Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Decreto: la Realidad no Existe
Eduardo García Gaspar
30 diciembre 2009
Sección: ECONOMIA, Sección: Una Segunda Opinión
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La mente humana es realmente curiosa. Y una prueba contudente de ello fue el caso que se presentó no hace muchos días. El conferencista expresó sus ideas para estimular a la economía mexicana y salir de la crisis, convirtiendo a la nación en una vibrante y creciente.

No está mal eso, al contrario. Pero lo que sí es incorrecto es sustentar esas ideas en una sola clave, la intervención gubernamental. Hacer esto es tan absurdo como tener toallas que son de lavado en seco. Pero en fin, eso es lo que propuso la persona.

Una de sus sugerencias fue el control de precios de ciertos bienes esenciales. Quería que el gobierno redujera tasas de interés y el precio de energéticos, como gas, gasolina y electricidad. Eso ayudaría a reanimar a la economía. Y claro que lo haría, igual que alegra a una fiesta el alcohol que en ella se consume.

Los controles gubernamentales de precio son iguales a una mentira. En lugar de tener el precio real de, por ejemplo, la gasolina, la autoridad dice que el precio es otro, el que sea. Un precio es real, el otro es mentiroso. Vaya, es igual a tener censura de medios, cuando el gobierno impide que ellos reporten la realidad.

Imagine usted que un gobierno con muy buenas intenciones acepta la sugerencia del conferencista y decide controlar los precios de esos bienes. Y así, fija el precio de la gasolina en digamos un peso el litro. La primera reacción es un aplauso general creyendo que ya la economía se disparará.

Pero hacer esto es igual que decretar por orden del gobierno que los relojes marcarán la hora que el gobernante decrete. Ya no serán las nueve de la mañana, sino las doce del mediodía. No importa lo que diga, seguirán siendo las nueve. Igual sería decretar que el color azul será ahora el amarillo. No importa, puesto que eso no cambia la realidad.

Decretar un control de precios es igual a establecer por ley que un año durará ahora 600 días para así tener oportunidad de crecer más en un tiempo más largo. No importa que lo haga, la tierra no cambiará su velocidad alrededor del sol.

Lo que sucede con un control de precios es, literalmente, una deformación intencional de la información para tomar decisiones. Una deformación intencional que persigue crear ilusiones de bienestar. Es como, de nuevo, decretar que para evitar que la gente se levante muy temprano de la cama, ahora las seis de la mañana serán las doce del mediodía.

La verdad no me alcanza la mente a comprender cómo se mantiene la idea de querer implantar controles de precios. Imagine usted que es propietario de una empresa de autobuses y que el diesel tiene ahora un precio controlado de un peso por galón. En este caso, usted ya no manejará una empresa, sino una ficción contable. Sus estados financieros no podrán ser reales. Estarán basados en la utopía creada por los burócratas.

O imagine usted que va a abrir un negocio en el que invertirá sus ahorros, pero la información que tiene para tomar sus decisiones es falsa. Sus decisiones serán erróneas y usted perderá al final su dinero, a pesar de que los planes indique que en teoría sería un gran negocio.

A pesar de todo, los controles de precios siguen siendo una tentación irresistible en política. Los gobernantes se encuentran más que inclinados a, por ejemplo, manipular la tasa de interés con la idea de que eso facilitará la expansión económica. Hacerlo, por supuesto, hará que proyectos que no son redituables, en papel parecerán serlo. Sólo parecerán.

Creo que todo esto es parte de una mentalidad política que tiende a querer crear mundos ficticios que sólo pueden ser mantenidos temporalmente… hasta que la realidad los alcanza.  Y entonces tenemos todos que pasar por una temporada de ajuste, a la que llamamos crisis, como ahora.

El conferencista, con el que empecé esta columna, no era un político. Era un hombre de negocios que había recolectado una serie de datos económicos y concluido que controlando algunos precios, mucho podría resolverse. Olvido un pequeño detalle: la realidad.

Sí, existe algo que se llama precios reales, que son los que se forman por la interacción y acuerdos de compradores y vendedores. Ellos se mueven proveyendo de información a quienes toman decisiones. Si se altera esa información, las decisiones tomadas se harán con información falsa.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.




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