Tolerancia sus características propias de su naturaleza y no siempre atendidas. La redefinición de tolerancia a un término que ha sido sobrevalorado y convertido en un clisé.

Tolerancia, la definición original

Su significado general

Una de las palabras más alabadas de la actualidad, tolerancia, tiene un origen basado en la capacidad de soportar una desviación. Por ejemplo, la tolerancia de una persona para ingerir una cierta sustancia en dosis grandes sin que ella sufra efectos dañinos.

Podría ser también la tolerancia de aceptar variaciones en las medidas de una pieza de maquinaria sin que ella sufra desperfectos.

La tolerancia tiene múltiples aplicaciones. Puede hablarse de tolerancia al riesgo entre los inversionistas, de tolerancia a la glucosa entre pacientes, de tolerancia al error, a la frustración.

Se ha usado también para expresar una tolerancia inexistente contra el crimen al hablar de tolerancia cero.

La idea general de la tolerancia es una englobada en la idea común a palabras como soportar, sufrir, resistir, admitir. Tolerar algo sin tener consecuencias indeseables.

Una de las acepciones más usadas y colocadas como un enorme valor es la que más específicamente se refiere a la tolerancia en el trato entre personas.

Son las siguientes consideraciones centrales antes de examinar a la redefinición de tolerancia.

Tolerancia entre personas

Si bien la palabra ‘tolerancia’ aplicada al trato humano ha adquirido una popularidad reciente, su uso primero más importante lo realizó John Locke en su carta sobre la tolerancia religiosa. Allí llamaba a una convivencia entre religiones cristianas dentro de una misma sociedad.

Por tanto, puede tener una definición sencilla, la de soportar diferencias personales sin consecuencias graves. La característica central de la tolerancia.

El caso, por ejemplo, de los habitantes de una comunidad culturalmente muy homogénea a la que emigran personas culturalmente diferentes.

El llamado que la tolerancia hace es el de soportar a los recién llegados, el no rechazarlos y mucho menos hacerlos objetos de discriminación y malos tratos. Y a los recién llegados les exige lo mismo.

Un caso muy usado de tolerancia es la religiosa. Por ejemplo, una comunidad en la que predomina una religión única y a la que emigran personas de una religión muy diferente. A una ciudad mormona se mudan, tal vez, personas del Islam.

La tolerancia es un llamado a ambos grupos a soportarse sin conflictos entre ellos: admitir sus diferencias sin consecuencias negativas.

El elemento que provoca todo: desacuerdos

Dentro de la esencia de la tolerancia se encuentra una característica que no es reconocida con facilidad, el desacuerdo entre dos o más personas.

Y, más aún, para entender a la redefinición de la tolerancia, es vital entender esta característica de ella.

Para que exista tolerancia primero debe existir un desacuerdo considerado lo suficientemente grave como para pensar que es conveniente que las personas se toleren entre sí.

Es decir, la tolerancia, por necesidad lógica, debe tener esa entre otras características, el reconocer desacuerdos mayúsculos. De lo contrario, no sería necesaria.

Este punto, que es claramente una necesidad lógica de la tolerancia, es muy pocas veces reconocido.

Pero debe hablarse de él abiertamente: si existe un llamado a la tolerancia es que también existen desacuerdos importantes entre personas y grupos.

Es así que la tolerancia es un llamado a las actitudes de las personas para que desacuerdos entre dos o más personas o grupos no lleven a situaciones negativas, como discriminación y violencia.

Tolerancia como inacción directa

Es otra de las características de la tolerancia y que tampoco es tratada abiertamente, tanto como debiera.

Se trata de un llamado a la inacción directa ante las diferencias profundas entre personas. No pide en realidad hacer algo, sino más bien, la tolerancia pide la no acción directa ante esas diferencias de opinión o cultura.

La tolerancia no va más allá de solicitar una situación de paciencia y calma pidiendo a la persona que resista con sosiego esas diferencias en otros.

Es decir, no pide aprobación del que es tolerado por parte del que tolera. La más importante entre las características de la tolerancia.

Simplemente pide una especie de reacción pasiva. La persona no debe perturbarse ante el otro, y si lo está, deberá ser impasible.

La tolerancia, en pocas palabras, es una solicitud de convivencia pasiva de personas entre las que existen muy grandes diferencias culturales.

Consecuencia de la inacción

La cualidad de la tolerancia como una no acción, tiene, sin embargo consecuencias no previstas. En agosto de 2004, en un artículo titulado Exageración Tolerante, el editor de esta página escribió:

«Cuando la tolerancia se aclama subiéndola a nichos que no merece, termina por producir desinterés e indiferencia… la abulia y el desinterés, pues si todos tienen una verdad, nada más hay que hacer».

Exactamente tres años después en agosto de 2007, en una columna titulada No todo es rosa, hizo referencia a la investigación de M. Jonas (IHT) que reporta eso precisamente: a mayor diversidad dentro de una comunidad, menor trabajo comunitario, menos obras de caridad, menos voluntarios sociales. Y menos confianza entre las personas.

Lo anterior resulta natural. La tolerancia no pide nada más allá que soportar a personas con las que se tienen diferencias grandes. No es un reclamo que va más allá de una convivencia paciente.

Nada hay en la tolerancia que lleve a pedir a las personas que interactúen entre sí, que socialicen, que sean amigas. Otra de las características de la tolerancia.

Tolerancia: doble dirección

Otra de las características de la tolerancia y que es escasamente mencionada, pero necesaria es su doble dirección.

Por necesidad ella requiere ser realizada por las personas que difieren entre sí: es una obligación mutua aceptada por ambas partes.

Pedir la tolerancia de un grupo ante otro, sin correspondencia de la otra parte, ya no sería tolerancia, sino sumisión de unos a otros.

Si se pide en una comunidad islámica tolerar a los cristianos, es obvio que los cristianos tienen también que ser tolerantes.

Y viceversa, en una comunidad cristiana en la que se pide tolerancia con los islámicos eso también implica que estos sean tolerantes con el resto.

A pesar de lo anterior, existen opiniones que no reconocen la mutualidad de la tolerancia y enfatizan una interpretación unilateral por la que la comunidad cultural mayoritaria debe tolerar a las minorías con las que tiene amplias diferencias, olvidando que también estas tienen una obligación igual.

Los llamados a la diversidad suelen contener este error —el de dar un lugar privilegiado a los grupos minoritarios, cuyos reclamos son complacidos por encima de los de los demás grupos, provocando desigualdades injustificadas.

Tolerancia, su sentido liberal

Examinada sin sus vestimentas de corrección política, la tolerancia es una extensión del sistema liberal de iguales derechos para todos, sin importar sus diferencias personales.

Y si ha cobrado una cierta popularidad como expresión, ello se debe a los mayores movimientos de inmigración desde el siglo pasado.

Un caso simplificado

Esto puede verse en un ejemplo esquemático, el de una sociedad en la que sus habitantes comparten una cultura: idioma, costumbres, fiestas, creencias, historia, religión, hábitos, gustos y, sobre todo, piensan pertenecer a una comunidad que puede diferenciarse de otras.

Si a esa comunidad emigran personas que son fácilmente identificables como distintas por causa de idioma, costumbres, creencias y demás, la comunidad ha cambiado y en ella se hacen posibles varias posibilidades.

Puede con el tiempo tenerse la asimilación de los emigrados a la cultura mayoritaria —un caso que es usualmente representado por los italianos y los irlandeses en los EEUU.

Pero es posible que no se logre esa asimilación, especialmente en el corto plazo, y se presenten como consecuencia roces culturales, fricciones entre personas con diferentes culturas y que pueden llegar a ser graves.

De allí la necesidad de dar un nombre específico a lo que es solo un caso de aplicación de igualdad de derechos. Me refiero a tolerancia, ese reclamo mutuo de paciencia entre todos.

Es claro que ese llamado tiene máximos, pues la tolerancia no puede extenderse sin límites y estos están marcados por los derechos y libertades de las personas.

Es decir, los derechos y libertades que las personas tienen en una sociedad no pueden ser dependientes de las diferentes culturas que en ella conviven —debe ser la misma serie de derechos y libertades para todos.

Necesidad de valores comunes

La convivencia tolerante necesita una serie de valores compartidos y aceptados por todos como una condición indispensable y que está por encima de las culturas que allí conviven.

Las leyes del país, por ejemplo, deberán aplicarse a todos por igual, con mínimas concesiones culturales. Otra de las características de la tolerancia bien entendida.

Esto contiene una consecuencia seria para el inmigrante, la de aceptar el estado de derecho del país al que se muda.

El sólo acto de vivir en un lugar constituye uno de aceptación de las instituciones del país, un campo en el que son especialmente neurálgicas las actitudes ante la libertad y la religión, y en los que cualquier acción puede ser interpretado como ofensiva desatando polémicas que no tienen otra solución que la intervención estatal.

La idea sobre el límite de la tolerancia de G. Sartori es importante aquí.

Si en una nación, la religión mayoritaria y tradicional es la religión A, quienes a ella emigren siendo de la religión B, saben de antemano todo lo que ello acarrea y difícilmente podrán alegar ofensas por las muestras públicas de la religión A —la tolerancia mutua les manda a dejar libres a los demás.

Entonces entran en juego las diferencias en actitudes ante la libertad, otro campo de fricciones potenciales de consideración.

Concluyendo

Por último, señalo que al tratar de examinar a las características de la tolerancia he intentado darle una definición aceptable y razonada. Además de haber sentado bases para explicar mejor la redefinición de tolerancia.

