Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Tropiezos en Otros Terrenos
Eduardo García Gaspar
17 enero 2008
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Varios medios noticiosos reportaron la noticia, que en resumen decía: “Obispos piden renegociar TLCAN”. Como fue reportado por El Universal (14 enero), “La Comisión Episcopal de Pastoral Social de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) pidió al gobierno federal renegociar el capítulo agropecuario del Tratado de Libre Comercio de América del Norte”.

Ese reclamo en sí mismo no es importante. Lo hace percibir importante su fuente. Pero lo que debe verse es la argumentación usada. Según la nota, se

“Argumentó que atenta contra los derechos fundamentales de la población más pobre, porque, con el agravamiento de su situación, se corre el riesgo de que gente de ese sector se vea empujado a sembrar productos ilícitos y a dedicarse al crimen… [que] beneficiará a unos pocos agricultores poderosos y tecnificados, y traerá consecuencias dolorosas para aquellos cuya sobrevivencia depende del campo, pues nunca podrán competir en las circunstancias actuales con los enormes subsidios [extranjeros]”.

Total que esa organización religiosa pide cerrar la frontera a los cultivos extranjeros y argumenta empobrecimiento, crimen, cultivos ilícitos, emigración, competencia desleal y demás. Quizá sea el caso que se cuenta: nada hay peor que un economista que hace declaraciones económicas, excepto por un no economista que las haga. Por mi parte, me hace sentir mal que ministros de mi iglesia se rebajen a esas discusiones en las que tienen todo que perder.

Porque, a pesar de sus admirables objetivos, cualquier economista podría argumentar en contra de lo que dicen y ganar la discusión, con razonamientos y con pruebas. Les admiro y mucho su intención, que más alta no podría ser. Pero cuando se meten en terrenos que están fuera de los suyos cometen tres errores que los lastiman.

Primero, los pueden contradecir con facilidad, pues hay cifras que niegan lo que ellos afirman y, peor aún, provocan daños al comprador de alimentos.

Segundo, el error de tiempos perdidos. Lo ejemplifico con un caso real. Hace ya buen tiempo, un sacerdote con muchas inquietudes sociales, conversó conmigo hablando de su idea de políticas económicas necesarias al país. Todas erróneas. Le pregunté si había estudiado economía en el seminario. Me dijo que no, que había estudiado teología y otras materias relacionadas. Y le comenté que más beneficio sacaría yo de si el me hablara de Dios, y no de gasto público ni de oferta y demanda.

Un sacerdote, para mí, es un ser muy especial. Creo sinceramente que cuando estoy frente a uno, me encuentro más cerca de Dios. Ansío que me hablen de Dios, de mi religión, que me la hagan entender, que eleven mi fe que a veces me falla. Son ellos literalmente pastores de hombres, misioneros de Jesucristo. No los entiendo cuando hacen declaraciones fuera de ese terreno. Y no es que quiera retirarles esa libertad, pero sí quisiera apelar a su sentido común para que pudiendo hablar del libre comercio, por ejemplo, no lo hagan, al menos así.

El tercer error es el convertirse en peones de intereses ajenos a ellos y su misión. Con esas declaraciones apoyan un corporativismo dañino que beneficia a pocos y daña a muchos. El comercio libre es causa de progreso y de mejores productos. Impedir la entrada de cultivos da la apariencia de proteger a los campesinos pobres, pero sobre todo causa un daño real en el estándar de vida de vida de millones que pagarán más por lo que comen.

Hubo otra ocasión en la que un sacerdote entró en terrenos de libre comercio también. En una conferencia afirmó que los nuevos modelos de computadoras personales no eran enviados a países como México, a los que se enviaban modelos atrasados sobrantes. Unos días antes había yo comprado el último de uno de esos modelos, lanzado en EEUU unas pocas semanas antes. Cuando le pregunté sobre esto, me dijo “No sé, yo no estudié economía”.

En fin, creo que un sacerdote y más aún un obispo está en este mundo para cosas mucho más elevadas e importantes que para recomendar políticas económicas concretas.

Post Scriptum

• La postura de los obispos según esas declaraciones, incluso podría verse como contraria a la de documentos del Vaticano. Véase La Economía y el Vaticano. La lista de documentos que allí se encuentra ilumina mucho mejor la postura católica frente a sucesos económicos.

• En 5 Cabezas de Periódico, hay una breve y pintoresca comparación de reacciones entre lo dicho por el Vaticano y lo publicado por periódicos. Trata una posición sobre economía que es terriblemente más inteligente que lo declarado, según las noticias, por los obispos mexicanos en esta ocasión.

• Para el lector interesado en el tema, hay más información en  Tres Nociones sobre el Libre Comercio.


ContraPeso.info fue lanzado en enero de 2005 y es un proveedor de ideas e información para el interesado en buscar ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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