Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Boletos Revendidos
Eduardo García Gaspar
17 junio 2009
Sección: ECONOMIA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Usted conoce la situación. Se venden boletos para un espectáculo, un partido de futbol, o el concierto de un artista. Algunos los compran con la intención de volverlos a vender a quienes no hicieron cola en la taquilla, por la razón que sea. Esta actividad, en México, se considera ilegal y trata de ser evitada.

Una noticia poco difundida fue una buena lección de economía. La empresa de espectáculos, Ticketmaster Entertainment, de EEUU, ha tenido una idea: va a probar un nuevo sistema de venta que intenta evitar la reventa de boletos.

El sistema para evitar la reventa es igual al que se usa en otras partes: usted compra los boletos con tarjeta de crédito, pero no los recibe. Al llegar a la entrada, se mete la tarjeta de crédito con la que se compraron los billetes y una máquina los emite en ese momento. Es mucho mejor remedio que una ley que lo prohibe.

La reventa existe por una razón de mercado, que es lo que los gobernantes no comprenden. Los boletos son limitados y su demanda puede muy grande. Pero los empresarios los venden a un precio menor al que alcanzarían en el mercado. No sé por qué hacen esto, pero lo hacen. Surge así una oportunidad empresarial.

El revendedor comprende esa situación y arriesga su dinero. Compra los boletos que calcula poder vender de nuevo y los ofrece a un precio mayor al de su costo original. El empresario del espectáculo gana al vender más y más pronto boletos transfiriendo a otros el riesgo de fracaso. El revendedor gana si los boletos tienen la demanda que esperaba, si se equivoca pierde.

Y el comprador del boleto en reventa, gana también. Si no, no compraría el boleto. Quizá piense que es mejor pagar más y evitar perder el tiempo en las filas de taquilla. Nadie en realidad pierde, si es que todo se hace con libertad. Considerar esto delito es no entender de economía, lo que parece ser un requisito para ser legislador en algunos países.

Pero la reventa presenta al empresario de espectáculos con una oportunidad. Si con los revendedores gana vendiéndoles al precio oficial y transfiriéndoles parte del riesgo de fracaso, puede pensar en otra posibilidad: quedarse con parte de la ganancia del revendedor con un sistema que le impida comprar boletos en cantidad suficiente como para revenderlos.

El sistema descrito funcionaría bien. El empresario podría incluso elevar el precio y quedarse con parte de la utilidad que tenía el revendedor, al que desplaza. El comprador también gana, si es que el resultado neto es una reducción de precios de los billetes. Y si el sistema de compra se hace sin necesidad de acudir a una taquilla física, ya no se dependerá de los tiempos necesarios para ir a ella. Por Internet podrá hacerse sin discriminar entre compradores que pueden darse el lujo de hacer fila y los que no pueden.

La reventa de boletos es un problema sólo en la mente de los gobernantes. No lastima a nadie y produce beneficios a todos los que en esa actividad intervienen. Perseguir al revendedor como un delincuente es un desperdicio de recursos gubernamentales y si acaso es un problema, el más interesado en resolverlo es el empresario.

Es el empresario el que decidirá mejor si dejar la reventa como está o inventar un sistema que la combata. Si no lo hace es que no le conviene. Si lo hace es que cree que le dará más beneficios que antes. En estas decisiones nada tiene que hacer la autoridad y si interviene habrá consecuencias indeseables: los boletos revendidos elevarán su precio y las oportunidades de corrupción serán mayores.

Este caso es un buen ejemplo para ilustrar una realidad que los gobernantes prefieren ignorar: los ciudadanos también piensan y lo hacen con más ingenio y creatividad que ellos. Dejándoles el camino libre, sin interferencias, resolverán con eficiencia lo que crean que les daña. Lo harán mejor que un burócrata. Mucho mejor.

Hay otro caso, colosal, para aplicar este principio, la quiebra de las compañías automotrices. Sus dueños, deudores, empleados y clientes son los que más saben y quienes pueden llegar solos a la solución que más les conviene. Si el gobierno entra a mantener vida a la empresa, no lo hace con conocimiento de lo más conveniente a otros, sino a sí mismo. En buena parte, por esto esas empresas se mantienen en un estado de coma económico.

Post Scriptum

Walter Block ha tratado antes el tema: Reventa de Boletos.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



2 Comentarios en “Boletos Revendidos”
  1. Efrén Z. Dijo:

    El razonamiento económico del autor sigue la lógica del mercado libre que respeta los contratos personales hechos con libertad. Me resulta una gran noticia saber que no son pocos los que piensan en que la libertad es nuestro gran valor.

  1. Contrapeso » Economía de mercado




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