La me ha servido de plataforma para mencionar características de la tolerancia que suelen pasar sin ser mencionadas, pero que deben serlo para comprender algo que es vital: la tolerancia debe ser mutua —de lo contrario no lo es.

En esas características de la tolerncia he enfatizado consecuencias indeseables o negativas, con la intención de evitar convertirla en un valor perfecto y sin defectos.

Y apuntar así que es mejor el empleo de la noción de libertades y derechos iguales para todos, una noción más personal, que el uso de la tolerancia que es mucho más colectivista.

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Y ahora, la redefinición de la tolerancia

Primero, su sentido original

Si se acude al sentido original, tolerar significa soportar, conllevar, aguantar.

Más específicamente, su connotación es la de admitir el mal menor como la mejor opción real posible en determinada circunstancia. Si no se admitiera ese mal menor, las cosas serían aún peores.

Esta es la idea que soporta, en algunos lugares, a las zonas de tolerancia en las que la prostitución es admitida como el mal menor. De no existir esas zonas, las cosas serían peores.

Es la misma idea que rechaza a las prohibiciones de bebidas alcohólicas y de drogas.

Sí, hay cosas malas, pero hay cosas peores. Y, entonces, resulta admisible que para evitar males mayores se toleren males menores.

Hay en todo esto una clara connotación de reprobación del mal menor. No hay duda de que resulta indeseable y negativo, pero se soporta porque es el menor de los males.

Segundo, su redefinición

Lo que apunto es el fenómeno de una modificación a la idea original de la tolerancia en los tratos entre humanos.

La redefinición de la tolerancia difiere notablemente de la original y básica. Mientras que la original solicita soportar, la nueva pide respetar, estimar, apreciar.

El cambio es muy notable. Si antes a la prostitución se pedía conllevar como un mal menor, ahora se pide estimarla y apreciarla.

La modificación es sustancial. A lo que antes se consideraba un mal, ahora se pide considerar un bien, o al menos algo neutro.

Esto ha sido expresado en una idea, la de «transformar a la tolerancia negativa en tolerancia positiva». Un lenguaje atractivo, pero equivocado.

Posiblemente, la redefinición de tolerancia sea el producto de una confusión poco notada. Cuando alguien expresa una opinión, la que sea, la persona debe ser respetada pero no necesariamente su opinión.

Ejemplos de la redefinición de tolerancia

Un caso actual ayuda a entender esto. Las personas, todas ellas, por causa de su dignidad humana deben ser tratadas con respeto. Esto no es tolerancia, es simple educación en el trato humano.

Pero si la persona realiza actos reprobables, esos actos no tienen por qué ser respetados ni tratados como a la persona.

Como ser humano, una prostituta es digna de ser tratada con dignidad, igual que a cualquiera otra persona. Sin embargo, al mismo tiempo, su profesión puede ser considerada como negativa y reprobable, aunque tolerada por ser un mal menor.

La distinción es sutil y puede escapar de la comprensión de muchos.

Mientras que alguien trata a un homosexual como trata al resto de las personas, con respeto y amabilidad, eso no significa que apruebe sus actos, simplemente los tolera como un mal menor al de otras opciones.

Redefinición de tolerancia: consecuencias

Si se lleva a la tolerancia redefinida a su consecuencia lógica, se encuentra un absurdo.

Un mundo en el que prive la redefinición de tolerancia que pide respetar, estimar, apreciar a todo por igual, sería uno en el que son imposibles las opiniones personales. Y eso es a su vez, irrealizable.

Sería equivalente a dejar de pensar, abandonar el uso de la razón y dejarse llevar por la corriente en la que todo está bien. Habría además contradicciones imposibles de solucionar.

Por ejemplo, para unos los símbolos religiosos en lugares públicos son inadmisibles, una opinión que es digna de respeto. Pero igualmente respetable sería la opinión de quienes piensan que los símbolos religiosos en lugares públicos son legítimos.

¿A quien conceder la razón, cuando ambas posiciones son por definición dignas de honor y admiración?

No hay manera de solucionar la controversia, originada por la redefinición de la tolerancia, de manera razonable si se acude solo a la ella.

Es entonces cuando sucede algo terrible: se busca la solución democrática, es decir, presión política.

Y se termina haciendo lo impensable: dar al gobierno el poder para implantar la solución, es decir, tomar partido por una de las dos posiciones.

Es decir, el poder político se convierte en el poder moral y de la razón. La pesadilla totalitaria que, sin buscarla intencionalmente, produce la redefinición de tolerancia.

Y una cosa más

Hay más sobre el tema en ContraPeso.info: Tolerancia. Una columna recomendable es la de Síndrome de Mente Abierta. Más, por supuesto, ¿Qué es tolerancia? Definición e importancia.