Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Bienvenido a la Democracia
Eduardo García Gaspar
24 junio 2009
Sección: GOBIERNO, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Nos prometieron amor, la vida, valor, coraje, inteligencia, audacia. A eso añadieron ayudarnos de mil maneras, sin violencia, trabajando en equipo, escuchándonos. Por un momento parecía que se trataba de promesas de matrimonio. Pero no quedó allí la cosa.

Nos hicieron más promesas, muchas más. Nos dijeron que harían lo que sea por nosotros, darnos becas garantizadas, vales para medicinas, clínicas de salud, apoyos al trabajo, cuidar a las mariposas, liberar a las tortugas, elevar pensiones, hacer obra pública, no andar dando balazos, limpiar a la policía, usar al ejército, combatir el crimen, aplicar al ley.

Siguieron con más compromisos, como evitar violencia familiar,  crear empleo, elevación de salarios, servicios geriátricos, e incluso que nos hubiera ido mejor si la vez pasada los hubiéramos seleccionado. Añadieron preocupaciones por el medio ambiente, pasar a los policías por detectores de mentiras, crear más dependencias gubernamentales.

Y eso fue solamente durante una tarde en la que con enorme pereza decidí ver la televisión, es decir, hacer nada de provecho. Vi en esos comerciales de los partidos políticos una pequeñísima parte de los 23 millones que se están transmitiendo con motivo de las elecciones intermedias. Es algo admirable, en en sentido que lo es una visita a un museo de Ripley, o una película sobre una posesión diabólica.

Las promesas, que van de lo razonable a lo inexplicable, y de lo emocional a lo incomprensible, tienen una explicación que es muy lógica: no hay momento más importante para un gobernante en un sistema con elecciones periódicas que esas elecciones. Todas sus vidas se ponen en juego en ese día. Que le dediquen toda su atención es la cosa más natural.

Por eso suceden las cosas que vemos los electores. Primero, el subsidio que se da a los partidos y que fue decretado por ellos mismos. Necesitan dinero, cuanto más mejor para esos días de campaña. Segundo, realizan la campaña electoral más ineficiente de que se tenga noticia en el mundo: suponen que repitiendo hasta el cansancio los votantes conocen a los candidatos.

Tercero, prometen todo sin límites ni conciencia de lo real. Los gobernantes se comprometen a lo que sea, desde dar amor (en serio) hasta liberar tortugas. Son los desesperados que prometen lo imposible a personas que creen tontas. Todo, creo, es el efecto de la nefasta influencia del marketing político convertido en una meretriz sin conciencia del ridículo que hace.

Cuarto, no se olvidan las tácticas sucias y los ataques al opositor. Ni tampoco los viejos trucos fraudulentos de acarreo de votos y similares.

Volvamos a la explicación de todo: las elecciones son el momento culminante del gobernante, cuando se juega el todo por el todo. Y cuando eso sucede, él está dispuesto a todo, realmente a todo. Es tal su ansia por ganar que promete lo que sea, usa los trucos que sean, incluso ilegales. Nada hay a lo que no esté dispuesto.

Es ése el estado mental que sufre el candidato en una elección. Es como una guerra, o mejor dicho es una guerra en la que enfrenta enemigos reales que también están dispuestos a todo.

¿Se desespera y desencanta usted ante esa situación?

Bienvenido a la democracia y sus partes asquerosas. Así es, aunque su suciedad podría ser menor, pero nunca será un juego limpio entre caballeros impolutos. Eso es lo que se ve en una democracia, durante las elecciones, en todas partes. No es bonito, pero es la realidad.

En México, las cosas han sido peor de lo que podían ser. Podrían haber sido menos sucias si las leyes no hubieran tratado de hacerlas más limpias. Por ejemplo, la ley prohibe que unos candidatos ataquen a otros en sus mensajes. Suena bonito, pero es imposible e incluso dañino, porque vuelve ocultos a esos ataques que de cualquier manera suceden.

La ley, por otro lado, otorga subsidios a los partidos y lo hace con liberalidad. El resultado es una campaña global de saciedad que causa irritación. Mucho mejor habría sido dejar a los partidos que se mantuvieran a sí mismos con sus propios fondos, o quizá con apoyos de una décima parte de lo que ahora reciben.

Pero mi punto es uno: bienvenido a la democracia, así es su parte electoral y no hay más que aceptarla. Eso es lo que se ve. Lo que no se ve es su parte maravillosa, la posibilidad de limitar el poder del gobernante y cambiar de gobierno sin violencia…. y eso vale oro molido.

Post Scriptum

Una descripción realista de campañas electorales está en Lodo Bajo el Mármol.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



No hay comentarios en “Bienvenido a la Democracia”
  1. Teresa GZ Dijo:

    Entiendo esto, pero aún así me siento mal y desearía que los candidatos tuvieran un comportamiento educado y de juego limpio. Pero comprendo también que esperarlo es un ideal imposible.

  2. Colombiano89 Dijo:

    De la politica es lo mas obvio, quien va prometer poco , es como cuando se esta de conquista … ja y quien da los regalos directamente pues los ricos del país … por eso Evo hasta lo calumnian las ONG finaciadas por magnates ….q patas arriba esta el mundo





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