Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Curiosidad con Disciplina
Eduardo García Gaspar
4 noviembre 2009
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Hay datos que se aceptan por la fuerza de su repetición y nada más que eso. Uno de los que he experimentado varias veces es el de suicidios tomando a Suecia como el país de mayor tasa. El siguiente paso es fascinante.

Fascinante porque muestra un rasgo humano natural, el buscar una explicación. ¿Por qué en Suecia hay más suicidios que en otras partes? Y, entonces, surgen una serie de teorías explicativas: falta de sol, noches muy largas, depresión de sociedades avanzadas,  mucha nieves y otras más que si bien no parecen razonables, sí muestran creatividad. Casi cualquier hecho que nos llame la atención resulta un motivo irresistible para ofrecer explicaciones.

No cabe duda de que el género humano es muy especial. A ningún chimpancé se le ocurriría siquiera pensar en la posibilidad de explicar la razón por la que llueve, mucho menos pensar en países. Pero estas ocasiones también muestran otro rasgo de la naturaleza humana, un defecto, la falta de disciplina para construir explicaciones satisfactorias y sólidas.

Si, por ejemplo, la explicación de mayores suicidios se debe a la falta de sol, entonces tasas similares se tendrían en lugares con latitudes similares, como Finlandia, pero también en Canadá y Alaska, por no mencionar a Inglaterra y Rusia. Averiguar esto ayudaría a dar algo de solidez a la explicación.

Pero hay otra forma de hacerlo, si la falta de sol produce suicidios, entonces la abundancia de sol, los disminuye. Consecuentemente en países alrededor del Ecuador habría menos suicidios. La teoría se iría comprobando si eso fuera cierto. Pero aún así, la explicación de la falta de sol no sería aceptable, pues quizá existe otra variable intermedia que desconocemos. Podría ser que el uso de calefacción produjera estados mentales conducentes al suicidio.

Y aunque el uso de calefacción explicara lo de los suicidios, aún faltaría por explicar el mecanismo causal por el que eso se produce. Con una complicación adicional, pueden existir diversos tipos de calefacción. El tema se vuelve complicado. Pero así es el terreno de buscar explicaciones.

Un buen método comienza por buscar la confirmación de lo que se ha tomado como hecho. ¿Es cierto eso de Suecia? No, la tasa de mayores suicidios se da en otro país, Lituania (después siguen Rusia, Latvia, Estonia, Bielorrusia, Hungría, Si Lanka, Eslovenia, Finlandia y Kazakhstán). Suecia está en el lugar 29.

Del lado opuesto, con las tasas más bajas: Egipto, Jamaica, Perú, Azerbaijan, Belice, Kuwait, Bahamas. Albania, Turquía, Armenia, Nicaragua, México. La cosa, ya no está tan clara. Se esperarían tasas altas en el Reino Unido, pero no, está en el lugar 46 de 80. En Puerto Rico, lugar 34, hay más que en el Reino Unido.

La teoría de que es la falta de sol lo que causa los suicidios, de acuerdo con los datos, resulta una explicación débil, lo que no obsta para dejar de ser tratada con seriedad y aceptada rápidamente. Sin embargo, hay un patrón que surge: muchos de los países bajo el dominio de la URSS, tienen las más altas tasas (8 de los primeros 10).

Surge la posibilidad de otra explicación: el medio ambiente post comunista produce más suicidios. Algún feroz anti comunista estaría dispuesto a aceptarla, cuando tampoco es satisfactoria. Albania y Azerbaijan, son excepciones a esa explicación, igual que Uzbekistan. Es obvio que debe haber otra explicación mejor… y que no tiene que ver con la falta de sol, ni con ser un país post comunista.

Lo que lo anterior demuestra bien vale una segunda opinión. Somos seres que por naturaleza buscan explicaciones. La atribución de fenómenos climatológicos a dioses de la lluvia, es un ejemplo de ese rasgo. Pero también somos seres un tanto indisciplinados para la búsqueda de explicaciones poderosas.

De allí derivo la necesidad de la educación que capitaliza la curiosidad que obviamente tenemos por naturaleza y la encauza en la disciplina del rigor académico. Un curioso sin disciplina aceptará con gusto explicaciones de conspiraciones universales que pretenden el dominio mundial. Un curioso disciplinado se mostrará escéptico de esas explicaciones.

Usted puede ver el despligue de curiosidad sin disciplina en la serie de correos electrónicos que llegan con las más alocadas teorías de conspiraciones ocultas que mágicamente han sido descubiertas por algún héroe que las revela en youtube.com o en algún otro medio. La gente reenvía esos correos sin el menor examen creyendo que merecen ser leídos por todos. Nunca he visto que sea reenviado un correo que explica las leyes de oferta y demanda.

El asunto no es menor. Nos impacta seriamente. Otro ejemplo ilustra ese peligro: muchos son los que asigna una relación causal entre gasto de gobierno y prosperidad económica. Lo toman como una receta de crecimiento y apoyan la idea sin preocuparse jamás de comprobarla siquiera con un ejercicio mental.

La curiosidad muestra algo positivo de nosotros, que no somos perfectos y, por eso, tenemos muchas veces pereza de ser racionales.

Post Scriptum

Lo de ser naturalmente propensos a crear explicaciones por medio de complots es en serio. En un libro reciente se dice que,

El cerebro es un teórico natural de conspiraciones. Más exactamente, de acuerdo con algunas teorías, el hemisferio derecho del cerebro tienen la función de dar un marco coherente a toda la información con la que somos bombardeados constantemente. (Elster, J. (2007). Explaining Social Behavior: More Nuts and Bolts for the Social Sciences. Cambridge University Press. p. 269; mi traducción)

Puede especularse, con alguna base razonable, que las conspiraciones serán explicaciones más seriamente consideradas por personas que son curiosas, pero que al mismo tiempo no cuentan con instrumentos y principios, ni información completa, que son necesarios para validar esas teorías. Quizá esto pueda explicar en parte la popularidad de explicaciones fantásticas de grupos ocultos que son los responsables de crisis financieras intencionales, epidemias y pandemias, inundaciones y huracanes.

Los libros “históricos” que usan a sociedades secretas autoras de conspiraciones mundiales tendrían un mercado natural en esas personas. Todo lo que tiene que hacer su autor es tomar una serie de sucesos y hechos más o menos reales, mezclarlos con algunas fantasías y hacerlos el efecto de la cuidadosa planeación de un grupo oculto que por primera vez el autor revela al mundo.

Un caso muy curioso es el de las personas que exigen las pruebas más científicas y exigentes a los textos sagrados de las religiones, pero al mismo tiempo están dispuestas a creer las más alocadas teorías de conspiración sin la más mínima exigencia ni rigor académico.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.




esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras