Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Avionitis: miedo a volar
ContraPedia ContraPedia
15 julio 2009
Sección: Sección: Listas, Y CONTRAPEDIA
Catalogado en:


Avionits

El nombre dado a la enfermedad mental que sufren quienes sufren algún nivel de ansiedad al volar en avión. La agitada vida moderna ha obligado al hombre a realizar varias actividades que no le son naturales, es decir, no van con su propia esencia. A modo de ejemplo pueden citarse dos actividades de este tipo: viajar en avión y leer libros de Carlos Fuentes.

La primera de ellas merece ser analizada con alguna profundidad.

Las personas viajan de un sitio a otro. Este es un hecho innegable provocado por necesidades tan apremiantes como tomar vacaciones tan lejos como es posible del lugar de trabajo. Otra causa principal del viajero es la de los negocios y se reflejan en la necesidad del ejecutivo que va de un sitio a otro celebrando reuniones y firmando contratos.

Para la gente que viaja, el avión constituye un medio de transporte inevitable. No hay otra forma de viajar entre dos puntos relativamente lejanos. El avión es para, prácticamente cualquier caso, la única opción disponible de traslado. Es rápido, seguro y relativamente económico.

Pero viajar en avión produce miedo. A veces, mucho miedo. Los viajeros inconscientemente reconocen que el aeroplano no es un medio natural de transporte. Inconscientemente ellos reconocen que andar por los aires no es precisamente algo para lo que el hombre ha sido equipado.

Volar produce miedo, inseguridad, pavor, terror, nerviosismo. Esto es una verdad demostrable y comprobable a diario en todos los aeropuertos del mundo. Sólo necesita compararse la apariencia de los viajeros antes y después del viaje. Suben a la aeronave arreglados y peinados. Bajan de ella ojerosos, sudados, medio alcoholizados, despeinados y con la ropa arrugada.

En algunas partes del mundo, se ofrecen cursos para poder quitar el miedo a volar. Gradualmente, el alumno de estos cursos va perdiendo el miedo. Tal vez en la lección uno les den un avión de juguete para irse acostumbrando a verlo. Luego visitan aeropuertos y suben a aviones parados. Simulan compras de boleto y petición de asientos.

Poco a poco, hasta que el día de la graduación hacen un vuelo corto para comprobar su nivel de adelanto.

Estos cursos toman tiempo y cuestan mucho dinero. Para todo aquellos que tienen miedo a volar pero que carecen de tiempo para tomar dichos cursos, la empresa Todo por Correo S.A. ha diseñado una serie de lecciones que pueden ser tomadas dentro del propio hogar.

El alumno recibe por correo cada semana una lección hasta completar un total de diez. Todo por Correo garantiza que las personas que hayan cursado la totalidad de las lecciones podrán volar en avión sin sentir miedo.

Por considerarlo de mucha utilidad, a continuación se reproducen los principales puntos de cada una de estas clases semanales.

SEMANA UNO.

Utilizando cualquier sistema de concentración mental el alumno debe meditar durante cinco días continuos sobre el siguiente hecho: el avión constituye el medio más seguro para volar, sus accidentes son proporcionalmente más bajos que los de cualquier otro sistema de transporte, incluyendo autos, camiones, ferrocarriles, caballos y barcos.

Efectivamente, menos gente muere en accidentes aéreos que en accidentes de otro método de transporte. Hay muchos más muertos tan sólo en accidentes automovilísticos que en tragedias aeronáuticas, incluyendo infartos por perdida de equipaje. Esto significa que quien fallece en un avión pertenecerá a una minoría de carácter elitista.

SEMANA DOS.

Si el alumno llega a convencerse de lo anterior y es capaz de salir de su casa sin sentir miedo, trazará un plan severo de actividades en las que no deberá involucrase. El alumno hará un lista de actividades que debe evitar a toda costa.

La principal de ellas es la de huir de toda conversación sobre viajes en avión. A todo el mundo le ha sucedido algo al tomar un avión y esas historias no tienen porque ser conocidas. Huir de estas conversaciones puede conducir al ostracismo social pero este es un precio que el alumno debe estar obligado a pagar.

El alumno incluirá en su lista de prohibición de cosas como leer revistas de temas aéreos. No debe leer Flying, ni Private Pilot, ni nada por el estilo. Se trata de quedar en un suave y tranquilizador estado de ignorancia. Ella es la mejor compañera. Tampoco se debe saber nada de partes meteorológicos, tiempo normal de despegue, sistema de radar, tipos de nubes, momentos para bajar flaps. Nada de esto debe conocerse.

SEMANA TRES.

El alumno esta obligado a reconstruir mentalmente las etapas en las que se divide un viaje en avión. A través de este análisis se pretende romper en pequeñas partes el miedo de volar y las razones del miedo que ellas provocan.

Ha habido alumnos que al terminar esta semana han reconocido que en realidad no tenían miedo de volar, sino pavor a pasar una aduana. Otros han descubierto su preocupación era la de perder el pasaporte y boletos o pases de abordar.

El mayor nerviosismo del pasajero dentro del avión, sin embargo, se registra durante el despegue y el aterrizaje. Estos son precisamente los momentos cuando se registran la mayoría de los accidentes. El alumno deberá estudiar y determinar cuál es la forma para distraer su atención y fijarla en otras cosas. Se trata de seleccionar una actividad cualquiera y ejecutarla en el momento del despegue y el aterrizaje, algo que distraiga la mente del mal rato por el que pasa.

No hay método universales. Cada persona debe encontrar su manera personal de distraer la atención. Simplemente como ejemplos se citan las actividades distractorias empleadas por algunos viajeros frecuentes:

(1) imitar el acento de Mis Costa de Marfil en el concurso de Miss Universo de 1997,

(2) aplicar la técnica de procesos estocásticos al juego de backgammon,

(3) explicar las razones de la existencia de un libro como El Código da Vinci,

(4) dar dos razones que expliquen satisfactoriamente el retraso de la información del censo de su país y

(5) analizar el significado de la pintura del Bosco.

La actividad seleccionada para distraer la mente durante el despegue o el aterrizaje debe requerir un fuerte esfuerzo mental para que pueda tener éxito. Por tanto, no se considera actividades recomendables como escribir discursos políticos. Tampoco se sugiere escribir decretos gubernamentales, ni hacer un auto-análisis psiquiátrico. Al terminar la semana, al alumno tendrá una lista de sus tres o cuatro actividades distractorias preferidas.

SEMANA CUATRO.

Durante este tiempo el alumno se familiarizará fuertemente con el ambiente político mundial. Con base a ese conocimiento llegara a conclusiones practicas sobre cuales son las líneas aéreas que no conviene tomar.

Por ejemplo, Iranian Airlines, Chávezair, Evo\\’s Airlines y Lybian Airways tal vez no sean las mejores, ya que los gobiernos de esos países tienen demasiadas preocupaciones como para poner atención en el mantenimiento de sus aviones.

Con conocimiento de política internacional el viajero podrá seleccionar más hábilmente sus rutas y estará en una posición envidiable para juzgar la verdad de publicidades como la de “Fly de wonderful skies of Afghanistan Airlines”.

SEMANA CINCO.

El alumno irá al aeropuerto y pondrá atención en la tripulación de los aviones, especialmente en al capitán, a quien analizara profundamente. Un prototipo de capitán es el hombre fuerte y alto, de pelo canoso que inspira confianza porque da la impresión de haber volado aviones B-52 en misiones de guerra. Por ningún lado que se le mire, da la impresión de tener inclinaciones suicidas, ni las más mínima intención de sufrir un accidente y perder la vida.

Hay otro tipo de capitanes, son los jóvenes que uno se imagina bailando en alguna discoteca con alguna guapa jovencita a la que luego se lleva al departamento en una Kawasaki. Estos pilotos tienen aún menos ganas de sufrir un accidente.

SEMANA SEIS.

