Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Error Sindical
Eduardo García Gaspar
12 mayo 2009
Sección: GOBIERNO, NEGOCIOS, Sección: Una Segunda Opinión
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Es relativamente reciente la moda que hace ver al empresario como un emprendedor. La diferencia que supongo quiera marcarse es la de distinguir entre un administrador que maneja recursos para conservarlos y, si es posible aumentarlos, y otro tipo muy diferente.

Ese tipo es el emprendedor, el que tiene iniciativas. Resulta interesante encontrar que ese reciente énfasis en el emprendedor es más un redescubrimiento de la idea que una nueva creación. Un teólogo del siglo 15 trató el tema y lo hizo bastante bien.

El tipo fue San Bernardino de Siena (1380-1444). Según este hombre, el emprendedor tiene que poseer cuatro cualidades. Una de ellas es le llamada industria en latín. Se combinan aquí ideas de diligencia y eficiencia. Es saber del negocio, estar informado de precios y sucesos, incluyendo la evaluación de riesgos, cosas que según el santo no todos poseen.

La segunda se llama solicitudo también en latín. Es el equivalente a responsabilidad, a poner atención en los detalles, tener buenos registros de las operaciones. La tercera es la de labores y hace referencia al esfuerzo y ánimo para trabajar arduamente, a veces en exceso y en circunstancias adversas.

La cuarta es la de pericula. Es la inclusión del riesgo y lo imprevisto, asumiendo esas condiciones en lo personal. Todas estas cualidades, según San Bernardino, hacen justificable sus ingresos, las utilidades que los compensan por su trabajo y los riesgos corridos. No está mal el asunto y es muy superior a otras concepciones que no entendieron esto.

Por ejemplo, tome usted a la teoría que usted quiera y que, según ella, entiende que la única fuente de valor es el trabajo. Tendría buenas dosis de verdad esta hipótesis si no fuese porque por lo común colocan el origen del valor en el asalariado o el obrero. Según estas ideas, nadie trabaja excepto los trabajadores en una fábrica, los operadores de las máquinas.

El resto de la gente, según esas teorías, se dedican a rascarse el ombligo retirando parte del valor que los obreros han creado. Yo no sé usted, pero me parece una maravilla que alguien en el siglo 15 haya tenido ideas mucho más refinadas que otras del siglo 19 y siguientes. Supongo que en buena parte el error se lo debemos a Adam Smith y su creencia falsa de que el valor de las cosas está determinado por el trabajo.

Este tipo de ideas desdeñan el esfuerzo que no se ve con claridad. Es muy sencillo ver el trabajo de quien ensambla las partes de un aparato electrónico, pero no es tan obvio el trabajo de quien tuvo la idea de crear el producto creyendo que se necesitaba y que no existía un bien así… corriendo los riesgos de que su idea fuera equivocada. También es trabajo, pero no se ve.

Fui hasta San Bernardino por una razón. Hace poco escuché en la radio que uno de los sindicatos mexicanos exigía al gobierno mayores salarios y más prestaciones para hacer respetar los derechos de los trabajadores. La letanía normal en estos casos. Pero, lo que importa es explicar a la mente que eso pide.

Esa mente es la que produce la creencia en que el trabajo manual es lo que da valor a las cosas. La realidad es que no. Usted puede tener una silla cuya fabricación le tomó un año, que no por eso vale más que otra más o menos parecida y que tomó tres días hacer. El valor de las cosas está en la utilidad que ellas tienen y que es percibida de maneras distintas por cada persona.

Si alguien cree que el trabajo del obrero es la única fuente de valor, va a actuar creyendo que todos los demás son unos aprovechados egoístas y que todo lo que hay que hacer es pedir y pedir y pedir. Pero si la persona cree que el valor de las cosas está en la utilidad que ellas tienen, entonces comienzan a valorarse los trabajos de muchos más, no sólo los obreros. Ya no es cuestión de pedir, sino de dar más y más a quienes usan los bienes.

Creo que el punto bien vale una segunda opinión para ir al fondo del asunto señalando el error de base de ese sindicato y otros más. Los maestros sindicalizados en México creen que el valor de la educación es lo que ellos realizan y nada más. El valor de la educación en realidad está en la opinión que los padres de familia perciben sobre la calidad de esos maestros.

Post Scriptum

Los datos de San Bernardino fueron encontrados en Rothbard, Murray Newton (1995). ECONOMIC THOUGHT BEFORE ADAM SMITH: AN AUSTRIAN PERSPECTIVE ON THE HISTORY OF ECONOMIC THOUGHT. Aldershot, Hants, England ; Brookfield, Vt., USA. E. Elgar Pub. Es un gran libro, realmente bueno.

El error de A. Smith sobre el origen del valor, colocado en el trabajo, ha sido señalado de manera consistente como un factor de fuerza sustancial en el desarrollo de las ideas de Marx, también sustentadas en el mismo error.

Con esta columna intento dar continuidad al escrito de Girondella en el que mencionó demasiado brevemente a San Berdardino.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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