Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Dos Vidas Humanas
Leonardo Girondella Mora
6 enero 2009
Sección: RELIGION, Sección: Asuntos
Catalogado en: ,


¿Existe Dios? Las pruebas para demostrar su existencia podrían ser de varios tipos —unas apelan a los métodos más tangibles, como son los métodos científicos de demostración empírica; otros son los que usan métodos más abstractos, como los razonamientos de la causa última.

En un laboratorio, puedo demostrar con facilidad la existencia de alguna sustancia dentro de una mezcla de ellas. En una encuesta puedo probar la existencia de ciertas opiniones entre la población estudiada. Con datos económicos puedo trazar la trayectoria de la inflación de un país y encontrar su asociación con otras variables como gasto público.

El problema es que estos métodos de laboratorio o empíricos no se prestan para contestar la pregunta de si Dios existe —la naturaleza que se presupone Dios posee no está sujeta a estos métodos: no puede ser encontrado como una sustancia dentro organismos, ni graficada su presencia, ni sujeta a los votos de las personas.

Sentado en un sillón, reflexionando, pueden encontrarse pruebas que en realidad son razonamientos abstractos, como los de Santo Tomás —pero ellos están sujetos a dudas, comprensión de ideas complejas y contra propuestas que los tratan de negar. No puede tampoco confiarse en ellos como pruebas irrefutables de la existencia de Dios.

El problema es que no se tiene a mano otro método humano de naturaleza tal que, difiriendo de los anteriores, pruebe de una vez por todas la existencia o inexistencia de Dios. ¿Qué hacer entonces?

Propongo una especulación —la de suponer que sí existe ese método aprobado por todos, sencillo y convincente que conteste de una vez por todas la pregunta. Digamos que se ha inventado una lente que es capaz de ver espíritus religiosos, que se ha probado hasta el cansancio, que todos los científicos la aprueban y que se puede comprar en una tienda por parte de cualquiera para que con unas gafas en la noche pueda ver a Dios cuando se haga oración. Más aún, ese lente viene con audífonos para escuchar a Dios y un micrófono para hablarle.

Si este instrumento existiera, causaría una situación extraordinaria. Si prueba que Dios existe y lo hace fuera de toda duda, las personas ya no harían esfuerzo alguno: ya no tienen que dudar sobre la existencia de Dios, pues saben que existe. Es obvio que se ganaría en conocimiento.

Pero mi punto es que habría una pérdida también, la de la fe —la certeza de un conocimiento absoluto respecto a la existencia de Dios ya no requeriría esfuerzo ni lucha personal. Las personas serían motivadas como robots por la certeza de un juicio final y actuarían sin gran mérito. Lo que digo es que conviene tener un conocimiento no certero de Dios, que aceptar o no su existencia sea una cuestión personal, en medio de dudas.

Quiero especular sobre esto desde otro terreno. Puede suponerse, como ejercicio mental, que mañana todo lo que hay por conocerse será conocido, que ninguna duda quedará sin respuesta —será conocido todo sobre la estructura subatómica de la materia, sobre el universo, todas las leyes físicas estarán en libros, se sabrá si hay o no calentamiento global, se conocerán todas las especies vivas, todas las sustancias químicas y sus interacciones, la verdad sobre el asesinato de Kennedy —todo de todo y por todos, sin excepción será conocido.

Si eso sucede, es fácilmente reconocible que la vida cambiará notablemente. Ya no habrá necesidad de prácticamente nada de lo que vivimos a diario —no tendría sentido estudiar, ni investigar; se sabría perfectamente cuáles son las consecuencias de todos los actos propios y todas las invenciones posibles estarían disponibles. La vida humana tendría poco sentido, al menos como se conoce.

Lo que me lleva a plantear la vida humana como un camino de esfuerzo y descubrimiento gradual, acumulable entre generaciones y que tiene sentido en ese esfuerzo de conocimiento cada vez mayor —poseerlo en su totalidad, conocer toda la verdad ya no sería esta vida, sino otra muy distinta. Quizá sea la vida a la que finalmente está destinado el ser humano, la de conocer la Verdad, pero no hay duda de que es otra vida diferente a la actual.

Por definición, por tanto, no creo que en esta vida actual podrá tenerse la respuesta aceptada por todos y certera al cien por ciento de que Dios existe o no —se seguirá discutiendo, probando, filosofando y la respuesta esa pregunta seguirá siendo una de fe. Se sabrá quién tiene la razón en otra vida, no en ésta.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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