Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Aclarando la Riqueza
Eduardo García Gaspar
27 julio 2009
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, PROSPERIDAD, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Los liberales empeñan sus esfuerzos en la creación de riqueza. Los socialistas están sostenidos en la idea de distribuirla. El común denominador entre ellos es ese elemento, la “riqueza”. Explorando el significado de esa palabra, podemos evitar la rudeza de los conflictos entre ambos y permitir una discusión menos acalorada.Primero y ante todo, el dinero no es riqueza.

El dinero es un medio para adquirirla, medirla. Es fácil demostrarlo: nadie quiere dinero por sí mismo, sino por lo que con él puede hacer. Quien gana un premio de lotería, quiere comprar una casa, o un coche, o hacer un viaje, o ahorrar.

Sin cosas que hacer con el dinero, él de nada sirve. Pregúntele a Robinson Crusoe qué hubiera hecho con tres mil libras en la isla desierta… quizá quemarlas para asar un pollo. Lo que importa es la riqueza, aceptando que ella no es el dinero.

Pero la riqueza no puede crearse en el sentido de sacarla de la nada. Los hombres no creamos, pero sí modificamos. Tomamos los recursos que existen, los transformamos y los volvemos útiles. La riqueza, por tanto, es la utilidad que tienen los bienes. Un bosque lleno de árboles es el recurso. La cabaña es lo que tiene utilidad, o el papel, o lo que sea que se haga con la madera.

Ahora viene la pregunta clave, ¿qué es lo que hace que algo sea considerado riqueza? Sólo hay una respuesta: la capacidad que pensamos tiene el bien para satisfacer necesidades. Es decir, la riqueza es la utilidad que creemos que tienen las cosas que transformamos usando recursos existentes.

Esto tiene una consecuencia fascinante: el valor de las cosas es personal, nosotros atribuimos valor a los bienes. Un producto no tiene un valor objetivo en sí mismo, esto es decir algo que es muy diferente a la lógica de las apariencias. El valor de un producto no es la suma de sus costos de producción, sino lo que la gente piensa que el objeto tiene de utilidad.

Y, más aún, esa utilidad no es constante, varía siempre y si no me cree, piense en lo que vale un vaso de agua para quien vive cerca de un río y para quien camina por el desierto. Son las necesidades percibidas por cada persona en cada momento lo que determina el valor de cada bien. Por eso se paga más por productos de contrabando que por los mismos productos en un mercado libre.

Si el valor de las cosas es la riqueza que se tiene, la clave de todo se encuentra en la transformación de lo recursos que existen. Los recursos, entonces, tienen valor no en sí mismos, sino en su capacidad de poder ser transformados en algo útil. La variable crucial es el proceso de transformación de algo sin utilidad en algo con utilidad.

Ese poder de transformación no existe físicamente en la naturaleza. Tenemos que crearlo desde cero. Es decir, la causa última de la riqueza está en la mente de las personas, las que crean objetos útiles partiendo de recursos existentes que en sí mismos no tienen valor intrínseco. La riqueza es creada por el ingenio humano, no hay otra manera de producirla.

La imaginación humana, su talento y su trabajo es la fuente única de riqueza. La conclusión que se sigue de esto es la lógica: cuantas más personas se dediquen a imaginar, crear, desarrollar y producir, más riqueza habrá. Frenar u obstaculizar a estas personas sería impedir la creación de riqueza.

Nos queda una cosa por determinar, la de a dónde se va esa riqueza. A todas partes. Quien crea y produce un bien útil sólo puede tener beneficio propio si logra el beneficio ajeno. Tener un producto exitoso es tener un producto que muchos creen útil y viceversa. Porque la riqueza es utilidad percibida, sólo puede tenerse cuando muchos la gozan.

¿Quién no gozará de la riqueza? Aquellos que por la razón que sea no sean partícipes de la creación de riqueza. Esto redefine a la pobreza, no como la la falta de ingresos suficientes para tener un estándar de vida razonable, sino como la carencia de contribuciones a los procesos de creación de bienes útiles.

Vistas así las cosas, liberales y socialistas, preocupados los dos por tener sociedades prósperas, encontrarán quizá un punto común de acuerdo: facilitar a todos volverse personas cuyos talentos se apliquen a crear bienes que el resto piense que son útiles. Esta sería la manera más efectiva de distribuir la riqueza.

Post Scriptum

La propuesta del socialismo, o del intervencionismo, es un mecanismo explícito de distribución por medio del gobierno: de los que crean bienes útiles, la autoridad toma dinero que usa para darlo a quienes juzga que lo merecen. Es un proceso destructivo de riqueza: ningún bien útil se crea en el proceso de reparto.

La propuesta de los liberales es seguir un proceso implícito que facilite la creación de riqueza a quienes ahora no la producen. Es un proceso que crea más riqueza que el del socialismo.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



No hay comentarios en “Aclarando la Riqueza”
  1. Angel Gerardo Castillo Rocha Dijo:

    Muy buen punto de vista.





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