Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
De Psicoanálisis a Economía
Eduardo García Gaspar
19 octubre 2009
Sección: ECONOMIA, FAMOSOS, Sección: Una Segunda Opinión
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Para lo que sigue y que es un tanto pintoresco, se necesita saber qué es el trastorno bipolar. En palabras sencillas es un trastorno que se manifiesta en períodos alternos de gran excitación y otros de gran depresión. La personas que lo sufren tienen un control escaso de su temperamento, su capacidad de raciocinio es escasa, duermen poco… y otros más.

Con eso en mente, hago referencia a un reportaje (WSJ, 16 octubre 2009), sobre los psicoanalistas en Argentina. Este país, según la nota, tiene más de esos profesionistas per cápita que cualquier otro país en el mundo: 145 por cada cien mil habitantes (Dinamarca es el segundo lugar con muchos menos, 85; los EEUU tienen 31).

Uno de ellos, Gabriel Rolón, es un personaje de medios, muy popular, en una nación, según la nota, obsesionada con Freud. Esto es algo en sí mismo llamativo, ante la falta de disciplina científica de Freud y su exagerado uso de un lenguaje decorativo. Sea lo que sea, llama aún más la atención la serie de afirmaciones de Rolón.

Según el reportaje, Rolón dice que el país, Argentina, padece el trastorno bipolar. Ignoro cómo puede justificarse la aseveración y tratar a una nación entera como si tuviera una única mente capaz de ser acostada en un diván para ser psicoanalizada. Pasar de un nivel individual a un nivel social es un paso atrevido, pero no es el único que da el psicoanalista.

Dice él que la evidencia de tal trastorno bipolar se encuentra en la brecha entre ricos y pobres. Es decir, las diferencias de ingresos, que son un concepto agregado, son causa de un trastorno individual mental. El non sequitur es de colección. Y, para no ser la excepción, Rolón habla de que su país ha sido explotado por los EEUU, quien manipula a toda la economía mundial en su favor.

Es un ejemplo clásico de trasferencia de autoridad/celebridad. Funciona así: una persona famosa en el campo A hace afirmaciones en el campo B y ellas son tomadas como dignas de ser creídas. Por ejemplo, un famoso cantante muy talentoso en su profesión explica la solución de los problemas de deuda externa de los países pobres y propone su solución.

Otro ejemplo es ése mismo, el del un psicoanalista, experto en su área y célebre, el que sale de su campo y ahora explica una situación económica. La disparidad es la obvia, pero pasa desapercibida. Cantar y componer música no da validez a opiniones económicas. Es es mismo síndrome que sufren los médicos.

Hable usted en una reunión de amigos de algún malestar que usted padezca, que la mayoría de ellos le dará un remedio al menos, incluyendo el nombre de las medicinas correctas y las dosis adecuadas. El problema es que seguramente ninguno de sus amigos es médico.

No digo que la gente deje de opinar, después de todo eso es una consecuencia inevitable de la libertad de opinión, el estar expuesto a afirmaciones chatarra. Pero sí señalo el fenómeno fascinante de que en ciertos tópicos el número de opiniones vertidas es inversamente proporcional al conocimiento del tema.

La medicina es uno de esos temas capaces de generar opiniones de personas que en su vida han pasado cerca de una clase de medicina. Hay más, pero quiero enfatizar el campo de la Economía, como otro capaz de generar un alto número de opiniones de personas que no podrían explicar qué comportamiento tiene la demanda de un bien.

El error es obvio y se demuestra todos los días, por lo que la pregunta obligada es por qué sucede con tanta frecuencia. Una razón es una conducta inocente de muchos medios. Están ellos dispuestos a reproducir lo que sea que diga una celebridad, así no tenga nada que ver con su profesión. Si Paris Hilton hablara de los bancos centrales, de seguro se publicaría lo dicho por ella. O Al Gore hablando de Ecología.

Pero quizá la razón de fondo sea otra. En economía, si por ejemplo, se tratara de explicar lo que causa una depresión, ello sería un tanto complejo y requeriría el conocer algunos conceptos básicos.

Pero si, como de hecho se dijo, la depresión económica se explica por la codicia de Wall Street, la complicación desaparece. Igual que decir que los problemas económicos se resolverían con una inyección de dinero. Todos pueden entender eso. Es falso, pero no importa, es sencillo de entender.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.




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