Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
15 Domingo Ordinario B
Textos de un Laico
10 julio 2009
Sección: Sección: Asuntos, Y TEXTOS DE UN LAICO
Catalogado en:


• La primera lectura (Amós 7,12-15) narra las palabras que dice Amasías, un sacerdote, a Amós: “Vidente, vete y refúgiate en tierra de Judá; come allí tu pan y profetiza allí.”

Ante tal orden, Amós responde: “No soy profeta ni hijo de profeta, sino pastor y cultivador de higos. El Señor me sacó de junto al rebaño y me dijo: ‘Ve y profetiza a mi pueblo de Israel’”.

Profetizar es hablar de Dios a otros, ser portador de la palabra de Dios. Es una misión evangelizadora. No sólo le ha dado esa misión a Amós, sino a muchos otros. Son quienes llevan la palabra de Dios, como la que muestra el salmo responsorial: “Dios anuncia la paz / a su pueblo y a sus amigos.” / La salvación está ya cerca de sus fieles, / y la gloria habitará en nuestra tierra… La justicia marchará ante él, a salvación seguirá sus pasos”.

• El evangelio (Marcos 6,7-13) trata el mismo tema. En este caso, “llamó Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos”.

Es también una misión evangelizadora, para la que les dio instrucciones: “Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto”.

A lo que agregó: “Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa”.

Termina el evangelio narrando que “Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban”. Igual que en el caso de Amós, es parte de creer en Jesucristo el aceptar una misión evangelizadora.

• En la segunda lectura, Pablo (Efesios 1,3-14) hace eso precisamente, evangeliza. Nos habla de Dios quien “nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo, para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor. Él nos ha destinado en la persona de Cristo, por pura iniciativa suya, a ser sus hijos, para que la gloria de su gracia, que tan generosamente nos ha concedido en su querido Hijo, redunde en alabanza suya”.

A lo que agrega, que “Por este Hijo, por su sangre, hemos recibido la redención, el perdón de los pecados. El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia ha sido un derroche para con nosotros, dándonos a conocer el misterio de su voluntad. Éste es el plan que había proyectado realizar por Cristo cuando llegase el momento culminante: recapitular en Cristo todas las cosas del cielo y de la tierra”.

Lo que ha hecho San Pablo es realizar lo que se le pidió a Amós, lo mismo que hacen los apóstoles que salen a predicar la conversión.

Poniendo las tres lecturas juntas, ellas nos dicen algo más. Nos dicen que también nosotros tenemos esa misión evangelizadora. Ella es parte de nuestra conducta como creyentes. Quedarse sentados viendo como otros evangelizan es una omisión enorme. Todos tenemos el deber de hablar de Dios a otros. Todos.

En una primera reacción, que es comprensible, se percibe que Amós recibe instrucciones concretas de evangelizar; se percibe igualmente que Jesús instruye a los apóstoles para hacer lo mismo; y se contempla a San Pablo como el gran evangelizador, el incansable portador de la palabra de Dios. Pero hay más, mucho más.

Debemos ser imitadores de Pablo. A nuestro nivel, dentro de nuestras limitaciones, pero es obvio que Dios no nos dice “quédate cómodamente sentado y deja que otros hablen de mí”. Nos dice que también en nosotros cae esa responsabilidad de estar en una misión toda la vida y que nunca acaba. ¿Cómo llevarla a cabo?

Eso lo decide cada quien, pero lo que lo que no hay duda es que tenemos una instrucción de Dios, un mandato de Jesús que nos dice, “sal, levántate, habla de mí a otros, muéstrales que soy el camino, la verdad y la vida, no te desanimes, usa los talentos que te di, no puedes quedarte sentado, te necesito, eres parte de mi plan como lo fue Amós, como lo fueron los apóstoles, como lo fue Pablo, tú eres  también como ellos, ayúdame”.


La idea de Textos de un Laico nació en 2004: el intentar encontrar los comumes denominadores de las tres lecturas de la misa católica de cada domingo.

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Eclesiastés 3

1 Hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa

bajo el sol:

2 un tiempo para nacer y un tiempo para morir,

un tiempo para plantar y un tiempo para arrancar lo plantado;

3 un tiempo para matar y un tiempo para curar,

un tiempo para demoler y un tiempo para edificar;

4 un tiempo para llorar y un tiempo para reír,

un tiempo para lamentarse y un tiempo para bailar;

5 un tiempo para arrojar piedras

y un tiempo para recogerlas,

un tiempo para abrazarse

y un tiempo para separarse;

6 un tiempo para buscar

y un tiempo para perder,

un tiempo para guardar y un tiempo para tirar;

7 un tiempo para rasgar y un tiempo para coser,

un tiempo para callar y un tiempo para hablar;

8 un tiempo para amar y un tiempo para odiar,

un tiempo de guerra

y un tiempo de paz.



No hay comentarios en “15 Domingo Ordinario B”
  1. María Elena Rodríguez Dijo:

    Estimado Laico, gracias por tus Textos y te invito a escuchar y/o descargar gratuitamente el canto "Yo no era Profeta…", que mencionas arriba, en granitosdemostaza.podomatic.com Episodio





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