Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Cuestión De Mentalidad
Eduardo García Gaspar
20 mayo 2009
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Hay un punto en el que muchos están equivocados. Muchos creen, hablan y predican sobre la productividad y la eficiencia como arma para enfrentar la apertura de la economía, o para volvernos del primer mundo.

Podremos tener todos los seminarios de calidad total, podremos importar el más refinado equipo, podremos traer tecnología de punta, podremos firmar todos los acuerdos de productividad que queramos, que eso no resuelve nuestro problema.

Nuestro problema en México, y quizá muchos otros países, no es de productividad, ni de eficiencia, ni de calidad. El problema es otro. Es un problema de mentalidad, de forma de pensar, de costumbres y de hábitos. De cultura.

La eficiencia no la produce una máquina, la genera una mentalidad. La eficiencia no se logra teniendo tecnología, se logra pensando de una cierta manera. Uno no sale listo de un curso para hacer productos de calidad, uno los hace teniendo ciertas costumbres y reglas de trabajo.

Y si no me cree, permítame contrastar dos formas de trabajo y hacer negocios, muy diferentes, la mexicana y la estadounidense, a las que conozco razonablemente.

• Los mexicanos: sin planeación, mucha improvisación, visión de corto plazo, poco sentido del valor del tiempo, orientados hacia las finanzas, en continua necesidad de tratos con la autoridad, multiusos, colectivistas, con estructuras de poder concentrado, muy poca capacidad de análisis, de tradición humanista y legalista, con desdén hacia la teoría, incapaces de concentrarse en un solo asunto, demasiado respetuosos de la autoridad, sin sistemas de seguimiento, sin tradición administrativa, sin uso de información de mercado.

Estos rasgos mexicanos claros en las empresas mexicanas, en general, pero son mucho más notorios en las oficinas de gobierno y loos gobernantes mismos (los que a su vez alteran el medio ambiente en el que operan las empresas).

• Los estadounidenses: mucha planeación, poca improvisación, visión de largo plazo, mucho sentido del valor del tiempo, orientados hacia las necesidades del mercado, sin grandes necesidades de tratos con las autoridades, especialistas, individualistas, con estructuras de poder distribuido, con gran capacidad de análisis, de tradición ingenieril y de práctica, con pasión por la teoría y los modelos, capaces de concentrarse en un asunto, retadores de la autoridad, con sistemas de seguimiento, con tradición administrativa, con uso de información de mercado.

No es cuestión de saber si una forma de ser es más deseable que la otra. Basta saber que una causa desarrollo y bienestar en proporciones nunca vistas en la historia… la otra no.

Mi punto, pues, es sencillo. Nuestro reto no es lograr la eficiencia y la calidad. Nuestro reto es desarrollar la manera de pensar que produce esa excelencia, especialmente en el gobierno nacional. Sin esa mentalidad nada vamos a lograr, por más que importemos maquinaria. La productividad está en las mentes, no en el equipo.

Es el simple asunto de seguir las reglas del librito del que solemos burlarnos: poner objetivos, desarrollar estrategias, ideas tácticas, hacer listas de actividades, ponerles fechas, hacerles seguimiento, concentrarse en un asunto a la vez, planear con anticipación, analizar las situaciones, escuchar opiniones.

El primer mundo se construyó así. Hubo investigación, análisis, planeación, concentración, perspectiva de largo plazo, información. Nuestro problema, creo sinceramente, es que no hemos detectado este problema. Ignoramos que la modernización no es tanto de equipo como de neuronas, que el desarrollo no lo hace la tecnología sino una forma de pensar.

Y creo que eso se debe a nuestra incapacidad de concentración y de análisis. Queremos hacer todo al mismo tiempo, sin análisis y sin planeación, confiando en la suerte y la capacidad de improvisación (esa habilidad tan valiosa, que convertida en costumbre empobrece).

Pero en el centro de la mentalidad que produce subdesarrollo está un defecto central: una pobre capacidad para razonar. La educación mexicana no ha enseñado a pensar, ni a resolver problemas. Lo que ha enseñado a los alumnos es que en caso de tener un problema, el que sea, la solución mejor es la de llamar al gobierno, exigir una solución y sentarse a protestar hasta que intervenga el estado.

Lo que causa desarrollo y riqueza es el dejar libres a las personas para que ellas se valgan por sí mismas, con iniciativas propias, resolviendo ellas mismas sus problemas y aceptando las consecuencias de sus actos.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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