Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Darle una Oportunidad
Eduardo García Gaspar
22 diciembre 2009
Sección: ARTE, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


En ocasiones contadas, las experiencias de otros nos dan una fuente de inspiración para nuestra propia conducta. Quizá le interese a usted lo que le sucedió a una cierta persona que conozco más o menos bien. Tiene que ver con la música y cómo gozarla.

Comienza la historia en los años 70, cuando llegó un momento de desesperación: a esta persona la gustaba mucho la música, pero al mismo tiempo pensó que había demasiadas porquerías convertidas en éxitos de ventas del momento. Fue tal la desesperación que hizo algo extremo.

Sin saber nada realmente de otro tipo de música que no fuese la de actualidad, fue a una tienda de discos. La tienda era un reputado comercio de música a la que llamamos clásica. Habló con uno de los dueños de la tienda y le explicó su problema: había llegado a odiar la tonta música del momento y quería recomendaciones de discos con música desde su principio.

Sé que el propietario le miró extrañado, pero accedió a ayudarlo y lo llevó a la sección de la música previa al barroco: música medieval, de juglares, y renacentista. Mi amigo compró dos o tres discos que le recomendaron y se fue dispuesto a darle una oportunidad a esa música. Escucharla una sola vez no tendría sentido. Tendría que hacerlo varias veces.

Eso hizo hasta que tomó gusto por esa música, lo que adicionó con las lecturas de la información que venía en los discos. No era mucho lo que terminó sabiendo, pero, según sé, vio todo como un gran receso que lo alejó de la música del momento. Cuando pensó estar listo para el siguiente paso fue de nuevo a la misma tienda.

El propietario que lo recordaba bien le dijo que su siguiente paso era la música barroca, pero que había demasiadas obras y autores como para comprar sólo dos o tres discos… tenía que permanecer en esa etapa algún tiempo. Compró Las Cuatro Estaciones, esos conciertos de Vivaldi, más los Conciertos de Brandemburgo, de J.S. Bach y otras cosas más.

Fue como encontrar un tesoro que estaba a la vista de todos pero en el que nadie ponía atención. Y, efectivamente, se quedó algún tiempo. Supo de compositores como Handel, Locatelli, Gabrielli, Purcell, Telemann, Scarlatti, Corelli, Pachelbel, Albinoni. Todo fuera se serie. Aunque había cosas que le parecían complicadas, la mayoría eran joyas que habían pasado el filtro del tiempo.

Regresó antes de lo previsto a la tienda, pues lo descubierto le hacía sentir ganas de volver al sitio del descubrimiento. Se enteró que el siguiente período que debía escuchar se llamaba “clásico”, que era el previo al “romántico”. Se llevó los discos que le recomendaron: varios de Mozart y de Haydn. Tanto le agradaron que se volvió un fanático de Mozart.

Las historia siguió, ahora con la transición al romántico, es decir, Beethoven… para llegar al pleno romanticismo con Schubert, Mendelssohn, Weber, Schuman, Berlioz, Chopin Liszt, Brahms. Después fue a los más “pesados”, como Mahler. Descubrió a un gigante, Dvorák.

La historia comenzó a principios de los años 70 y lo más interesante es que no ha terminado, Sé que sus descubrimientos siguen, con composiciones de hace tiempo, pero también con más actuales. No conozco a persona que goce más a la música y le doy la razón. Hay tal cantidad de música chatarra que conviene darle una oportunidad a la música que ha pasado el filtro del tiempo.

Termino con dos de sus ideas que me parece que redondean la historia. Una de ellas tiene que ver con la ópera, sobre la que dice que “ si no conoces antes el argumento y las personalidades, olvídate de escucharlas y concéntrate en las arias más famosas, como el Nessum Dorma”.

La otra es simple también: “existe una música que se llama de cámara, la mayoría cuartetos o quintetos, que son para ser escuchados sin compañía ni distracciones”.

Post Scriptum

Si a usted le agrada la música y sabiendo yo un poco del asunto, me atrevo a recomendarle las siguientes obras, todas de Mozart y que son música de cámara. Son cuartetos, dedicados a Haydn y su identificación está en inglés porque es lo más probable que así los encuentre en discos:

  • Quartet No. 14 In G, KV  387
  • Quartet No. 15 In D Minor, KV421/417b
  • Quartet No. 16 In E flat, KV428/421b
  • Quartet No. 17 In B flat, KV458 “Hunt”
  • Quartet No. 18 In A, KV 464
  • Quartet No. 19 In C, KV 465 “Dissonance”

No puedo estar más de acuerdo con que la música de cámara es una música íntima, personal, que en estos cuartetos tiene una dimensión muy especial, pues puede ser usada como una música de fondo que no distrae, pero a la que si se le da toda la atención resulta algo asombroso.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras