Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Empresas Sin Impuestos
Santos Mercado Reyes
8 diciembre 2009
Sección: GOBIERNO, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Constituye un error económico, que lastima a los pobres del país, aplicar impuestos a las empresas privadas.

Los gobiernos justifican las contribuciones bajo el pretexto de que el Estado necesita recursos para combatir la pobreza y desarrollar al país. Por tanto, si una empresa gana mucho, el gobierno dice que debe contribuir con una tasa mayor que las que ganan menos.

Lo que no saben los gobernantes es que así están matando a la gallina de los huevos de oro, o quizás lo sepan, pero lo hacen porque en el fondo quieren destruir el sistema de empresas privadas (el capitalismo), porque en las escuelas públicas les enseñaron que los negocios ganan “porque explotan al pobre trabajador”.

Es necesario rebatir esta falacia. No hay evidencias de que los gobiernos sean capaces de combatir la pobreza. Por el contrario, mientras más se preocupan los hombres del poder en acabar con la pobreza, más la generan. Esto tiene una explicación lógica y económica en varias vertientes.

Primero, porque al extraer recursos de la sociedad están convirtiendo dinero positivo  en dinero negativo. El dinero en manos de quien lo gana, se usa de manera eficiente y productiva: la empresa contrata más trabajadores, compra más materia prima, genera más productos y todo eso tiene un efecto positivo en la sociedad.

Pero si en lugar de que lo use la empresa, pasa a manos de la burocracia, usan ese dinero de una forma destructiva, negativa: lo regalan a los ancianos para fomentar la irresponsabilidad del individuo (al fin que el gobierno me va a mantener), regala el dinero a los alumnos, a los campesinos, a los minusválidos, hace obras faraónicas de dudosa utilidad, o bien construye carreteras para ganar los votos de algún poblado lejano.

Es decir, los impuestos transforman el dinero positivo en dinero negativo, donde el mayor beneficiario es el aparato de Estado.

Se beneficia porque con el dinero en la mano contrata a más burócratas que han de investigar cuántos pobres hay, cuántos deben recibir dinero, contrata estadísticos, matemáticos, econometristas, analistas y sociólogos de la UNAM para ver si le dan a los viejitos un cheque por 700 o 720 pesos mensuales y para medir la popularidad del funcionario y sus posibilidades para escalar nuevos puestos.

En resumen, los hombres del poder empobrecen a la sociedad en dos etapas, primero cobrando impuestos y luego gastándolos. Pero si esos recursos quedaran en manos de los empresarios, veamos cómo lo utilizan:

Ningún empresario mete sus ganancias bajo el colchón, ni lo apila en una escaparate para contemplarlo, al contrario, lo ponen a trabajar para incrementar sus negocios. Al contratar a más trabajadores están resolviendo un problema de pobreza; al comprar más materia prima, están ayudando a que el minero, el transportista, el laboratorista, el almacenista y un sinnúmero de gente se beneficie y todo de manera productiva, es decir, positiva.

Es así como una sociedad se hace cada vez más rica. Si la idea es combatir la pobreza, el empresario ya lo hace de manera natural y aún cuando no sea su propósito. El empresario no necesita y no debe ponerse como objetivo combatir la pobreza. El empresario cumple su responsabilidad “social” simplemente con lograr las mayores ganancias posibles.

Esto suena a herejía para los oídos marxistas de los académicos universitarios, pero tiene una explicación lógica: si el empresario logra grandes ganancias, en una economía de mercado, es porque está vendiendo mucho.

Y si vende es porque el comprador se beneficia con lo que produce el empresario, luego, mientras más gente le compre, significa que el empresario está beneficiando a más gente (pues nadie compra con el fin de perjudicarse).

Además, se debe entender que la curva de consumo del empresario es una línea horizontal. Quiere decir que si cuando el empresario estaba pobre se comía un pollo diario, no implica que ahora que está ganando mucho dinero se coma cien pollos diarios. Pero aún cuando así fuera, seguiría siendo un hombre que abona contra la pobreza, pues la pollería, la granja, los que transportan los pollos y los que hacen los alimentos estarían muy contentos de estar vendiendo.

Las empresas privadas tienen propietario de tal suerte que el gobierno le cobra a la empresa y también al empresario. Dos errores que explican por qué es tan lento o negativo el crecimiento de nuestro país. Es medianamente justificable aplicar impuestos a los ingresos personales del empresario, pero no así para la empresa.

En fin, si en mis manos estuviera la decisión, yo les otorgaría  un certificado a todas las empresas para protegerlas del Estado y para que ningún gobierno les cobrara ningún tipo de impuestos.

Pero el cambio radical requiere entenderse y luego una estrategia para corregir el error.  El entendimiento requiere honestidad intelectual y la estrategia puede consistir en una baja porcentual continua de las tasas impositivas, hasta anularlas.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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