Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Culpa Nuestra, También
Eduardo García Gaspar
25 junio 2009
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
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No apoyo la promoción de votar anulando la boleta, pero con quienes eso proponen simpatizo en cuanto a la causa que les mueve: una serie de gobernantes cuyo desempeño es notablemente malo. No puede negarse la realidad.

Pero a lo que quiero llegar es a otro punto, bastante incómodo. Por un lado, efectivamente tenemos un gobierno sustentado en partidos que operan atacándose unos a otros. Siendo su meta llegar al poder, ponen de lado a su deber, que es gobernar: proteger a las personas, sus libertades y sus posesiones.

Y si en medio de esa lucha por el poder, se implanta alguna medida de gobierno, ella se ve entorpecida por oposición política. El caso de las reformas es el ejemplo más claro: se necesita una mejor ley fiscal, pero no se hace nada y si se hace, se crea un engendro provocado por los conflictos entre partidos.

Muy bien, hasta allí creo resumir más o menos el medio ambiente de descontento ciudadano, que ha sido el gran tema de los comentarios en la política mexicana reciente. Es una posición cómoda ésta: como ciudadano me apoltrono en una silla y con comodidad levanto el dedo para señalar culpables y lamentarme de su desempeño.

Como si los votantes fuésemos lindos inocentes que no cargan culpa alguna de la situación. También hay culpa en el electorado y lo que sigue es una lista de algunos de los errores de los electores.

Primero, distorsionar a la democracia para convertirla en un sistema que tiene como propósito hacer lo que la mayoría quiere. Conviene recordar a quien lo cree, que la democracia no es eso, sino un sistema de gobierno con mecanismos que evitan los abusos del poder y, por eso, protegen a las minorías.

Mucho me temo que este error es mayoritario en muchos países. Si la democracia fuese un sistema en el que se hace la voluntad de la mayoría, lo que sea que ella ordene, estaríamos en presencia de un tipo de totalitarismo.

Segundo, creer que todo se trata de seleccionar a los mejores, definidos por la opinión mayoritaria, y dejar que ellos hagan lo que quieran. Se piensa que los gobernantes tienen poderes mágicos para arreglar lo que sea, por lo que se producen ilusiones febriles al principio de un gobierno y desilusiones amargas al final… para que con el siguiente gobernante vuelva el ciclo.

Otro error severo que comete mucho del electorado. Creen que la democracia es un sistema de selección de mesías que salvarán al país, mientras los ciudadanos se quedan sentados sin hacer nada.

Tercero, creer que un buen gobierno es igual a un gobierno popular que da gusto a todo lo que reclaman los votantes. Un buen gobierno no tiene la misión de ser popular. Muchas veces, gobernar es implantar medidas impopulares que muchos votantes rechazan como niños haciendo berrinche.

Cuarto, creer que la función del gobierno es regalar lo que sea que el electorado y grupos de presión reclaman: más pensiones, precios menores, exenciones de impuestos, transporte gratis. Creer que el gobierno es un dador de privilegios y obsequios. Es un error grave que convierte al gobierno es una especie de mago que crea cosas de la nada y las regala a los ciudadanos mientras ellos los esperan sentados.

Quinto, creer que todo lo que se tiene que hacer en política es participar un día cada tres años en las elecciones y el resto del tiempo pasarlo esperando que el gobierno haga algo por nosotros. Sentirse incapaz de nada hasta que el gobierno intervenga para salvarnos.

Sexto, creer que los gobernantes cumplirán todo lo que prometen y a pesar de años de evidencia en contra, seguirlo creyendo en la siguiente elección.

Séptimo, creer que las elecciones pueden ser un duelo noble entre caballeros que siguen las más exigentes reglas del fair play. Las elecciones, en todas las democracias, tienen buena cantidad de suciedad. Así es la realidad y debe aceptarse.

Octavo, la existencia de grupos numerosos de votantes sin moral que se venden a los partidos políticos y están dispuestos a realizar fechorías a cambio de favores y dinero.

Noveno, creer que los criterios de selección del gobernante son sus apariencias y no sus palabras, sus impresiones y no sus discursos. Son quienes votan con los ojos, no con sus oídos ni con su razón. No espero que los votantes lean la plataforma de cada candidato, pero al menos que opinen sobre las consecuencias de las promesas del candidato.

En fin, creo que el punto que hago es claro. Sí, mucho de los gobiernos que padecemos se debe a los gobernantes mismos y su falta de talento. Pero los ciudadanos no estamos exentos de culpa, ni somos ángeles que nada han hecho para producir esos malos gobiernos.

Si distorsionamos a la democracia, si creemos que el gobierno es un otorgador de favores, si pensamos que los gobernantes son magos con recetas perfectas, estamos en una posición en la que buena parte de la culpa de la pobre calidad de los gobiernos es nuestra y sólo nuestra.

Post Scriptum

Conversando con algunas personas, me he dado cuenta de un error serio que cometen. Otro error, el décimo. Son ellas siempre personas preocupadas por la política de su país, saben que ella es mala y desean hacer algo para mejorarla. Hasta allí nada equivocado hay, al contrario.

Pero en su ansiedad de querer hacer algo, buscan una receta exacta de efectos rápidos que mejore a la política de su país. Vano sueño. Esa receta no existe. Lo que debe hacerse es bastante más complejo. La persona debe primero determinar los valores en los que cree y los que está dispuesto a defender. Muy pocos, uno o dos realmente esenciales y ya.

Sin ese primer paso, su lucha será en vano y pasará su vida buscando la piedra filosofal sin provecho alguno para nadie.

Quien tenga inquietudes políticas, no podrá hacer nada de provecho si no determina cuáles son sus valores y se convence de ellos. Hacerlo toma tiempo para deshacerse de las ideas de lo políticamente correcto y las ideas de moda o actualidad, para llegar a las grandes abstracciones. No es fácil, pero es la única manera de que el realmente preocupado haga algo de provecho.

Si no realiza esa búsqueda de valores, actuará como el explorador que quiere llegar a un destino y no tiene brújula. Quizá se meta a la política y si lo hace será una veleta que se mueve de acuerdo con la opinión popular del momento.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



No hay comentarios en “Culpa Nuestra, También”
  1. Victor Dijo:

    Lo que pensé fue un ah caramba porque todos esos defectos los tengo yo, o casi todos. Se siente feo saberlo pero se siente uno mejor también





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