Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Aplausos a una Violación
Eduardo García Gaspar
27 abril 2009
Sección: ETICA, LEYES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Uno de los síndromes intelectuales de nuestros tiempos establece una conclusión que no ha recibido la atención necesaria. Según esa conclusión, lo que sea que coincida con las creencias y mandatos de una iglesia no puede coincidir con lo estipulado por la ley gubernamental.

Si acaso llegase a coincidir, eso sería una intromisión religiosa indebida en los asuntos políticos. En México, por ejemplo, se ha argumentado que la oposición católica al aborto no debe estar contenida en la ley, la que en realidad debe permitirlo. Si la ley llegara a prohibir el aborto, eso significaría que una creencia religiosa es impuesta en la sociedad entera y eso no debe ser. Eso se piensa.

En los EEUU, existe un caso similar. La Universidad de Notre Dame, que es católica, ha decidido dar un titulo honorífico a B. Obama. A esto se han opuesto muchos católicos por la posición del presidente, que es contraria a creencias de esa religión. Esta reacción ha sido considerada como una intromisión religiosa indebida: las creencias católicas no pueden ser impuestas en el resto.

Este síndrome intelectual supone que las creencias religiosas son un asunto exclusivamente privado, de cada persona en su fuero interno, y que jamás debe salir de allí entrando en la esfera pública. Por ejemplo, en el caso de los matrimonios de personas del mismo sexo se ha llegado a razonar de la misma manera: esos matrimonios son prohibidos por algunas religiones y también son prohibidos por la ley, lo que significa que las creencias religiosas están entrometiéndose en asuntos públicos, que no son su terreno.

El tema bien vale una segunda opinión para examinar las razones por las que pensar así es primitivo y, por supuesto, erróneo.

Si una ley gubernamental cualquiera debe tener como requisito el no coincidir con mandatos y creencias religiosas, se llegaría a conclusiones ridículas. La ley debería autorizar el asesinato porque su prohibición es también religiosa.

En realidad, parte de eso ya se ha hecho, en las leyes que autorizan los abortos y cuya justificación es en buena parte la mencionada: si se prohiben los abortos, eso sería una intromisión religiosa indebida… por tanto deben ser legalizados. Sería el mismo razonamiento que pediría la legalización de los robos todo porque alguna religión los prohibe (y si la ley también lo prohibe, eso sería estar bajo una influencia religiosa indebida).

En resumen, el argumento establece que las leyes de un país no pueden coincidir con los mandatos religiosos. Y si llegase a coincidir, se estaría en un caso de imposición religiosa que debe remediarse con una ley opuesta a la creencia religiosa. El argumento no sólo es necio, sino totalmente imprudente.

Imagine usted que una religión prohibe el aborto, pero otra lo aprueba. Lo que sea que establezca la ley acabaría siendo una imposición religiosa. Si una religión favorece la libertad de culto, los gobernantes se enfrentarían a la creencia de que eso es una imposición de una religión que no coincide con los valores de otra religión.

Naturalmente, esa situación en la práctica diaria se convierte en una herramienta política: el gobernante usará ese argumento sólo cuando le convenga. Si alguna religión se opone a sus propuestas alegará que no debe haber intromisión religiosa; pero si su propuesta coincide con lo propuesto por la religión, se olvidará de ese argumento.

Como consecuencia, el gobernante considerará enemigas a las religiones que lo contradigan. Y reclamará que esa oposición es violatoria de la independencia de poderes terrenales y espirituales. Es una buena estrategia del gobernante para hacerse de más poder, agregando en medio de aprobaciones ingenuas, el poder moral al político. Ahora será él quien determine lo bueno y lo malo.

La esencia misma de la democracia es así violada y celebrada al mismo tiempo. La democracia se sustenta en la división de poderes y la separación de los asuntos morales de los políticos. La palabra clave es “separación” y que no significa sustitución. Las religiones son las fuentes más importantes de un contrapeso gubernamental, la moral que frena el ansia de poder político. Cuando el poder moral pasa al gobierno, la acumulación de poder gubernamental llega al totalitarismo.

Post Scriptum

Sobre el asunto de Obama y Notre Dame, fue reportado que,

Harvard Law professor Mary Ann Glendon, one of the most prominent Catholic conservative intellectuals in the United States, announced yesterday that she would refuse a prestigious award from the University of Notre Dame rather than appear on the same platform on which President Obama is being awarded an honorary degree… she was dismayed to learn that Obama… would also be given an honorary degree. She said she was also unhappy that “talking points issued by Notre Dame in response to widespread criticism of its decision included two statements implying that my acceptance speech would somehow balance the event.

La misma nota reporta las declaraciones del Rev. Kenneth Himes, presidente del departamento de teología del Boston College, quien dijo que,

“There are some well-meaning people who think Notre Dame has given away its Catholic identity, because they have been caught up in the gamesmanship of American higher education, bringing in a star commencement speaker…But one also has to say that there is a political game going on here, and part of that is that you demonize the people who disagree with you, you question their integrity, you challenge their character, and you brand these people as moral poison.”

Pero, ¿qué hizo el mismo Himes en 2006? ¿Demonizar a quien no está de acuerdo con él? Otra nota reporta que,

Nearly 100 faculty members at Boston College have signed a letter objecting to the college’s decision to award Secretary of State Condoleezza Rice an honorary degree. The letter entitled “Condoleezza Rice Does Not Deserve a Boston College Honorary Degree,” was written by the Rev. Kenneth Himes, chairman of the department of theology, and the Rev. David Hollenbach… “On the levels of both moral principle and practical moral judgment, Secretary Rice’s approach to international affairs is in fundamental conflict with Boston College’s commitment to the values of the Catholic and Jesuit traditions and is inconsistent with the humanistic values that inspire the university’s work,” the letter said.

Hat tip a J. Taranto (WSJ, 28 abril 2009)

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