Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Viceversa en México
Eduardo García Gaspar
23 abril 2008
Sección: ECONOMIA, Sección: Una Segunda Opinión
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Conozco una persona que a muchos da la apariencia de desordenada en la organización de sus cosas, papeles, posesiones. Y, sin embargo, ella conoce y domina ese desorden que los demás perciben. En realidad no es un desorden, es un orden que los demás no entienden y que funciona mejor que el que otros tienen. Otros quisieran imponer en ella sus sistemas de organización, lo que sería terrible, pues terminaría siendo, para ella, un desorden.

A lo que voy es que el orden es una percepción personal y usualmente errónea. Lo que se ve desordenado y caótico en realidad puede ser un buen orden desde otra perspectiva. Pocas cosas para examinar esto como el funcionamiento de la economía. Estoy seguro que para la mayoría de las personas lo que sucede en la economía que ven es una serie de acciones independientes, desordenadas y que nada tienen que ver una con la otra. No será fácil aceptar que todo eso sigue un orden.

Será más fácil percibir el desorden, una especie de caos de acciones inconexas a las que conviene poner en orden. La tentación es irresistible para muchos. Si no alcanzan a comprender que bajo todo eso que se ve anárquico sí existe un orden, entonces su conclusión es lógica: hay que imponer el orden, que es cuando surge la planeación de la economía y el intervencionismo.

Cuando, por ejemplo, un gobernante intenta ordenar a la economía la verdad es que la desordena y vuelve ineficiente. Lo hace porque no alcanza a ver que la economía se ve desordenada, pero es ordenada de la mejor manera, mucho mejor de lo que él podría hacerlo. Querer ordenar es un instinto humano y esto opera en una economía libre: si las acciones personales son ordenadas por cada individuo se termina teniendo un todo ordenado que puede dar la apariencia de caos… insisto, sólo la apariencia.

El gobernante que quiere intervenir en la economía para ordenarla tiene buenas intenciones pero una percepción inexacta, totalmente falsa. Él piensa, por ejemplo, en la organización de la policía, o de algún ministerio, o del ejército, y cree que puede hacer lo mismo en la gran escala de la economía. Ignora que la economía también está organizada y muy bien, si es libre, pero bajo un orden que él no ve ni entiende.

Piense usted en esto:  para ordenar una economía y hacerlo bien, usted deberá tener información, como por ejemplo, saber qué quiere comer cada ciudadano hoy, mañana y los siguientes días, para ordenar que se produzcan, distribuyan y vendan las cantidades exactas en los momentos exactos. Nadie puede hacer eso centralmente, nadie. No existe la información para hacerlo, ni los mecanismos para realizarlo. Si se intenta, las personas terminarán comiendo lo que no quieren y el bienestar de todos bajará.

Con frecuencia se compara a la economía con el idioma. Los dos son procesos ordenados pero de manera espontánea y así fueron inventados. Nadie los produjo. Nadie los creó. Piense usted en la disposición gubernamental que dijera que a partir de ahora la palabra “perro” se usará para hablar de la “ardilla”. Sería ridículo. Lo mismo hace quien intenta imponer que ahora el tomate costará 10 pesos y no 25. Igual de absurdo.

Son añejas las quejas sobre la ignorancia de los gobernantes. Si no conocen cómo funciona la realidad, no podrán tener un buen desempeño. Un gobernante que planea a la economía es igual a un legislador que decretara que la Ley de la Gravitación deberá permitir que los cuerpos caigan a menos velocidad para así evitar muertes por caídas y accidentes de avión. O que se redujera la temperatura del fuego para evitar quemaduras en accidentes.

Cuando usted quiere diseñar un avión supersónico no ignora las leyes físicas. Al contrario, las obedece y aprovecha. La economía es igual. Si se desea tener una economía sana y creciente, habrá que obedecer sus leyes y aprovecharlas. La evidencia al respecto es abundante: donde más se respetan la leyes económicas más probabilidad de bienestar habrá. El viceversa a esto es lo que explica el subdesarrollo mexicano y de muchos otros.


ContraPeso.info fue lanzado en enero de 2005 y es un proveedor de ideas e información para el interesado en buscar explicaciones.





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