Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Derechos Infantiles: El Fraude
Eduardo García Gaspar
13 enero 2009
Sección: DERECHOS, Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
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Para comprender el fraude que sucede, lo que primero hay que hacer es ver lo que dice una parte del cuarto artículo de la constitución mexicana, el referente a los derechos. Dice que,

“Los niños y las niñas [sic] tienen derecho a la satisfacción de sus necesidades de alimentación, salud, educación y sano esparcimiento para su desarrollo integral. Los ascendientes, tutores y custodios tienen el deber de preservar estos derechos”.

Una redacción más del rollo en el que se han convertido los derechos humanos en manos de los gobernantes. Ese rollo consiste en hacer de los derechos una lista cada vez mayor de reclamos de cualquier tipo y que tienen una popularidad inexplicable. Pero lo que sigue en esa parte es donde las cosas se ponen interesantes. Dice a continuación que,

“El estado proveerá lo necesario para propiciar el respeto a la dignidad de la niñez y el ejercicio pleno de sus derechos. El estado otorgará facilidades a los particulares para que coadyuven al cumplimiento de los derechos de la niñez”.

Lo aparentemente inocuo de la redacción, visto de cerca, permite entender un mecanismo malvado, ese fraude de los derechos.

Primero, como dije, se adicionan derechos y más derechos en una lista que resulta interminable. Los ingenuos la aplauden creyendo que se trata de una manera de vivir mejor, pues son reclamos y exigencias que harán la vida mejor, en este caso de los niños. La gente aplaude, la ONU recibe felicitaciones, los legisladores son calificados de visionarios.

Pero, segundo, todos esos nuevos reclamos son asignados al gobierno, es el gobierno quien “proveerá lo necesario para propiciar el respeto a la dignidad de la niñez y el ejercicio pleno de sus derechos” y “otorgará facilidades a los particulares para que coadyuven al cumplimiento de los derechos de la niñez”.

Interesante mecanismo: el gobierno amplía la lista de derechos y a continuación dice que él será el responsable de satisfacerlos.

La mayoría ve con beneplácito los nuevos derechos, pero no se da cuenta de lo que implica, un mayor poder estatal. El gobierno es ahora el que determina los derechos humanos, y no la naturaleza humana que es anterior al gobierno y superior a él.

La cosa empeora por una razón práctica: el gobierno necesita recursos para proveer esos nuevos derechos ampliados y la única manera de que los obtenga es retirarlos de los ciudadanos. Es decir, en palabras simples, el gobierno estará cobrando por otorgar esos derechos.

— ¿Quieres derechos? Entonces, paga el precio que te pongo.

— ¿Quieres derecho a la salud? Dame dinero para eso.

—¿Quieres derecho al esparcimiento? Saca dinero de tu bolsillo y dámelo.

— Dame dinero y yo me encargo de tus hijos.

Esta es la voz de gobierno que nos habla diciendo mira lo bueno que soy al darte cada vez más derechos, pero que nos oculta lo que eso nos cuesta. Pocas veces ha existido un fraude tan bien concebido y que sus víctimas celebren tanto.

El mecanismo que se siembra es terrible: la reducción de la responsabilidad paterna. Ahora es el estado el que se encargará de los hijos. Los padres sólo tienen que pensar que la responsabilidad no es de ellos, sino del gobierno. Los medios que la persona tiene para responsabilizarse de los hijos le serán retirados, porque ahora es la burocracia la responsable de los derechos infantiles.

Podría argumentarse que se trata de una defensa de los niños frente a la violencia, pero no vale. Eso mismo hace la ley para todos. Podría también argumentarse que se trata de una ayuda a los pobres, a quienes el gobierno da recursos para proteger a sus hijos, pero entonces se trataría de un programa económico contra la pobreza y no un asunto de derechos.

Estamos, al final, frente a otro caso más de las dos manos estatales. Una de ellas es la que se ve, la mano dadivosa que compra favores y otorga beneficios. Pero hay otra mano, en la famosa comparación de Bastiat, la mano que no se ve, la que entra en los bolsillos de las personas y, sin darse cuenta ellas, les quita el dinero que ellas han ganado, dándoles a cambio menos de lo que les ha quitado.

Entiendo a la mente estatal que ha creado este beneficio para su provecho y el logro de mayor poder. Lo que no comprendo es que la ingenuidad que tantos tienen al aceptar tan grande fraude.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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