Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Crisis: 14 Ideas
Leonardo Girondella Mora
12 febrero 2009
Sección: ECONOMIA, Sección: Listas
Catalogado en: ,


Ocupados a diario con la última de las noticias sobre la recesión económica se tiene un riesgo —el de ver un árbol diario y no el bosque, es decir, perder la perspectiva del real suceso que se vive.

Lo que sigue son 14 ideas sobre el panorama general, sin orden de importancia, destinadas a crear oportunidades de mejorar la comprensión de la situación actual.

• La crisis actual ha ocasionado la intención general de buscar inspiración, para su corrección, en las acciones del New Deal, especialmente en lo que se refiere a crear y defender empleos —eso fue precisamente lo que no lo logró el New Deal y en realidad produjo menos tiempo trabajado. Pero el New Deal sí puede inspirar una acción muy obvia, la de no repetirlo.

• Los remedios a una crisis suelen producir intenciones de planes temporales de gobierno —y los planes temporales de gobierno son los que jamás se retiran. Es vital entender que lo que haga un gobierno sí sea temporal y tenga una duración obligatoria por ley. Las crisis son la gran oportunidad gubernamental para elevar el intervencionismo y no abandonarlo.

• Las ayudas y apoyos a empresas en problemas usan buena cantidad de recursos —esos recursos ya no podrán ser usados por empresas que sí tienen viabilidad y crean empleos duraderos produciendo bienes con demanda sólida. Las ayudas a empresas por parte del gobierno deben concentrase en mantener funcionando el sistema financiero y de pagos, no en mantener vivas a empresas sin futuro, por grandes que sean.

• Las crisis son ocasiones propicias para elevar el gasto gubernamental en lo que sea y dar recursos a los proyectos favoritos de los gobernantes —no a los que tienen potencial de recuperación. El dinero de un plan de gasto de emergencia suele quedarse en manos del mismo gobierno y lo que él hace. Y, por si fuera poco, los planes de rescate o estímulo son imposibles de realizar con efectividad.

• Entender que la recesión fue provocada por el intervencionismo estatal que tuvo como objetivo reanimar a la economía en pequeñas recesiones anteriores —y que esas reactivaciones provocaron una crisis mayor. La depresión no puede tener como remedio central la elevación del gasto del mismo que provocó la crisis. Es ilógico.

• Reconocer que la aplicación de las ideas keynesianas es tomar como base uno de los libros más confusos, vagos y equivocados que se han escrito sobre economía. La única ventaja que tiene la Teoría General del Empleo, el Interés y el Dinero es para el gobernante, que encuentra a alguien que recomienda gastar sin responsabilidad a los gobiernos creyendo en un milagro inexistente.

• Aceptar que ninguna crisis puede tener una solución lógica limitando la actividad económica, sino lo opuesto —y que adoptar medidas proteccionistas es una limitación de la actividad económica. Y que tener impuestos reducidos siempre no es una medida excepcional, sino una que debe ser permanente.

• Ver que el manejo arbitrario de la tasa de interés no es algo que pueda hacerse sin consecuencias potencialmente severas —la baja tasa de interés que se tuvo en la Fed ocasionó un boom, pero también la crisis.

• Reconocer que los programas sociales con buenos objetivos, como facilitar el otorgamiento de créditos hipotecarios deben considerar efectos no intencionales, como el incremento de deudas incobrables.

• Pensar que la invención de valores complejos y poco comprendidos, que cobijan operaciones cuyo riesgo no puede saberse, provocan irresponsabilidad.

• Dejar de pensar que todo se reduce a problemas de liquidez, porque eso conduce a la manipulación de tasas de interés y aumento de circulante—también hay problemas de confianza, de irrealidad en los precios, de regulaciones equivocadas, de riesgo.

• Aceptar que nadie tiene el conocimiento suficiente, ni los modelos econométricos, como para aceptar la responsabilidad de conducir exitosamente una economía —que lo mejor que puede hacerse es dejar los recursos en manos de quienes los crean.

• Admitir que hay explicaciones que no son aceptables —si se dice que fue la codicia de Wall Street lo que produjo la crisis, deberá explicarse por qué hubo codicia en unos momentos y no en otros.

• Asegurarse que si existe un paquete de estímulo económico, éste sea efectivamente uno de tal naturaleza —es decir, temporal, como antes dije, y destinado a facilitar la creación de empleos en las empresas, no en el gobierno.

• Aceptar que las deudas gubernamentales son impuestos futuros.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.  





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