Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Demasiado Revuelto
Leonardo Girondella Mora
28 septiembre 2009
Sección: POLITICA, Sección: Análisis
Catalogado en: ,


Una de las causas por las que será posible mejorar los criterios de elección de gobiernos es refinar los conceptos que se utilizan en este terreno —las etiquetas con las que suelen calificarse a las diferentes facciones políticas y las creencias que sostienen sus miembros.

Para hacerlo, pocas cosas tan buenas hay como el uso de un ejemplo real —una columna titulada Timoratos Derechistas Nacionales, escrita en Milenio por Román Revueltas Retes (24 febrero 2009). Dice Revueltas al inicio de su muy breve escrito, que,

“Los conservadores de Estados Unidos (de América) tienen sus ideas muy claras. Se rigen, en lo que a la economía se refiere, por un dogma inamovible: el Estado no se debe inmiscuir en los negocios porque es esencialmente ineficiente y su intervención distorsiona gravemente el funcionamiento de los mercados”.

La etiqueta de “conservador” en los EEUU se usa efectivamente  para eso, pero también en un sentido de tener creencias morales y religiosas tradicionales —no es sólo para la parte económica y que en las palabras del autor describe más a los “libertarians”.

Insiste en autor en su punto, al decir que los conservadores, según su definición,

“… rechazan cualquier propuesta que signifique una participación estatal… rechazan, repito, hasta la más mínima intervención del Estado en las grandes corporaciones públicas como General Motors y Citibank, o privadas… como Chrysler Corporation”.

Dos ajustes deben hacerse a esa afirmación. La primera ya la mencioné: los que rechazan hasta la más mínima intervención estatal son los “libertarians” —los conservadores no tienen ese rechazo extremo y aceptan gustosos la intervención estatal en defensa de las personas y sus propiedades, con gran énfasis en la defensa de las tradiciones. La segunda: quienes defienden los mercados libres y un papel limitado de gobierno son llamados “liberales” —lo que resulta complicado, porque la etiqueta de “liberals” en los EEUU significa al partidario de mucha intervención estatal.

Luego, el autor confunde más las cosas, al introducir otra etiqueta, la de derechistas,

“Para justificar su… rechazo al Estado, los derechistas –agrupados, por lo general, en el Partido Republicano, el God Old Party (GOP)— refieren ejemplos de economías desastrosas como la de Cuba… para ellos, la existencia de modelos europeos de economías mixtas… es poco menos que “socialismo”…”

Otra precisión debo hacer —efectivamente al partido republicano se le conoce también como GOP, que son las iniciales de Grand Old Party, no de God Old party. Sin importar esto, el autor, por tanto, utiliza la etiqueta de “derecha” como equivalente de “conservador” y “conservador” como equivalente de “libertarian”. No son exactas estas equivalencias. Las afirmaciones se tornan aún más inexactas cuando Revueltas hace otra afirmación,

En México… no tenemos un gran sector… “conservador”. Nuestros derechistas… se limitan entrometerse en temas que no les tocan: les obsesionan las minifaldas, los besos de los adolescentes y el condón; les atormenta la idea del sexo por placer y… de los homosexuales… Nunca se han atrevido siquiera a proponer la privatización de Pemex.

Entonces los conservadores en México no se preocupan por cuestiones económicas, sino por reglas morales, lo que niega la definición anterior de conservador —que era igual a la de “libertarian”. Se trata del mismo error de L. Meyer y que señalé en Derecha, Izquierda: Definiciones. El gráfico que allí muestro es ilustrativo de lo que digo.

Creo que unas precisiones son convenientes:

• Ningún grupo de creencias políticas es homogéneo, tienen gradaciones importantes —no todos los liberales rechazan toda intervención estatal: unos proponen sistemas sin gobierno, otros lo aceptan con ciertas condiciones a veces muy flexibles. Revueltas comete un serio error al presuponer una homogeneidad inexistente.

• El término “conservador” aplica mucho más a cuestiones de tradiciones éticas y morales que a cuestiones económicas, lo que significa que el conservador no es necesariamente un liberal económico —y de hecho puede apoyar el intervencionismo. Es otro error de consideración el cometido aquí.

• Las etiquetas de izquierda y derecha con demasiado primitivas como para ser usadas en un escrito que pretende definir posturas políticas. Es mucho más prometedor ver dos ejes de posiciones graduales entre el conservador y el progresista, y entre el liberal y el socialista.

Los conservadores y los progresistas no necesariamente tienen una referencia económica —su oposición es más una de cuestiones axiológicas, o de valores, como se muestra en La Idea Conservadora (de Russell Kirk). Con una naturaleza muy especial, la de los conservadores tratando a las tradiciones con gran respecto, cosa que también hacen liberales y socialistas.

Los liberales y los socialistas se mueven sólo en el plano económico, con muchas gradaciones posibles —que en el extremo liberal han sido llamadas de anarco-capitalismo y el el otro apuntan a sociedades en las que todos los bienes son poseídos en común.

El partido republicano, es cierto, en lo general agrupa a gente con diferentes niveles de conservadurismo pero también de liberalismo —del otro lado, los demócratas agrupan a los progresistas y socialistas. Pero que ellos estén mezclados en dos partidos no significa que sea igual un conservador que un liberal, ni un socialista que un progresista. Otra precisión que el columnista no tuvo en cuenta.

Post Scriptum

El partido político estadounidense que realmente apoya un estado no interventor, no es el republicano, sino el Libertarian Party. Los republicanos, en la realidad, han realizado actos que van en contra de toda idea liberal.

El Liberal Party es en realidad el único que acepta la definición que Revueltas hace equivocadamente de “conservador”, como se ve en uno de sus principios:

“A free and competitive market allocates resources in the most efficient manner. Each person has the right to offer goods and services to others on the free market. The only proper role of government in the economic realm is to protect property rights, adjudicate disputes, and provide a legal framework in which voluntary trade is protected. All efforts by government to redistribute wealth, or to control or manage trade, are improper in a free society”.


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