Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Escepticismo como Error
Leonardo Girondella Mora
29 mayo 2009
Sección: DERECHOS, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Hay un argumento muy usado en los tiempos modernos —según esta manera de razonar, lo mejor que puede haber para defender a la libertad personal es el escepticismo, es decir, reconocer que nada puede ser realmente verdadero.

• La construcción de esta defensa de la libertad es errónea y quiero explicar las razones. Tomo el caso de un escéptico total, que piensa que nada puede ser verdad —en apariencia esta persona defiende la libertad de cada quien para pensar como quiera y hacer lo que desee. La conclusión, al menos en apariencia, es que el escepticismo es un argumento en favor de la libertad personal.

El escéptico total, por si fuera poco, usa otro argumento —dice que su enemigo intelectual, es decir, quien sí cree en la posibilidad de conocer verdades, va emprender la tarea de imponer en otros esa verdad, o al menos tratar de convencerlos de ella. La conclusión es la misma que antes, pero vista del otro lado: la creencia en la posibilidad de conocer la verdad es un ataque a la libertad de los demás.

A pesar de que las personas no hayan leído esta defensa de la libertad sustentada en el escepticismo total, y de que no puedan expresarla de manera formal, ella es usada con enorme frecuencia. La realidad atestigua multitud de situaciones en las que aun la persona menos preparada defiende su postura afirmando que “cada quien tiene su verdad y esa libertad debe ser respetada”.

Pensar así acarrea la idea de que cada persona es libre para pensar lo que ella quiera, lo que es legítimo —los seres humanos son libres para pensar y opinar. Pero también contiene una idea adicional, la del escepticismo: cada quien tiene su verdad y, por lo tanto, la verdad es relativa a la persona. No hay verdad, sino verdades personales distintas y que pueden ser contradictorias entre sí.

La otra idea que acarrea es la de sostener que la existencia de la verdad es una opresión de la libertad —quien sostenga que existe la posibilidad de conocer la verdad está limitando la libertad de los demás para tener sus verdades propias.

• Lo que quiero apuntar, insisto, es que esa defensa de la libertad es la peor que puede usarse y que de hecho se trata de un ataque a la libertad. Si una persona argumenta que la verdad no puede conocerse, entonces sostiene también una verdad, la de que la verdad no puede conocerse —ésa es su verdad absoluta. Es una contradicción lógica que anula su posición.

Pero, si acaso esa contradicción pasara desapercibida, también debe reconocerse que la posición del escéptico le impide defender a la libertad —deberá reconocer que la verdad de otros podría ser la de atacar a la libertad, lo que tiene que reconocer como libertad en otros y abstenerse de actuar. Es decir, justifica como libertad el ataque a la libertad. Es una posición insostenible.

La falla del escepticismo como defensa de la libertad tiene un error de raíz —por definición el escepticismo dice que no hay principios verdaderos que deban defenderse, lo que necesariamente le hace concluir que la libertad es un principio que tampoco debe defenderse pues cada quien tiene sus verdades personales que son dignas de respeto. Y si todo es digno de respeto, también lo es el ataque a la libertad.

Creo haber demostrado que la defensa de la libertad basada en el escepticismo no es realmente un alegato en favor de la libertad, sino un real y práctico ataque —si toda opinión es digna de respeto necesariamente es digno de igual respeto quien defienda a la libertad que quien la ataque.

Ha sido escrito que las personas tienen derecho a sus opiniones personales —lo que creo sinceramente que es cierto. Es una de las manifestaciones prácticas de la libertad el pensar lo que se venga en gana. Pero esta libertad de opinión no tiene como consecuencia la existencia de realidades diferentes, cada una congruente con la opinión sostenida.

Si alguna persona piensa que la tierra es plana y otra, que es redonda, esas son dos opiniones distintas producto de la libertad —pero no significa que existan dos realidades y físicamente exista una tierra plana y otra redonda. Si se tiene derecho a tener opiniones, eso no implica que se tengan realidades distintas. Alguien puede negar la existencia de Dios al mismo tiempo que otro la afirma —Dios existirá o no con independencia de esas dos opiniones.

La confusión nace al creer que tener una opinión es igual a tener una realidad y que cada persona crea una realidad —la realidad existe con independencia de la opinión y habrá opiniones más cercanas a la realidad que otras. Pueden crearse opiniones, pero no pueden crearse realidades.

Si se desea defender a la libertad, por tanto, debe evitarse el escepticismo y reconocer que la libertad es realmente un derecho parte de la naturaleza humana —la realidad humana impone la obligación de respetar esa libertad aunque existan opiniones opuestas. Esas opiniones opuestas son falsas porque no corresponden a la realidad. No todas las opiniones son dignas de igual respeto.

Nota del Editor

En un programa de radio una persona aconsejó que todo debe ser cuestionado: creencias, valores, vidas, ciencias, religión todo sin excepción. No dejó de ser una perorata un tanto aburrida y sin sentido, la que otra persona comentó preguntando si esos cuestionamientos continuos podrían producir incredulidad en la gente. La primera persona respondió que ésa es la forma para que cada persona crea en sus verdades personales y propias, distintas a las de otros.

Es un ejemplo de lo difundido que está el pensamiento chatarra y de lo desapercibido que pasa. Girondella tiene un buen punto al enfatizar de nuevo la distinción entre realidad y opinión. Se tiene derecho a poseer opiniones propias, pero sería imposible tener un mundo real diferente para cada opinión. Es muy recomendable ver Derecho a Opinar.


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1 comentario en “El Escepticismo como Error”
  1. Jagc Dijo:

    Extraordinario su sentido común,sr.Girondella.Sus palabras denotan una gran sabiduría.Yo tenía un concepto muy equivocado del escépticismo hasta que comprobé de primera mano el grado de intolerancia,menosprecio,pedantería que hay en cada uno de sus miembros.Hacen de su postulación un absoluto ejercicio del menosprecio hacia la persona que cree.A mí no me cabe la menor duda de que la persona escéptica vive resignada en su propia autodestrucción espiritual.Mi más sentida admiración hacia usted,saludos a todos.





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