Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Sentido De La Vida
Selección de ContraPeso.info
28 mayo 2009
Sección: RELIGION, Sección: Asuntos
Catalogado en:


ContraPeso.info presenta una idea de Maite Cantón Santana. Agradecemos a Análisis Digital el amable permiso de publicación. La autora se da el lujo de tratar el tema tabú de nuestros tiempos, la muerte y lo que queda de nuestras vidas, una meditación que es la más constructiva que es posible hacer.

La vida es el don más preciado que existe. La mayor incógnita no resulta todavía por el hombre es la que se desprende de este hecho ineludible. La vida que nos es gratuitamente dada se nos revela en un día incierto, que es el de nuestro nacimiento.

Se nos arrebata también inesperadamente o tal vez un poco más esperada. Pero todos ignoramos el día de la muerte.

El hombre controla parte del entorno. Se puede controlar a sí mismo, puede crecer, puede mejorar y de hecho debe hacerlo como ser individual y como persona que convive en sociedad. Pero el hombre no controla todo. Hay circunstancias, normalmente externas que no puede controlar. Se le escapan de las manos. Y se desespera al ignorar el sentido último de esa causa que ha generado un efecto sobre algo o alguien.

Se preguntará incluso sin querer por el sentido último, por la escatología de la vida. En conciencia puede ignorar la respuesta. Inconscientemente en cambio se anhela esa respuesta, se busca, se grita y se deriva al final en el sentido último.

En la causa eficiente primera —siguiendo las vías tomistas— que ha sido la que ha dado lugar a una serie de circunstancias. El nacimiento por ejemplo está determinado. Causa y efecto las podemos encontrar de igual manera tanto en el mundo físico como en el mundo metafísico.

¿Cuál es la razón de ser del hombre? ¿Cuál es su sino? ¿Cuál es su destino?

Para esta sociedad del siglo XXI donde la tradición que salvaguardaba los valores humanos se ha perdido, la razón de ser es vivir sin pensar, a la deriva. No hay causas, hay hechos. Hay lenguaje pero no entendimiento. La vida habla al hombre pero el hombre no la entiende y no siente el deseo de comprender.

Existe un sentido último que es el lenguaje de la vida al fin y al cabo. Los hechos trascienden. Nuestros actos nos trascienden y creamos el idioma de la vida. Si actuamos moralmente bien ese acto bueno nos trasciende y el bien al final es para nosotros, aunque lo ignoremos, el bien es nuestro. Si actuamos mal, el hecho nos trasciende y ese acto moralmente malo tarde o temprano tendrá su recompensa.

Para el catolicismo el reino futuro, la vida eterna empieza ya en este mundo. El hombre en gracia se hace partícipe de esa vida nueva que es fin y regalo al mismo tiempo.

“(…) el reino es una realidad presente y, en este sentido, el momento presente es la última oportunidad, después de la cual ya no hay otra que esperar. Se podría decir que el instante actual, cada instante, se relativiza en cuanto tiempo mensurable y se absolutiza en cuanto tiempo salvífico (…)” . SAYÉS, Jose Antonio: Escatología. Palabra, 2006, Madrid. p. 33.

El sentido último del hombre es la vida eterna. La vida nuestra es un simple viaje hacia otra de mayor magnitud. Un viaje mortal que depara en lo inmortal. Un acto en esta vida repercute en la otra.

Dictamos de alguna manera, con nuestros actos, la vida del hombre. Contribuimos a escribir con nuestra vida la novela de Dios. La vida es palabra, nuestros actos hablan por sí solos. Llevamos las frase impresa en nuestro ser. Nos salvamos y nos condenamos nosotros al elegir nuestros actos. Elegimos en libertad.

Humanamente puede que el castigo, si actuamos mal, no se manifieste en este mundo físico, pero el acto malo repercute en el ser del hombre, repercute sin quererlo en su ser interno y repercute por tanto en el mundo físico, quizás no al instante pero en algún momento, sí.

El hombre sólo posee una vida para merecer. Estudiándolo detenidamente, incluso egoístamente, incluso siendo ateo o agnóstico, el bien compensa siempre más que el obrar el mal. Una persona que en conciencia obra el mal —lejos de las equivocaciones y de los errores humanos— que conscientemente obra el mal, que reiteradamente obra el mal y lo sabe, que voluntariamente desea obrar el mal conociendo de antemano que su acto es malo y lo permite, quebranta su conciencia, la maltrata por decirlo de alguna manera.

Está negando el bien que será siempre superior al acto malo, aunque en esta vida no se vean los resultados. La persona que en conciencia niega el bien. No sé cuáles serán los resultados pero evidentemente negativos. Pues el mal reiterado es negativo siempre. La negación del bien roba la paz al hombre. Las obras son lo único que nos queda en la vida.

La muerte no pregunta cuánto tiempo necesitas, la muerte llega inesperadamente y se lleva al ser humano con sus obras. No queda absolutamente nada más que las obras, sólo quedan nuestros actos. Da escalofríos pensarlo, pero es así.

Tienen razón muchos cuando afirman que el ser humano no quiere saber nada de la muerte. Hoy día es un tema del que no se trata absolutamente nada, como si fuese tabú.

Antiguamente el tema tabú era el sexo, hoy es la muerte. Pero la verdad es que ni tanto ni tan poco. La muerte es una realidad, por qué negarla si es real. ¿Anestesiamos la conciencia para negar la realidad? ¿La anestesiamos porque es una realidad que asusta? ¿Es una realidad que causa dolor? El fin de la vida es la muerte, es bastante claro. Doloroso pero claro y definitivo.

De vez en cuando viene bien mirar a la muerte a la cara. Uno se da cuenta de su ser limitado. La realidad está ahí por qué negarla. Cara a la muerte todo cobra un sentido de justa medida, todo. El tiempo no se detiene y éste es un material importante en nuestra vida.

La vida como el arte, como toda clase de arte, literatura, arquitectura…tiene mucho de estructura. Nuestra existencia está en construcción y no sabemos cuánto tardaremos en terminarla. Lo ideal sería que cada instante estuviésemos aplicados construyendo para nosotros a través del prójimo, a través de nuestras acciones. Creando la obra que al final será la nuestra. De nadie más. A nadie más se le pedirá cuenta de nuestros actos. Nuestros actos en conciencia son nuestra construcción, nuestra obra, nuestro destino.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



No hay comentarios en “El Sentido De La Vida”
  1. Juan D, Dijo:

    La muerte es la nada, la no existencia física, pero perdura el alma, que para mí es el recuerdo que quienes quedan conservan acerca de los que ya han emprendido el viaje.

  2. Comentador ContraPeso.info Dijo:

    Sobre el comentario de Juan D.: definir el alma como el recuerdo que otros tienen de la persona equivale a un absurdo: Napoleón tiene alma porque es recordado pero no la tiene el soldado que nadie recuerda ya. Ambos personajes deben tenerla, o no tenerla, pero no puede haber diferencia entre ellos.





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