Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Colectivamente Hablando
Eduardo García Gaspar
6 noviembre 2009
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Fue un comentador de radio el que un día no hace mucho, empleó la palabra “colectivo” en incontables ocasiones. Todo era colectivo, el bien, los valores, la felicidad, la justicia, la libertad… a todo ello añadió el término “colectivo”.

Ignoro si quiso ser sarcástico y realizar una parodia de ciertas mentalidades. Pero no me dio esa impresión. Mucho me temo que hablaba en serio. No sé si a usted le pasa lo mismo, pero ésta era otra ocasión irresistible para ponerse a analizar todo eso. Por ejemplo, una de las cosas que dijo.

Afirmó que “las comunidades crean colectivamente sus propios valores dependiendo de las metas colectivas que quieren lograr”. Yo me imaginé una situación en la que todos los habitantes de un país se reúnen y cada quien habla, para luego votar y decidir cuáles son sus metas. Más tarde, se vuelven a reunir para decidir sus valores.

No creo que pueda hacerse, por dos razones. Una es tiempo, si cada persona habla en una ciudad de cien mil personas y lo hace durante un minuto, se necesitarían más de dos meses de reunión, ininterrumpida. Y no se considera a los que no están de acuerdo. La realidad es que es imposible decidir colectivamente cosas como valores de la comunidad.

Pero suena bien, porque da a todo un aire políticamente correcto: todos están de acuerdo en algo y por eso es legítimo hacerlo. Claro que el problema es que en casi nada estamos todos los humanos de acuerdo, por lo que reclamar que los valores de una comunidad se crean colectivamente es un caso de fantasías mentales y razonamientos insípidos.

Esto es como hacer macroeconomía en los terrenos culturales, sin darnos cuenta de que la única posible realidad es ver persona por persona, cada una actuando por sí misma. Son las personas las que toman decisiones, una por una. Y si, por ejemplo, hay una votación de legisladores, ella no puede ser colectiva, sino la suma de votos individuales.

El tema bien vale una segunda opinión para quitarnos de encima las palabras fáciles que todo lo complican. Por ejemplo, el comentador hablaba del bien colectivo como la máxima aspiración de la nación. ¿Bonita retórica? Ni eso siquiera. De lo que sí podemos hablar es del bien de cada persona, una por una, caso por caso.

Así podemos encontrar casos de personas que gozan de una buena situación general, de otras que no, de personas a las que les va bien, y de personas a las que no. Pero no es un bien colectivo, porque “colectivo” no es un sujeto, sino algo vago y sin definición concreta. Sí, puede haber situaciones buenas y malas generales o que afectan a muchos, pero lo “colectivo” es inexistente.

Además de falsa, la idea de “colectivo” es peligrosa. Me explico. Es fácil y erróneo afirmar que el bien de muchos es un valor más alto que el bien de pocos, que la suma de todos vale más que uno solo. Es una argumentación numérica que toma como principio el predominio de la mayoría y manda hacer lo que “colectivamente” es mejor.

Con el problema de que eso no puede definirse en abstracto, lo que se resuelve en la práctica con lo que unos pocos entiendan como lo mejor para todos. Y eso, en la práctica, significa el sacrificio de unos en aras de la idea de lo que es colectivamente mejor, según la opinión de esos pocos. Un ejemplo extremo, matar a unos pocos para apaciguar a los dioses. Menos extremo, confiscar propiedades a unos para realizar la idea del bien colectivo de alguien, como Chávez en Venezuela.

El error central de las visiones colectivas es que ellas nunca lo son en realidad. Siempre acaban dividiendo a la colectividad de la que hablan en al menos dos grupos bajo una estructura de conflicto interno. Reclamando el bien colectivo, se justificará sacrificar a unos por el bien de otros. Remember, Marx.

El caso del comentador de radio que menciono es realmente fascinante. Otro caso más de expresiones usadas sin pensarlas, tomadas como un bien en sí mismas y sin la prudencia de examinar sus consecuencias. Estamos rodeados de estas expresiones que, en verdad, matan neuronas. Es como el caso de un alumno mío.

El hombre solucionó todo el problema económico bajo el principio de que cada fábrica produjera exactamente la cantidad y tipo de productos que necesitara la sociedad según cálculos del gobierno. Le dejo a usted encontrar las fallas de esa afirmación. La lista será larga.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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