Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Adorando al Martillo
Eduardo García Gaspar
15 septiembre 2009
Sección: LIBERTAD POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
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Es un concepto tan valorado y sobrevendido, que llega a producir lo obvio, un abuso absoluto en su empleo. Recuerdo la denominación de la República Democrática Alemana, que era precisamente la no democrática.

Es como el caso de la palabra “social”. Se usa para lograr tener connotaciones buenas. Igual con “democrático”. No importa que lo que se diga sea una barrabasada total, si se dice que ella es democrática o social, logrará tener una aprobación inmediata.

Por ejemplo, en nuestros días, la democracia ha sido transformada y convertida en mero rollo político-académico. Un ejemplo: encontré a una persona que sin pena alguna dijo que en la actualidad la democracia no es nada más allá que una forma de vida sustentada en valores sociales de tolerancia, pluralismo y diversidad, bajo la responsabilidad de un estado social. ¡Uy!

Es difícil encontrar más vaguedad y basura en tan escasas palabras. Pero su opinión es compartida por otros. Se habla en verdad de que la democracia es una forma de convivencia social (en serio) y que está sustentada en el respeto a una lista de valores que cada persona llena a su gusto: pluralismo, respeto étnico, equidad de género, solidaridad, justicia social y lo que a cada quien se le ocurra.

Si a uno le va bien, uno de los valores mencionados es el de la libertad, en medio del resto y generalmente con menor importancia que la famosa frase de “participación ciudadana”. El fenómeno es curioso y produce lo natural: discusiones sin solución porque cada quien entiende a la democracia de la manera que le conviene en cada momento.

Creo que esto merece una segunda opinión. Por principio de cuentas, la democracia es bastante menos merecedora de halagos y loas, pues es un primitivo mecanismo de gobierno y nada más. Ponerla en un altar y rendirle tributo es igual a hacer lo mismo con un destornillador o un martillo.

Son simples herramientas o instrumentos y lo que se valora es lo que con ellos se hace. Y lo que con la democracia se hace es algo directo y sin complicaciones: proteger las libertades individuales de los gobernados frente al poder político y sus abusos siempre potenciales. Es muy importante lo que hace, pero no puede llamársele “forma de convivencia”, ni “forma de vida”. Sería una exageración sin sentido.

Y ese mecanismo de protección en contra de los abusos gubernamentales se basa en la idea de fragmentar el poder de la autoridad. Nada más que eso. Es la razón por la que se tiene la división de poderes gubernamentales que todos conocemos y poder decir que donde esa división no existe, tampoco existe la democracia (aunque haya habido elecciones).

También, la democracia implica límites al gobierno para no alterar las libertades de la persona. Por ejemplo, la libertad de creencia, o de expresión. Por eso, donde no hay libertad de medios, ni libertad de educación, no hay democracia (aunque haya habido elecciones).

Las elecciones para puesto de públicos son un requisito de las democracias, pero no son suficientes para considerar que un gobierno sea democrático, como en Cuba o en Venezuela. No es algo difícil de entender. La democracia no es un valor a defender es tan solo una herramienta que pretende defender lo que sí es un valor: la libertad de la persona.

El punto es importante de señalar por la confusión creada al respecto de lo que la democracia es. La palabra ha logrado una popularidad tal que se ha abusado de ella y, mal usada, se ha convertido en algo con escaso significado y a lo que se le atribuyen poderes mágicos (tener democracia, se ha dicho, es garantía de prosperidad, lo que es falso).

Y, más aún, la democracia necesita de valores que nunca salen en la lista que cada quien hace. Necesita entender que existe una realidad objetiva externa a las personas, necesita hábitos de oposición leal y constructiva en los gobernantes, necesita evitar los excesos de las mayorías, necesita aceptar principios del “deber ser”, necesita entender que se trata de una república con valores universales reconocidos (no otorgados).

Es muy desafortunado que una gran herramienta muy valiosa haya sido convertida en un instrumento de propagación de ideas chatarra y, lo peor, servido de justificación para la existencia de regímenes que de democráticos tienen lo que su servidor de noruego.

Post Scriptum

He leído que la democracia moderna está basada en el objetivo de garantizar a todos los ciudadanos condiciones satisfactorias de vida mediante la existencia de un gobierno con preocupaciones sociales. Y, también, que la democracia está sustentada en la consideración que una persona hace del resto, o en la delegación de decisiones nuestras en funcionarios públicos. No, no es eso democracia, al menos como fue diseñada y concebida. Será otra cosa, pero no democracia.

Novak trata muy bien el tema de los valores que necesita la democracia, que he usado en el penúltimo párrafo, y entre los que debo resaltar el valor de que existe la verdad, es decir, unan democracia no puede subsistir en donde impera el relativismo moral.


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