diciembre 2008).

La seguridad no tiene, al menos hasta ahora, la prioridad. Hay partidos políticos que harán todo lo posible por mantener al monopolio estatal petrolero, pero que no hacen igual esfuerzo por la seguridad de los ciudadanos. Recuerde que aquí es más importante un festival cultural o pistas públicas de hielo que tener una buena policía.

El descuido de la función central de un gobierno y medidas tan miopes como la prohibición o el combate a las drogas, crearon oportunidades para los criminales. Les dieron dinero a raudales en un ambiente de impunidad. Los dejaron libres en actividades jugosas. Los gobiernos estaban demasiado ocupados siendo responsables de la educación, la salud, el arte, la electricidad, las tasas de interés, la obra pública… todo lo fácil y de adorno.

En este descuido tienen cierta complicidad algunos ciudadanos, los que también se confundieron creyendo que el gobierno debía remediarlo todo, incluyendo lo que era responsabilidad personal. Obtuvieron lo que pidieron: gobiernos incapaces de protegerlos, pero que les regalan Viagra, pistas de hielo, playas artificiales, e ilusiones como la de creer que el petróleo es de ellos.

Si quiere usted tener un ejemplo de las terribles fallas que puede tener un gobierno, vea a su alrededor. Verá gobiernos que protegen empresas, que intentan hacer crecer a la economía, que imponen leyes absurdas, que quieren subsidiar todo, ser el médico universal y el educador de todos. Querer hacerlo todo, es la mejor forma de hacerlo mal.

Post Scriptum

El 15 de diciembre, El Universal reportó que “En los últimos tres años, alrededor de 48 millones de mexicanos han sido víctimas de un delito, lo que significa que en promedio 43 mil 835 personas han sido afectadas por el crimen, señaló la Comisión Nacional de los Derechos Humanos”.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural. Tiene una colección de más de tres mil textos.




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