Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Usted Es Un Incapaz
Eduardo García Gaspar
5 septiembre 2008
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIEDAD
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Escuché de boca de alguien respetable que los profesores debían ponerse más en el lugar de los alumnos, para comprenderlos y entender que no todos tienen las mismas capacidades. Poco original existe en esta solicitud, excepto por lo que después se dijo: debían los profesores acomodar sus cursos al nivel de los alumnos con mayores problemas de aprendizaje.

No es una petición aislada. Se escucha por muchas partes. Consiste al final en reducir los estándares de calidad de las clases para dar cabida a los menos capaces y no causarles complejos ni frustraciones. La petición tiene un motivo bueno, pero dos problemas grandes: castiga a los alumnos con mayores capacidades y no resuelve el problema de largo plazo de los menos inteligentes.

El origen de ese problema en la educación universitaria está en una confusión, la de creer que esa educación superior es democrática y que todos deben lograrla. La realidad diaria lo niega. Cualquier profesor universitario será testigo de la existencia de alumnos que no tienen capacidades intelectuales para lograr un grado superior. Y de la existencia de alumnos que las tienen de sobra. Igualmente hay estudiantes esforzados y los hay perezosos.

Ante esa variedad de estudiantes, la única posibilidad de que todos logren graduarse con un título y así respetar un derecho a la educación, es reducir los estándares de estudio. Reducirlos al nivel del alumno con la mínima capacidad mental y con el mínimo compromiso de esfuerzo. No hay otra posibilidad. Se tendrá, desde luego, una educación democrática pero con profesionistas de mala preparación.

Eso, que sucede en terrenos educativos, creo que puede ser una propensión de nuestros tiempos: la reducción de estándares o expectativas de conducta. En alguna parte leí que estos también se ha dado en filosofía: de la enorme expectativa ética que se tenía del ser humano se ha pasado a casi no tener expectativas.

La situación es curiosa, porque en tiempos de gran énfasis en control de calidad de bienes y servicios, con normas ISO emitiéndose por todas partes, las personas han dejado de ser menos exigentes consigo mismas. Están quizá dispuestas a demandar el mejor servicio al mesero de restaurante, pero a sus hijos nos los quieren frustrar pidiéndoles que hagan sus deberes y tareas.

La cosa es aún peor, mucho me temo, porque quienes piensan que las reglas de conducta del ser humano deben mantenerse exigentes y altas son sujetos de burla por parte de un tipo de nuevo profesional que en aras del humanismo reduce la calidad posible de las personas. Antes se exigía mucho sabiendo que era poco probable un tan alto estándar de conducta y hoy se exige muy poco pensando que ni siquiera eso será posible.

Las miras y las ambiciones mayores y más altas suponen que la persona puede alcanzarlas siquiera unas pocas veces. Las intenciones y propósitos reducidos y mínimos suponen que la persona es mediocre e incapaz. Ni a usted ni a mí nos gusta que piensen en nosotros como ineptos, tontos, mediocres e incapaces de controlarnos. Pero eso es lo que creen todos los que quieren reducir los estándares del comportamiento humano, sean educativos o morales.

No creo que sea una cuestión de lo antiguo contra lo moderno, sino del optimismo contra el pesimismo. Por mi parte, me agrada mucho más quien piensa bien de mí creyendo que tengo capacidad, que quien piensa mal asegurándome que soy un incompetente. Logrará más quien crea lo primero que quien asegure lo segundo.

Y es que sucede otra cosa, un efecto indeseable de todas esas ideas tristes sobre el ser humano. Ellas nos conducen por necesidad a la aceptación de un sistema político basado en la sumisión al gobierno. ¿De que sirve la libertad si somos seres tontos e inhábiles? Sólo podremos vivir bajo la tutela de los iluminados que gobiernen.

En buena parte por eso soy liberal en el sentido clásico de la palabra, porque el liberalismo tiene una buena opinión sobre usted, sobre mí y sobre el resto de las personas. Nos dice que somos capaces de grandes logros y que eso es nuestra responsabilidad.

Post Scriptum

Si me traslado a un plano religioso, puede verse algo igual: la tradición cristiana entiende a la persona como hecha a imagen de Dios, cada una siendo única, respetable y capaz. El optimismo contenido en esta creencia es abrumador y contrasta mucho en relación a las ideas derivadas de pensamientos como los de Freud, Marx, Hegel y otros que colocan a las personas como seres que sin remedio van a la deriva en medio de fuerzas que no pueden controlar, sean materiales, históricas, mentales, o económicas. Por ejemplo, si se aceptan las ideas de B. F. Skinner tendría que aceptarse que ningún ser humano puede tener mérito ni culpa por sus acciones, todo está determinado por el medio ambiente y no hay diferencia alguna entre el héroe y el villano. Es difícil adoptar un punto de vista más pesimista y triste.


ContraPeso.info fue lanzado en enero de 2005 y es un proveedor de ideas e información para el interesado en buscar ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.




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