Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Votando Por Un Sueño
Eduardo García Gaspar
20 octubre 2008
Sección: LIBERTAD POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
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Quizá a usted le suceda lo mismo que a mí: me causa una diversión extrema escuchar a los gobernantes, especialmente cuando están en campaña. Dicen cosas muy divertidas y las dicen en serio. Haber seguido la campaña de McCain-Obama, corroboró esto. Ellos como el resto de sus colegas hablan de lo mismo.

Usan expresiones que son maravillosas. Hablan del interés público, del bienestar general, de bien de la gente, de la voluntad popular, de ayudar a la ciudadanía y otras expresiones que son similares en una cualidad que es importante para el gobernante: son tan vagas y abstractas que poco significan.

Un significado impreciso, indefinido y vago es una cualidad muy valiosa para el político. Son expresiones que tienen connotaciones positivas. ¿Quién se va oponer al bienestar general o al bien de la gente? Y al mismo tiempo que suenan bien, su acepción es resbalosa y escurridiza. Pueden justificar cualquier medida, cualquier decisión, cualquier ley. Pueden legitimar impuestos altos, pero también impuestos bajos.

Estas cualidades parecen no importar a mucho del electorado, aquellos que sin malicia toman literalmente a un candidato cualquiera y votan por él justificados en que así habrá más bienestar general, o se respetará el interés público. Desde luego, lo que el votante puede pensar que es el bienestar público no coincidirá con lo que piensa el candidato.

Esta manera de actuar es la que puede llamarse soñadora. Está basada en apelar al votante con abstracciones imprecisas que acarrean reacciones positivas emocionales. Es una de las soluciones al problema político de selección de gobernantes. La forma de lograr un buen gobierno es la selección de un buen gobernante: honesto, virtuoso, capaz, experimentado. Y nada más.

Ese buen gobernante es el que definirá qué es exactamente bienestar general a su modo y voluntad. Quien votó por él, en el fondo hizo eso, el darle el poder suficiente para hacer lo que el gobernante pensara. Las campañas electorales de Obama (el cambio) y López Obrador (nuevo proyecto de nación) han sido eso. Obama definiría qué es el cambio y López Obrador habría definido qué es ese proyecto.

Esta manera de pensar de muchos electores es comprensible. Ningún ciudadano, excepto unos pocos, tienen el tiempo suficiente como para dedicarse a recolectar los materiales con las ideas de los candidatos y analizar las consecuencias de sus propuestas. Peor aún, muchos de ellos descansan en la información que viene en imágenes de la televisión, la más superficial manera de conocer a los candidatos.

Pero hay otra manera posible de reaccionar ante las campañas electorales de los gobernantes y de sus palabras una vez que están en el poder. Podríamos llamarle la manera escéptica y consiste en colocar una duda constructiva en lo que ellos dicen. Si hablan de bienestar general, habrá que saber qué en específico piensan hacer. Si hablan de cambio, habrá que saber qué exactamente es ese cambio.

Esta es la manera más sólida de reaccionar ante las promesas de un político, la de la sana duda y la petición de detalles concretos, más que palabras bonitas. Ellos son sagaces practicantes del contar el lado bonito de la historia ocultando el otro lado. Por eso el mejor ciudadano es que el duda como principio y tal vez termine votando por el menos malo de ellos.

Los gobernantes, ha sido dicho, son simples mortales, con los mismos defectos y virtudes que el resto de nosotros. No hay razones fuertes que justifiquen colocar poderes demasiado grandes en ellos. Más aún, se ha dicho también que hay buenas evidencias que demuestran que en realidad no son iguales al resto de nosotros, son peores. Aprovechan ellos su posición para beneficio personal consistentemente.

La posición escéptica es más realista que la posición soñadora. Usted ha visto esa posición soñadora en personas que han convertido en héroes a sus preferidos y a los que ven como salvadores del país. Creen que ellos están preparados para gobernar y hacerlo con perfección. El problema es que no hay en el mundo una persona que tenga la preparación para gobernar al resto. Ninguna.

Todo lo que podemos aspirar a tener es un grupo de personas en el gobierno, con funciones muy claras y actuando bajo severas limitaciones de poder delegado. Y esta es la clave, no soñar que existe una persona que dejará de sucumbir al abuso de poder que significa ser gobernante.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural. Tiene una colección de más de tres mil textos.





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