Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Un Asunto De Confianza
Eduardo García Gaspar
26 diciembre 2008
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Cuando en 1996, algún inconsciente me pidió dar una breve conferencia sobre la importancia que tiene la confianza para el bienestar de una sociedad, hice unos apuntes que encontré hace poco y que comparto con usted. Las cosas no han cambiado mucho.

Cuando usted compra un carro, usted está poniendo toda su confianza en un tipo al que no conoce, ni ha visto en toda su vida: el trabajador encargado de instalar los frenos. La vida vida entera de usted está en las manos de ese hombre y de quienes diseñaron el sistema de frenado, a quienes jamás conocerá.

Lo mismo sucede cuando usted realiza muchísimas otras cosas. Cuando usted abre una cuenta de cheques, o selecciona una casa de bolsa para sus inversiones, usted está confiando en esas instituciones y su gente. Igual al comprar una casa. Usted confía en la calidad de la construcción, es decir, en el profesionalismo del ingeniero que hizo los cálculos. Tiene también confianza en que la computadora que acaba de adquirir no va a explotar y matarlo por algún defecto de fabricación.

Toda nuestra vida está basada en la confianza de unos con otros. Los otros, además, confían en nosotros y en que hagamos las cosas bien. Pero la cuestión va mucho más allá de eso. Usted y yo confiamos en que la probabilidad de ser asaltados es muy baja. Confiamos en que nadie intencionalmente nos cause un accidente de automóvil. Confiamos en que nadie invada un terreno nuestro. Confiamos en poder transitar sin que nadie impida nuestro paso.

La vida sería imposible sin esos supuestos de confianza. Gracias a ellos tenemos una visión razonablemente certera del futuro.

Pero hay un pelo en la sopa, o un grano malo en el arroz. Déjeme explicarlo. A un amigo, usted casi seguramente le puede prestar su carro por causa de algún imprevisto. Muchas señoras confían a otras sus hijos, para que los recojan de la escuela. Hasta se llega al extremo de prestar libros confiando en que ellos serán devueltos. Toda esa confianza es la base esencial de nuestra vida. Sin confianza la vida sería un infierno.

Pero, ¿confiaría usted su automóvil, por ejemplo, a un policía en México? ¿Prestaría usted a un diputado la misma cantidad de dinero que le daría incondicionalmente a otra persona? ¿Confiaría en darle un cheque a algún juez para que lo deposite en su cuenta igual que hace el mensajero de la oficina?

¿Le daría a gobernante la cantidad de dinero necesaria para que él construyera la casa de usted? ¿Le pediría a un policía que en una emergencia cuidara su casa durante unas horas mientras usted regresa teniendo la misma confianza en él que en su vecino?

¿Confiaría usted en que los gobernantes manejaran con celo el veinte o treinta por ciento de sus ingresos para hacer cosas que le sean de beneficio a usted? ¿Confiaría usted en que ellos administrarían el dinero de usted de manera eficiente, presentando toda nota y recibo que justifique cada gasto? ¿Le entraría usted de socio a una empresa administrada por un gobernante?

Ese es el problema. El papel del Gobierno es principalmente el de establecer un clima de confianza que produzca una visión de un futuro razonablemente cierto. Ese es el valor de una autoridad: dar confianza en lo grande y en lo pequeño. Otorgar un sentimiento real de estabilidad, de orden, de tranquilidad y de confianza.

Haciendo eso no necesita hacer más. Eso vale mucho, muchísimo. El punto es, desde luego, que nuestras autoridades no realizan eso que es por lo que se les paga. No merecen su sueldo. Manejan recursos sin eficiencia. Roban. Buscan mantener su poder a toda costa. No hacen su trabajo. Protegen a su partido, no al ciudadano. No oyen, hablan.

Y eso contagia al ciudadano. Las personas comunes que ven que un político entra pobre y sale rico de alguna posición, se dicen a sí mismas que pueden hacer lo mismo de estar en el mismo puesto. Y, desde luego, la confianza disminuye entre todos, pues se ven mutuamente con sospecha

Por eso es que al final le digo, usted ha puesto más confianza en el trabajador que armó los frenos de su carro, que en los legisladores que hicieron una reforma energética para producir la marca de gasolina que sin remedio debe comprarse al monopolio estatal.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural. Tiene una colección de más de tres mil textos.





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