Esta es una semana de análisis financiero. el alumno debe meditar sobre el costo de cada una de las aeronaves. Cuestan verdaderas fortunas. Con el dinero que cuesta un avión el alumno pude vivir sin problemas económicos el resto de sus días.

Lo anterior provoca una conclusión reconfortante: las líneas aéreas van a poner mucho cuidado en evitar perder uno de sus aviones en un accidente tonto. Las van a cuidar con gran esmero y atención.

SEMANA SIETE.

El alumno recibe un video-tape que simula con gran realismo la rutina de entrada al avión y los avisos previos al despegue. También, al alumno debe aprender un poco de inglés. La mayor parte de los letreros e instrucciones de emergencia están en un español tan malo que nadie entiende.

El alumno aprenderá a no poner atención en lo que dicen las aeromozas cuando dan las instrucciones sobre el uso de cinturones y oxígeno. Generalmente, no se les entiende y eso no debe ser motivo de preocupación. Simplemente no hay que hacerles caso.

Otro aspecto importante que aprenderá el alumno es el de la correcta localización de su asiento. sabrá que los números de su asiento tienen un número y una letra. Es importante reconocer cosas ignoradas como el hecho de que también en aviones los números son secuenciales. Por ejemplo, el dieciocho va antes que el diecinueve y se empieza a contar desde la cabeza de la nave.

SEMANA OCHO.

Este periodo esta dedicado al entrenamiento gastronómico. Se trata de capacitar al aparato digestivo a la comida que sirven en el avión, para lo que el alumno ira a cafetería y restaurantes de cada vez más baja calidad.

Al finalizar la semana, el alumno será capaz de entender que la comida es así en a los aviones, que sí existe ese tipo de comida y que ella no contiene drogas tranquilizantes de mal sabor. Si el alumno tiene los recursos monetarios para viajar en primera clase, es aconsejable que lo haga. En primera clase sirven todo el licor que uno quiere y así la comida sabrá mejor.

Debe tenerse presente que las aerolíneas lo llevan a uno de un sitio a otro con seguridad y prontitud. Ello no implica la obligación de dar buena comida, lo que también es aplicable a los restauranteros en los aeropuertos.

SEMANA NUEVE.

Durante todo este tiempo, el alumno viaja en sistemas de transporte colectivo urbano un mínimo de cinco horas diarias, en ciudades como México DF. Al final de la semana, el estudiante habrá llegado a la conclusión de que un avión se mueve y hace ruidos en menor proporción que los camiones, taxis y demás. Se comprenderá que una turbulencia en el aire no es nada comparada con un frenado imprevisto e inesperado de las bestias que conducen en ese tipo de lugares.

SEMANA DIEZ.

Es la ultima semana de estudios y está dedicada a la meditación sobre la economía mundial, especialmente en lo que se refiere al costo de los energéticos. Su alto precio obliga a la aerolíneas a llenar al máximo posible los aviones. Pasajeros hombro con hombro en asientos lo más estrechos posible.

El alumno se entrenará acudiendo a eventos que atraigan grandes multitudes, como trámites burocráticos. También es aconsejable subir y bajar en elevadores que van en el máximo de su capacidad.

De esta manera, con las diez lecciones, el alumno podrá estar en posición de distinguir la verdadera causa de sus males. Tal vez lo que tiene miedo no es de volar, sino claustrofobia por perdida de espacio vital. El alumno no debe acongojarse, Todo por Correo también tiene un curso sobre como curar la claustrofobia.


ContraPedia tiene un antecedente en los 80, cuando fueron publicadas una serie de propuestas de palabras y personajes que no existían. Eran muy breves. Esta versión respeta la idea original, jamás publicada antes, con textos más amplios.



No hay comentarios en “Avionitis: miedo a volar”
  1. herminio Dijo:

    tengo mucho miedo a volar. NOTA DEL EDITOR: ¿no leyó la columna?

  2. Edson Mtz. Dijo:

    sabias palabras, me agradó el articulo

    podrias darme una pista de donde puedo recibir esos cursos

    gracias NOTA DEL EDITOR: son meras invenciones que hasta donde sabemos nadie aplica.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras