Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Doctor House y Dios
Eduardo García Gaspar
16 enero 2009
Sección: RELIGION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Quizá usted la conozca. Es la serie de televisión de Fox, Dr. House.

Sin duda ha tenido éxito. Su sustento es interesante: un doctor con una personalidad repugnante por ególatra, pero que como contrapartida es un genio para curar enfermedades extrañas y así, salvar vidas.

Es como una serie de detectives que resuelven casos fuera de lo normal, pero que en lugar de encontrar delincuentes, encuentran causas de enfermedades poco comunes.

Usa mucho el tema de que las personas mienten y los tramas incorporan siempre centralmente al personaje principal y su amor ilimitado por sí mismo. Más su inexistente habilidad para tratar a otros civilizadamente.

En fin, es una serie que supone que la audiencia piensa (una hipótesis que pocos programas tienen).

En uno de los programas sucede algo digno de mencionar. Un joven adolescente cae presa de una enfermedad desconocida y fatal; es él un predicador, de esos que en ceremonias masivas ofrece curaciones a los asistentes.

Se cree un mensajero de Dios y su padre lo apoya en todo.

Al mismo hospital acude una mujer con cáncer fatal. Le quedan pocos meses de vida. Por la razón que sea, conoce al joven predicador quien le habla de las curaciones que él hace y ella le cree. El tumor que ella tiene, averiguan los doctores poco después, ha disminuido de tamaño.

Naturalmente, la discusión comienza. La apariencia indica que se trata de una curación milagrosa.

No hay duda de que el tumor ha disminuido y de que la mujer se encuentra mejor. En cambio el joven predicador empeora y llega a rehusar tratamiento por creer que es la voluntad de Dios que él fallezca.

Al final, encuentran que ha sucedido algo muy extraño: el virus que el joven tiene ha pasado a la mujer y producido la mejora en el tumor. Es una mejora momentánea, según los doctores, que pospondrá un poco la muerte de la mujer.

En medio de todos los sucesos los personajes hablan de los milagros, su posibilidad, y naturalmente de Dios.

Por supuesto, si alguien quiere conocer sobre el tema de los milagros y de Teología, ese programa le provee con una discusión en extremo superficial, como la competencia que el doctor House establece con Dios.

Pero en toda esa terrible superficialidad, hay algo positivo, que es el tratar un tema, el de la intervención de Dios en nuestras vidas.

En lo personal, estoy convencido de que Dios interviene en nuestra existencia, pero no defenderé ese punto, sino otro: el de tratar el tema, el de no ignorarlo. Es un tema de consideración. Para las personas que sí creen en esa intervención divina, el tema resulta muy importante.

Pero también lo es para las personas que la niegan. Eso tienen en común ambas personas. Para las dos, el tema es importante, muy importante. Tanto, que debe ocupar una porción grande de las ideas de las que hablamos.

Que el tema se ignore, es un error de nuestros tiempos.

Lo que deseo señalar en esta segunda opinión es esa idea, la de que en esta época se ha cometido un error de omisión, el de poner de lado un tema vital.

Me parece mucho mejor enfrentar a la persona que con vehemencia niega que Dios existe y que afirma que los milagros son ilusiones, que a la persona para la que el tema es irrelevante.

Ese es precisamente el mérito del programa del que he hablado. Los programas de televisión no están diseñados para contener tratamientos serios de temas importantes, al menos la mayoría de ellos: las imágenes anulan las palabras y los tiempos son limitados. Pero aún así, el programa pone sobre la mesa el tema.

El doctor House, con su arrogancia extrema, hace algo valioso. Escribe en un pizarrón su nombre en una columna. En la otra, escribe “Dios”. Y en cada columna anota los tantos buenos de cada uno. ¿Irreverente?

Por supuesto, pero es preferible esta irreverencia a dejar de tratar el tema.

Ha sido dicho mil veces que en las conversaciones civilizadas debe evitarse hablar de religión porque ello ocasiona discusiones acaloradas.

Pues bien, prefiero las discusiones acaloradas que las civilizadas, si es que son así definidas. Porque entonces, la civilización se distorsiona para ser definida como el tratar los temas tontos que no comprometen, que son irrelevantes, en los que las personas son amables, pero ignorantes.

Post Scriptum

Ha sido reportado en busateo.org que,

En octubre de 2008 la British Humanist Association (BHA), con el apoyo del profesor Richard Dawkins, el conocido biólogo evolucionista autor de “El espejismo de Dios”, empezó a recaudar fondos para iniciar una campaña de publicidad en los autobuses de diversas ciudades inglesas, como Londres, Birmingham, Manchester y Edimburgo, con el objetivo de sensibilizar a los ciudadanos ateos, no creyentes y librepensadores en general sobre la necesidad de “hacerse visibles”, de sentirse orgullosos de sus convicciones y de reivindicar para ellos los mismos derechos y libertades que se reconocen a otros ciudadanos por el mero hecho de poseer o manifestar unas creencias religiosas. Desde entonces la campaña del “Bus Ateo” se ha extendido por todo el mundo y finalmente llegará también a nuestro país. Durante el mes de enero de 2009 empezarán a circular por Barcelona los primeros autobuses con el lema “PROBABLEMENTE DIOS NO EXISTE. DEJA DE PREOCUPARTE Y DISFRUTA LA VIDA” y, si la respuesta de los ciudadanos es tan positiva como lo ha sido otros países, pronto se extenderá a Madrid y a otras ciudades del Estado.

El que se diga que “probablemente Dios no existe” recuerda de inmediato la idea de B. Pascal, el de la apuesta que no puede rechazarse. Si se trata de un asunto probable, la razón la tiene Pascal y por mucho.

En una ocasión, hace muchos años, un sacerdote católico se refirió a un pasaje del Apocalipsis (3, 15-16), el que dice “Conozco tus obras: no eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Por eso, porque eres tibio, te vomitaré de mi boca”.

Lo interpretó como la actitud del que permanece impávido y quieto ante estas cuestiones, diciendo que a Dios le repugna la mediocridad, la de quien no toma partido. La implicación es impresionante.


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4 Comentarios en “Doctor House y Dios”
  1. Rubén Rodríguez Dijo:

    Yo veo Dr. House y creo que es una serie excelente! Independientemente de eso, el punto central aquí es el de la falta de una sociedad pensante que cuestione y critique su entorno. Otra película que deja en evidencia el conformismo y la abstracción de las personas en cuanto a su realidad es la caricatura WALL-E. En esta película, los ciudadanos del futuro han reducido su existencia a meros consumistas cuya vida transcurre sobre sillones móviles y sus cuerpos se han alterado hasta una manera grotesca como consecuencia de su inactividad.

  2. Eduardo Trueba Dijo:

    Excelente artículo, como siempre.
    El verso de Apocalipsis mencionado siempre ha sido impresionante, ojalá cada quien le dé la interpretación que el autor deseaba.
    Por otra parte, la Biblia también dice: "Nunca respondas al necio de acuerdo a su necedad, para que no seas tú también como él" (Prov 26:4-5)

  3. joel Dijo:

    e visto la malloria de los episodios, pero me gustaria saver la razon del porqe house detesta tratar a la jente y por que es tan miserable. NOTA DEL EDITOR: tengo la ligera sospecha que es una mayor alta prioridad el saber la razón de su ortografía.

  4. Carmen Dijo:

    Soy estudiante de medicina y en el capitulo de House en el que se dice que desaparece el tumor hepático no solo ocurre ese milagro sino que el tac que se muestra para verificar dicho hallazgo corresponde al de un varón ( por eso de que se ven las vesiculas seminales)… asi que ocurrieron 2 milagros…





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