Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Del New Deal al Same Deal
Eduardo García Gaspar
21 enero 2009
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
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Desde la presentación abierta de la crisis financiera y la declaración oficial de una recesión, se ha hablado del New Deal.

Es decir, de las medidas que el gobierno de los EEUU adoptó para enfrentar la crisis del 29, el siglo pasado. Algunos apoyan ese programa y proponen copiarlo o al menos inspirarse en él para resolver esta recesión.

Pero también hay otros que opinan lo opuesto. Dicen que el New Deal hizo que la depresión durara más, mucho más de lo que hubiera acontecido de haberse implantado otras decisiones.

Por ejemplo, sin el proteccionismo del New Deal, se habría comenzado a crecer más pronto y rápido.

Sabemos que a la toma de posesión de Obama seguirá seguramente un gran paquete de intervención gubernamental: un billón de dólares y que incluye un enorme programa estatal de obra pública, más la continuación del déficit gubernamental.

Aprobar esta medida es parte de la mentalidad promedio y estándar, como por ejemplo, la del novelista mexicano Carlos Fuentes.

El inicio de la administración de Obama sin remedio recuerda el de F. D. Rossevelt en dos sentidos. El de enfrentar una crisis económica severa iniciada en una administración anterior, pero también en el de aceptar esa mentalidad estándar, la de creer que el gobierno jugará un papel de salvador.

Es una mentalidad paradójica, pues el causante de la crisis es ahora el responsable de resolverla haciendo cosas similares: lanzar una serie de leyes, programas y planes que intervienen en la economía.

Si sucede lo mismo que con FDR, habrá dos etapas. Al principio se verán resultados positivos, pero más tarde las cosas comenzarán a empeorar.

Como en México, hace ya tiempo, la atención al sistema financiero es correcta: debe cuidarse que no se destruya y las medidas en ese sentido son adecuadas.

Pero, muy especialmente, debe recordarse que la economía es una cuestión de los particulares, que los gobiernos no son los que crean empleos, sino las empresas… y si se quieren que ellas los creen no se les deben retirar recursos.

Se les debe dejar libres y en competencia, con recursos que ellas manejen a su conveniencia. Llevar dinero de las empresas al gobierno para que éste haga obra pública y cree empleos no tiene sentido.

Recordemos que en el New Deal una de sus columnas fue la elevación de impuestos a empresas e individuos. Sin esos fondos, en manos particulares, no se pueden crear empleos duraderos.

En otras palabras, cuidar el funcionamiento del sistema financiero y dejar recursos en manos privadas es la clave de la solución, o al menos una parte vital.

Y esto me lleva a una de mis viejas ideas: no tener impuestos a empresas, sólo a personas. Las empresas no deben pagar impuestos nunca porque las utilidades son necesarias para sobrevivir. Sólo los dividendos serían sujetos a impuestos.

Bien vale una segunda opinión señalar que estando en medio de una crisis lo que importa es entender su naturaleza: un mal uso de recursos ocasionado por una serie de estímulos fiscales y legales al crédito y que puede resolverse con rapidez poniendo esos recursos en manos de quienes mejor pueden aprovecharlos.

Esas manos no son las de los burócratas.

El inicio de la administración de Obama ha desarrollado expectativas enormes. Uno de los promocionales de la transmisión de la ceremonia de la inauguración del nuevo presidente, en la cadena NBC, usó imágenes que hacían ver a gente en una actitud casi religiosa y mística frente a Obama.

Es curioso en verdad que quien prometió cambio acuda a recetas que implican lo mismo que hizo su antecesor: más intromisión estatal.

En fin, lo que intento decir es algo sencillo. Quienes sostienen que la presente crisis debe ser atendida siguiendo los lineamientos del New Deal de FDR están al menos en una situación dudosa.

Muchos análisis indican que ese célebre programa gubernamental no logró lo que se propuso y que de hecho produjo un efecto colateral muy indeseable, el de prolongarla innecesariamente.

Lo que se verá en las siguientes semanas y meses va a ser fascinante. La fabulosa retórica de Obama va a ser llevada al terreno de lo pragmático.

Las decisiones de él y su equipo serán vitales para el mundo. La impresión inicial que tenemos algunos indica que, desafortunadamente, la inspiración en el New Deal no es esperanzadora por ser el Same Deal.

Post Scriptum

Fue sumamente satisfactorio encontrar la columna titulada “Leave the New Deal in the History Books”, de Mark Levey en el Wall Street Journal (17 enero 2009). En ella destaca la misma mentalidad mía sobre los peligros de New Deal y los siguientes dos puntos:

• La declaración de uno de los funcionarios del gobierno de FDR, quien es citado por Levey en una reflexión de 1939:

“We have tried spending money,” Morgenthau [Treasury Scretary] wrote in his diary. “We are spending more than we have ever spent before and it does not work. . . . After eight years of this Administration we have just as much unemployment as when we started. . . . And an enormous debt to boot!”

• No soy el único que tiene esa idea que tantos califican de absurda, la de quitar impuestos a las empresas y dejarlos a los dividendos nada más. Dice Levey,

The quickest way to strengthen the credit system and begin the end of this crisis is to get money into the economy for true job creation, and not into government work programs. The way to do this is to slash taxes. The U.S. corporate tax rate, currently the highest in the world, should be cut to 0%…

La mentalidad estándar de C. Fuentes, a la que hice referencia, puede ser apreciada en una reciente columna suya (Grupo Reforma, 19 enero 2009):

… la filosofía general de darle latitud y falta de regulación al mercado, desembocando en la crisis actual…

La misma fuente reportó el 13 de octubre de 2008:

… Carlos Fuentes afirmó que, en caso de ganar las elecciones… a… Barack Obama, le correspondería proponer un “New Deal” (Nuevo Trato) ante la actual crisis económica… el literato mexicano hizo una comparación entre la Gran Depresión de 1929 y la actual crisis…

Esa misma mentalidad promedio, que sólo sabe ver al gobierno como salvador, puede ser vista en la columna de M. Camacho Solís (El Universal, 19 enero 2009):

En la economía [Obama] no tiene otro camino que apostar a una fuerte dosis de gasto público y a establecer nuevas intervenciones en el sector financiero que aceleren la reactivación del crédito… la economía estadounidense… no se recuperará sin una gran iniciativa pública y sin una mayor regulación del mercado…

En National Review on line, Mona Charen termina su columna (24 febrero 2009), Back to the Future?, con estas palabras:

As economic policy, the New Deal was a dismal failure. But here’s what keeps Republicans up at night: As a political strategy, it proved very effective.

La efectividad de los planes de Obama y similares no es económica, sino política.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.



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  1. luis lojero Dijo:

    Otor articulo interesante…





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