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Selección de ContraPeso.info
24 noviembre 2009
Sección: GOBIERNO, Sección: Asuntos
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ContraPeso.info presenta una idea de Samuel Gregg. Agradecemos al Acton Institute el amable permiso de publicación. El autor es Research Director en el Acton Institute y autor de varios libros: On Ordered Liberty y The Commercial Society.

La idea central del escrito es poner de lado a la búsqueda de culpables de la crisis y centrar la atención en lo que ella en verdad nos enseña.

Ha pasado más de un año desde que la crisis financiera de 2008 causó amplia destrucción a la economía global. Docenas de libros y artículos han aparecido explicando lo malo que pasó.

Identifican culpables que van desde los financieros de Wall Street sobreexponiendo activos, a cabilderos como ACORN que influyeron en políticas públicas para reducir estándares de hipotecas, hasta políticos cercanamente asociados a empresas patrocinadas por el gobierno, como Freddie Mac y Fannie Mae fracasando en supervisarlas.

Conforme el tiempo pase, ejércitos de estudiantes doctorales explorarán cada esquina y rincón de la crisis de 2008. Pero si las reacciones de política gubernamental son una muestra, parecería que muchas lecciones de la crisis financiera están siendo ignoradas o han escapado a la atención de quienes toman las decisiones de política pública.

Aquí siguen cinco de esas lecciones.

• Quizá la lección no aprendida más prominente es el peligro del riesgo moral. El mensaje enviado a las empresas, contenido en muchas de las reacciones gubernamentales a la crisis, es éste: si eres lo suficientemente grande (o gozas de extensas conexiones con políticos influyentes) y te comportas irresponsablemente, puedes tener la expectativa razonable de que el gobierno te escude de las consecuencias de tus propias acciones.

¿Qué otro mensaje podrían empresas como AIG, Citigroup, Royal Bank of Scotland, Lloyds, y Bank of America, haber recibido con todos los rescates y nacionalizaciones virtuales?

• La segunda lección no aprendida es que una vez que permites que el gobierno eleve su intromisión en la economía para remediar una crisis, es extremadamente difícil retirar esa intervención. En realidad, ocurre exactamente lo opuesto.

¿Quién recuerda hoy los paquetes de rescate y estímulo tan candentemente discutidos a final de 2008? Palidecen junto a los excesos fiscales de gobiernos en EEUU y Gran Bretaña durante 2009. Las recesiones y las intervenciones gubernamentales subsecuentes crean una atmósfera en la que lo impensable se hace posible, como la legislación estadounidense de salud con 1,900 páginas y  con un costo de un billón de dólares.

Por igual, el rescate de Chrysler y General Motors, durante la administración de Bush, se transformó en la virtual apropiación de esas dos empresas durante la administración de Obama.

Tercero, parecemos no tener la voluntad de aceptar que las políticas de gobierno presentadas al inicio como la única cosa que podría salvarnos del fin del mundo, tienen, sin excepción, consecuencias negativas no previstas (o algunas veces muy previsibles), que no se resuelven con facilidad.

Sheila Bair, presidente de la Federal Deposit Insurance Corporation, apuntó recientemente, por ejemplo, que la decisión del gobierno estadounidense de comprar capital de bancos fallidos era, vista retrospectivamente, un error.

No sólo la semipropiedad estatal complicó más el problema del riesgo moral, también ha creado dilemas que fluyen directamente del hecho de la intervención estatal.

Bair ha preguntado, “¿Limitamos los bonos y las compensaciones ejecutivas porque ellas son en parte propiedad del contribuyente, lo que puede empeorar las cosas por entonces no poder traer una administración nueva y mejor, que en algunos casos podría necesitarse?”

Cuarto, el predicamento del conocimiento. Existe hoy un amplio reconocimiento de que la crisis financiera de 2008 se debió en mucho a la Federal Reserve que mantuvo tasas muy bajas mucho tiempo.

Sin embargo, insistimos en imaginar que un grupo de gente —los siete gobernadores de la Fed— pueden de alguna manera administrar el crédito y el medio ambiente monetario de una economía de 14.4 billones de dólares (2008) tratando de lograr metas en ocasiones mutuamente exclusivas: precios estables, empleo óptimo, tasas moderadas de interés a largo plazo.

Quinto, se rechaza el reconocimiento de lo mucho que la crisis financiera refleja la caída de conceptos de responsabilidad fiduciaria, es decir, la responsabilidad moral y legal que alguien adquiere cuando se le confían los recursos de otras personas.

Muchos presidentes de empresas han sido apropiadamente marcados públicamente por sus fracasos. ¿Pero qué, por ejemplo, de esos consejos de administración que presidieron fiascos como los de Lehman Brothers, Fannie Mae, Freddie Mac y 147 bancos que quebraron entre enero de 2008 y noviembre de 2009?

¿Por qué esos consejos no hicieron preguntas sobre la alta dependencia de las utilidades de sus bancos en la alquimia de valores basados en hipotecas y otros productos financieros que aparentemente nadie podía entender?

¿Por qué no revisaron los reportes que aconsejaban que ciertos modelos de inversión podían matemáticamente fallar una sola vez en un millón de años? ¿Por qué sólo actuaron reemplazando administradores de fondos cuando las empresas estaban al punto de la bancarrota?

¿Por qué algunos directores imaginaron que la generación de reportes trimestrales de la empresa era una indicación suficiente de que satisfacían sus responsabilidades fiduciarias?

Por supuesto, a menudo es contraproducente para los directores inmiscuirse ellos mismos en los micro detalles de la operación de una empresa. Pero es parte de su obligación fiduciaria ante los inversionistas el cuestionar a los empleados de la empresa y tomar decisiones cuando las respuestas no son claras o satisfactorias.

Es en verdad más que una responsabilidad fiduciaria: es la obligación moral de cualquiera colocado en una posición para el cuidado de los bienes de otros.

Una medida de la fuerza interna de una sociedad es su disposición a aprender de los errores y alterar la conducta en concordancia. Tristemente, en el caso de EEUU y la mayor parte de los países de Occidente, el significado de largo plazo de la crisis financiera de 2008 puede ser el servir de ejemplo de la poca voluntad para aprender.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.




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