Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Paraíso Gubernamental
Eduardo García Gaspar
2 febrero 2009
Sección: GOBIERNO, Sección: Una Segunda Opinión
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Creo que fue T. De Chardin quien dijo que al ver tan de cerca a los hombres deja de entenderse el fenómeno humano. En estos momentos, de ver a tan a diario en sus detalles específicos a la recesión económica, dejamos de ver el panorama general.

Por ejemplo, vemos de cerca y cada día la idea de que lo mejor que nos puede pasar es que el gobierno gaste, cuanto más mejor. Le hemos puesto un nombre bonito: estimular a la economía. Lo fascinante de esto es que es el paraíso del gobernante. No hay nada más placentero para un político que gastar, cuanto más mejor, y, si le dicen que es bueno, lo hará con creces.

Los gobernantes tienen por naturaleza una posición envidiable y de ensueño, la de gastar dinero que no es suyo con muy escasa rendición de cuentas. Imagine usted que en su casa, su familia recibe instrucciones: gasten todo lo que puedan, que eso es bueno para nosotros y el resto y no importa que gastemos más de lo que ganamos.

La situación es absurda en el nivel de una familia. Todos se reirían de la familia que gasta de más y en exceso porque eso es bueno. Es una cosa admirable que eso que es malo para las personas resulte bueno para un gobierno. No tienen sentido ni razón, pero con la vista puesta en lo diario, distraída por lo cotidiando, dejamos de ver el sinsentido que es creer que el gasto excesivo del gobierno sea un estímulo.

Si es un afrodisiaco adictivo para el gobernante gastar, nada mejor puede sucederle que el hacer creer a los demás que es aún mejor que gaste en demasía y exceso. En el presupuesto del gasto incluirá todo lo que pueda, incluyendo cosas más inservibles y absurdas.

Los datos del paquete de gasto en los EEUU para estimular a la economía con más de 800 mil millones muestran una faceta de lo que digo. El pretexto del gasto adicional es reactivar a la economía, pero dentro del paquete hay cosas que son dudosas al menos. Los datos del WSJ (28 enero 2009) son ilustrativos.

Mil millones para trenes que nunca han dejado utilidades; 50 para apoyos a las artes; casi 3 mil para cuestiones de investigación ambiental; 650 para subsidiar el cambio a televisión digital; 600 millones para autos nuevos; 7 mil para renovación de edificios de gobierno. El cálculo hecho establece al final que el 12% de ese paquete de estímulo tiene alguna justificación razonable de incentivo económico inmediato, como renovación de puentes y carreteras. El resto, más del 80% es un gasto sin efecto inmediato o dado a proyectos insostenibles.

He escuchado a personas que tienen sentido común afirmar que es bueno que el gobierno gaste, casi en lo que sea, incluso comprando autos para los burócratas, para ayudar a las empresas automotrices, o a quien sea. Lo que no saben es que el dinero que usa el gobierno es de ellas. Tarde o temprano se lo cobrará.

El tema bien vale una segunda opinión. Si nos alejamos del día a día, es más sencillo ver el absurdo del gasto gubernamental como estímulo económico. El dinero que así se gasta viene del bolsillo de las personas, lo que significa que se piensa que para estimular a la economía lo que se tiene que hacer es quitarle dinero a la gente para que el gobierno lo gaste.

Si yo llego a su casa y le pido que me dé todo su dinero para gastarlo yo y así estimular a la economía para que usted viva mejor, me despidirá de inmediato con una patada en partes no mencionables de la anatomía humana.

Si eso fuese cierto, las economías más boyantes serían las que tuviesen una tasa de impuesto del 100%: todo el dinero sería gastado por el gobierno, no por las personas. No sólo no es un estímulo, sino un incentivo negativo.

Lo más alucinante del tema es cómo un absurdo teórico y práctico ha sido convertido en una idea que se piensa es acertada. Recuerde que la crisis fue creada por una manipulación estatal destinada a estimular a la economía; la crisis que sigue a todo boom quiere ahora ser corregida con más gasto.

Si yo fuera un político y tuviera frente a mí a la lámpara de Aladino, de la que sugiera un genio que me ofreciera cumplir un deseo mío, uno sólo nada más, pediría sin dudarlo al instante una sola cosa. Pediría hacer que la gente creyera que lo mejor que les puede suceder a ellas es que me dieran todo su dinero para que yo lo gaste, porque eso estimula al bienestar: incentiva a la economía en épocas buenas y también en épocas malas.

Pero, para mi fortuna, no necesito al genio de la lámpara, mi deseo ha sido cumplido: muchos creen que el que el gobernante gaste más de lo debido les ayudará. El papel del genio lo han jugado algunos economistas con éxito. Se ha logrado tener algo que desafía toda racionalidad, que viola todo sentido común y que resulta inexplicable.

Post Scriptum

La postura más razonable que he visto sobre el mito del gasto gubernamental es la resumida en una nota de Grupo Reforma (29 enero 2009), que reporta las ideas del ex-presidente mexicano, Ernesto Zedillo en Davos:

… Ernesto Zedillo [dijo]…”Estuvimos en una crisis financiera masiva en México en 1994 y 1995, y como Gobierno tuvimos que tomar decisiones difíciles, como rescatar el sistema financiero”… Recordó… que su Gobierno redujo el gasto en 3 por ciento, aumentó a 15 por ciento el IVA y subió los precios controlados por el Estado, como la gasolina… “lo único que no puedes permitir es que tu sistema financiero se vaya al drenaje… Si eso pasa, entonces el sistema de pagos y toda la economía colapsará”…

En una columna del 4 de febrero de 2009 se argumenta lo mismo de lo que me he quejado. En Losing Control, M. Hirsch , en Newsweek, defiende que se gaste lo que sea, no importan los errores ni las ineficiencias de ese gasto, todo se vale sin que medie la razón:

Obama has allowed Congress to grow embroiled in nitpicking over efficiency when the central debate should be about whether the package is big enough. When you are dealing with a stimulus of this size, there are going to be wasteful expenditures and boondoggles. There\\’s no way anyone can spend $800 to $900 billion quickly without waste and boondoggles. It comes with the Keynesian territory. This is an emergency; the normal rules do not apply.

Este es uno de los genios de la lámpara.

Es especialmente recomendable la idea que está en Los Multimillonarios Reales. O bien, en Gasto de Gobierno: Falacia.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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