Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Cosmopolota, Cicle
ContraPedia ContraPedia
21 agosto 2009
Sección: Sección: Listas, Y CONTRAPEDIA
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Cosmopolota

Así como el término cosmopolita es aplicado a las ciudades grandes y de gran internacionalismo, la palabra en cuestión, cosmopolota, se aplica a las ciudades que han rebasado toda lógica de tamaño y son tan grandes que afectan sensiblemente la vida de sus ciudadanos.

Si se toma un criterio estrictamente numérico, los expertos sobre el tema consideran que toda ciudad superior a los tres o cuatro millones de personas debe considerarse ya dentro de la categoría de cosmopolota. También, hay especialistas que consideran que toda ciudad que rebasa 1 hora de tiempo para ser cruzada en auto con tráfico fluido debe caer en esta categoría.

Por lo general, las ciudades consideradas cosmopolotas están asociadas con diversas variables, como la contaminación: cuanto más cosmopolota es la ciudad mayor es su contaminación ambiental y, desde luego, hay mayores padecimientos y enfermedades entre sus habitantes.

Otra variable correlacionada con este tipo de ciudad es la criminalidad, pues estas ciudades suelen tener proporcionalmente mayor cantidad de crímenes. Uno de los mayores expertos urbanistas de la actualidad, Saturnino von Schwolohouw, de la Universidad de Cabo Meares, Oregon, publicó un estudio sobre el tema que en su parte medular dice lo siguiente:

La verdad es que yo tenía la intención de hacer un estudio completo sobre las características que distinguen a las ciudades cosmopolotas y para ello me trasladé a una de las capitales más grandes de América Latina con los diversos equipos de medición y el diseño de mi estudio. Sin embargo, eso me fue imposible porque todo mi equipo fue robado en el aeropuerto de esa ciudad y tan solo me quedé con mis papeles.

Dos días después vi que mi mismo equipo estaba en venta en uno de los mercados populares del oriente de esa ciudad. Lo compré y di comienzo a mi estudio de inmediato. Tres días más tarde suspendí de nuevo el estudio pues mi equipo fue robado de nuevo y las autoridades de esa ciudad me arrestaron. La causa del arresto fue la falta de permiso legal para usar contadores manuales de automóviles en las calles.

Para salir libre pagué ese permiso aunque no poseía ya esos contadores. Quise salir de regreso a mi país, pero me lo impidió una laringitis galopante que me obligó a permanecer enfermo en el hotel durante casi una semana. El día que regresaba a mi país, perdí el avión por causa de una marcha de protesta que impidió el paso al aeropuerto. Tuve que regresar al hotel y solicitar un vuelo al día siguiente, lo que también me fue imposible pues esa noche fui asaltado dentro de la habitación de mi hotel. Sin tarjetas ni dinero, caminé hasta el aeropuerto. En ese trayecto, sin embargo, pude recabar mucha información sobre esta ciudad, la que a continuación expongo…

Cicle

Dentro del terreno de la circulación vehicular, los cicles se refieren a esos objetos de escaso volumen, a veces de característica reflejante, que sirven para separar carriles, o bien señalar en el piso áreas que merecen alguna precaución.

Aunque las hay azules y rojas, la mayoría de los cicles son blancos o amarillos, y como se dijo antes, reflejan la luz de los autos para que sean más fácilmente notorios. El uso principal del cicle es dar información al conductor, de manera que pueda notarse sin dificultad la línea que separa a dos carriles de una sola dirección, o la separación entre dos carriles de sentido diverso.

El cicle es, por tanto, una ayuda al automovilista y forma parte de la misma categoría de objetos en la que están incluidos los semáforos, las líneas de peatones y todos los avisos de calles y sus sentidos. Desde luego, resulta por demás conveniente el dar un apelativo a estos objetos, pues con frecuencia las personas no tienen el vocabulario que es necesario para hacer más eficiente la comunicación interpersonal. Por ejemplo, los siguientes diálogos muestran la enorme conveniencia que se logra al tener una palabra específica para este objeto.

• Diálogo inicial, sin la palabra cicle, que hace ver la cantidad de palabras que son necesarias para lograr un entendimiento correcto con la otra persona:

Digo, ya ni la friegas, porque como que se siente una vibración en tu mueble, como que se pone uno nervioso y es que todo lo que haces es poner al coche sobre las cosas esas brillosas que los de Tránsito ponen en las calles para que idiotas como tú sepan que hay varios carriles y no anden causando contrariedades a los demás.

• Segundo diálogo, en el que ya se usa la palabra cicle y que por ese hecho hace que toda la comunicación obtenga incluso un alto nivel de elegancia:

Perdona que te interrumpa, pero creo que tu auto va circulando sobre los cicles, lo que sin duda ya has notado gracias a las vibraciones que ellos producen. Gracias y perdón por haberte interrumpido. Estabas diciendo que Sartre opinaba que…

Pero los cicles ya no tienen sólo esa útil aplicación en la circulación de los automóviles, también tienen un muy reciente uso en el mundo del arte.

Tal y como lo ha reportado la revista Museos de Cecina, Italia, uno de los pintores de esa localidad ha desarrollado una técnica que él mismo describe como “una despiadada crítica del postmodernismo vial”.

Este artista realiza sus obras en la parte trasera de una camioneta pick-up, al aire libre, mientras ella es conducida por un chofer que tiene el encargo de hacer pasar al vehículo por cuanto cicle hay en la calle, lo que da a sus pinturas un movimiento pocas veces logrado en la historia del arte de nuestra época.

Las palabras del mismo artista, Gustav Pasmanhabharatata, son muy descriptivas: “Las vibraciones que producen los baches, los cicles, las colagmitas, las colactitas, todo ello ayuda al movimiento de la mano que traza las líneas de la pintura al mismo tiempo que la otra mano es usada para mantener el equilibrio corporal, lo que en conjunto logran expresiones de claras tendencias urbanas, pues esto sería imposible de realizar en una moto cross-country”.

Lo cierto es que las pinturas de Pasmanhabharatata, mejor conocido como Pashi entre sus amigos, han llegado a cotizarse muy alto en esa parte del mundo ya que allí hay más museos que pinturas y esas instituciones compiten duramente entre sí para poder dar un uso a sus paredes vacías.


ContraPedia tiene un antecedente en los 80, cuando fueron publicadas una serie de propuestas de palabras y personajes que no existían. Eran muy breves. Esta versión respeta la idea original, jamás publicada antes, con textos más amplios.




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