Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Venta: Dalí al Costo
Eduardo García Gaspar
2 junio 2008
Sección: ECONOMIA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Dentro del tema de la elevación de precios de alimentos en el mundo, una nota de periódico es digna de ser vista más a fondo (Grupo Reforma, 29 mayo 2008). Su encabezado afirma que los cultivadores de arroz en México culpan a los intermediarios. Es un caso más de la historia que hace a los intermediarios los villanos del asunto.

No pretendo defenderlos, pero sí hacer una pregunta. Si los intermediarios son los que ganan más, ¿por qué no los productores también hacen funciones de intermediario? Si alguien decide sólo cultivar arroz o lo que sea, ésa es su voluntad, la de no querer ser intermediario y dejar esa función a otros… aunque ellos también podrían realizarla.

Dice la nota que, “… un campesino de Morelos ganó en 2007 entre 2.30 y 2.50 pesos por cada kilo de arroz, ese mismo producto cultivado el año pasado se vende ahora hasta en 18 pesos el kilo al consumidor final.” Calculan que ahora el precio podrá ser de 3 pesos y dicen que su utilidad está entre 10 y 20 centavos por kilo… más o menos un 6 por ciento de margen.

El proceso, según se explica, es éste: el cultivo es vendido a un primer intermediario, el que lo vende a los procesadores, añadiendo 1 o 2 pesos al precio. La oportunidad es obvia, los cultivadores de arroz podrían ir directamente con los procesadores y tener ese ingreso adicional. Que no lo hagan me causa sospechas. Algo debe realizar ese intermediario que los productores no quieren hacer.

Las plantas procesadoras limpian y preparan el arroz, lo empacan y distribuyen, lo que coloca el precio del kilo, según se reporta, en unos 12 pesos y el minorista lo vende hasta en 18. Este es el punto en el que se comete un gran error: el productor de arroz, o de café, o de lo que sea, ve que lo que él cultivó y vendió a 3 pesos lo compra el último consumidor a 18 en algún supermercado. Y se indigna, se lamenta, se rasga las vestiduras y alega injusticia.

Todo es una falacia. Se le olvida al productor de arroz que, primero, él podía también hacerse intermediario, procesador, empacador, distribuidor mayorista y minorista. Cultivar el arroz o el café es sólo un paso de la cadena de producción: las personas necesitan que el arroz recién cultivado sea procesado y transportado, y eso no es gratuito.

Un consumidor podría ir directamente con el agricultor y comprar varios kilos a 3 pesos, para procesarlos él, pero la mayoría de ellos prefieren que otros lo hagan y pagar por eso. Para hacerlo más extremo, un productor de pinturas de óleo no puede alegar que es injusto que un cuadro de Dalí que usó su producto se venda en varios millones de dólares de los que él ha recibido una minucia.

El error que he señalado es muy común. Suele estar de moda al hablar de café y ver los precios del grano contra el precio de la bebida en un Starbucks. Desde luego, la diferencia es enorme, pero no es lo mismo un costal de café sin procesar en un sitio alejado del consumo, que una bebida preparada con alguna receta propia tomada sentado en un sillón dentro de un local con aire acondicionado. Tampoco puede compararse un costal con 50 kilos de arroz sin limpiar en una zona rural que un paquete de arroz de un kilo listo para usarse y disponible a 10 minutos de la casa del comprador.

El agricultor que cultiva maíz, trigo, espárragos, lo que sea, tiene abierta la posibilidad de ir más allá del cultivo. Puede, por ejemplo, abrir una planta procesadora de duraznos y enlatarlos para exportación. Si no lo hace, ésa es su decisión y debo suponer que es la que más le conviene a él. No puede alegar injusticia por el diferencial de precios entre el suyo y el de venta al público.

No quiero defender a intermediarios diciendo que son como ángeles de la caridad. No lo son. Tampoco lo son los agricultores, ni los mayoristas, ni los transportistas. Nadie lo es en realidad. Sólo he querido señalar algo que bien vale una segunda opinión y que es ese error de creer que el precio de un cultivo en bruto debe ser similar al que pague el consumidor, porque lo que hacen el resto de las personas para procesarlo y venderlo debe ser gratuito.

Post Scriptum

Me parece fascinante constatar cómo reporteros de medios noticiosos caen en esa falacia engañosa y repiten sin pensarlo que los agricultores son siempre las víctimas de bajo precios que otros inflan sin piedad. Quien cultiva algodón con mucha dificultad puede alegar injusticia si la camisa que tiene su algodón se vende a varias veces el precio que el dieron: hilar, teñir, cortar diseñar, distribuir, todo eso también tiene costos. En Así No Funcionan Los Mercados puede ampliarse esta idea: quien produce el trigo con el que se prepara un pastel no puede reclamar para sí el precio total del pastel ignorando al resto de quienes lo ayudaron a hacer.


ContraPeso.info fue lanzado en enero de 2005 y es un proveedor de ideas e información para el interesado en buscar ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.



1 comentario en “Venta: Dalí al Costo”
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