Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Combate a Las Drogas
Eduardo García Gaspar
19 enero 2009
Sección: CRIMEN, GOBIERNO, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


El problema más urgente y grande que se tiene es el del narcotráfico y sus secuencias: una elevación sustancial de la inseguridad de los ciudadanos. México es un ejemplo muy claro. Nadie duda esta realidad. Este problema ha generado varias propuestas de solución.

Una de ellas, la de ser prácticos y aceptar las bandas: no perseguirlas, dejarlas actuar a cambio de su promesa de no alterar la seguridad. Se trata de volver al gobierno una especie de coordinador de los cárteles que los pacifique creyendo en su palabra. La prohibición legal seguiría, pero en el país habría un pacto con las bandas, que operarían sin ser perseguidas, con la condición de no cometer otros delitos.

La otra de ellas es también un enfoque práctico: considerar al trafico de drogas un negocio que deriva la mayoría de sus utilidades de la prohibición y, por eso, despenalizar el consumo y producción de drogas. Esto evitaría el bombeo de dinero a los traficantes y su expansión a otras actividades criminales. Sería una medida por la vía de la ley (la anterior sería fuera de la ley).

De entre las dos posiciones, tengo fuerte inclinación por la segunda. Comprendo que ninguna de las dos carece de consecuencias negativas, pero la menos dañina es la segunda. La experiencia de la Prohibición de bebidas fuertes apoya esta manera de pensar. La primera de las soluciones significaría mantener el arribo de dinero a los criminales, sin incentivos de respetar su palabra y con una reducción en el precio de las drogas.

La única crítica fundada que he escuchado en contra de la despenalización de las drogas es que ella llegaría demasiado tarde: las bandas criminales ya tienen demasiado dinero y están diversificadas en otras actividades delictivas. Retirar la prohibición de drogas sería quitarles un negocio y darles incentivos para buscar otros terrenos también fuera de la ley.

De acuerdo con lo anterior, lo único que puede hacerse es seguir combatiendo al tráfico y hacerlo con más intensidad, esperando que disminuya o, al menos, se mude a otras partes. Es una idea ortodoxa, tiene fundamento y fue la aprobada, de nuevo, en la reciente reunión de Calderón y Obama. Otras reuniones gubernamentales piensan igual.

La prohibición de las drogas, con muy buenas intenciones, ha creado el mayor problema que se tiene en la actualidad, muy ligado al terrorismo. Mantener esa prohibición esa una opción, pero ella tiene dos problemas. Uno, hasta ahora no ha dado resultados importantes. Dos, sigue produciendo entradas enormes de dinero en bolsillos criminales.

A pesar de la argumentación de que ya es demasiado tarde y de que despenalizar las drogas sería dar incentivos a la búsqueda de otros negocios ilegales, sigo creyendo que la solución menos mala es la de retirar la prohibición, igual que se hizo en el caso de las bebidas alcohólicas. Sin embargo, no es éste el punto principal de mi columna.

Lo que creo que bien vale una segunda opinión es la necesidad de considerar este tema en su dimensión real. No creo que exista un problema mundial de mayor tamaño y urgencia, que está unido, insisto, al del terrorismo. Lamentarse de la terrible miopía de quién causó el problema es inútil. El problema existe y tiene dimensiones gigantescas.

Necesita hacerse, además, otra consideración. Ninguna de las soluciones es perfecta. Todas tienen defectos serios posibles que deben ser considerados de antemano y que son inciertos. Buscar la solución ideal es un error. La visión que debe predominar es la de largo plazo para todos en todas partes.

Esto me lleva a otra consideración, la de tratar el problema con seriedad. La merece y cuando se usan argumentos superficiales, en realidad se está colaborando a hacer mayor el problema. Quien sea que defienda una posición, debe reconocer sus lados débiles. Lo que me impacienta es esa cantidad de opiniones sin sostén que tanto se oyen.

Al final, se trata de comprender que debe actuarse para resolver el problema más urgente y serio, examinando la posibilidad de otras medidas diferentes a la de mantener el combate tradicional que hasta ahora se ha tenido. Es posible que existan otras estrategias y tácticas que den mejores resultados. Descartarlas sin mayor consideración vuelve a ser un acto de miopía.

Post Scriptum

El 17 de enero de 2009, el Universal reportó que,

México, Colombia, Guatemala y Panamá sentaron ayer las bases para alcanzar una nueva etapa en el combate a bandas del narcotráfico, a las cuales atribuyeron un mayor nivel de organización que el que existe actualmente entre los países afectados… Calderón y Colom admitieron, al igual que Uribe y Torrijos, que esta guerra no se gana de manera individual, sino con una estrategia común contra un flagelo que no reconoce fronteras.

El 11 de febrero de 2009, La Crónica reportó que,

Los ex presidentes de Brasil, Fernando Henrique Cardoso, Colombia, César Gaviria, y México, Ernesto Zedillo, pidieron este miércoles la despenalización de la tenencia de marihuana para su uso personal y el “cambio de paradigmas” en el combate a las drogas.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras