Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
En Defensa de la Vergüenza
Eduardo García Gaspar
29 diciembre 2009
Sección: ETICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


El niño, de unos cuatro años había estado jugando con una pelota dentro de la casa. Lo hizo en contra de las órdenes de sus padres. Usted puede imaginarse lo que aconteció: uno de los tumbos de la pelota fue a dar contra una pieza de cristal que se hizo añicos. También lo que siguió puede ser imaginado sin problema.

Pero lo interesante de la situación fue la reacción del niño: se sintió mal, tuvo vergüenza, o como usted quiera llamar a esa sensación que las personas tenemos cuando nos damos cuenta de que hacemos algo malo. La sola cara del niño lo dijo todo. Su gesto no podía ser más visible. El arrepentimiento era obvio.

Esa es la defensa que quiero hacer, la defensa del arrepentimiento, del sentido de vergüenza, que es el saber que se ha cometido una acción indebida. Quizá parte de ese sentimiento lo poseamos innato, quizá la otra parte se vaya desarrollando con la edad. Pero existe, e ir contra de ese sentimiento de haber hecho algo malo es contrario a la naturaleza humana.

Lo ejemplifico con otra situación. Suponga usted una pelea matrimonial en la que uno de los cónyuges es sorprendido con una amante, digamos el marido. Me parece obvio que en la inmensa mayoría de los casos, el culpable sentirá ser eso, culpable. Se sentirá mal. Es bueno ese sentimiento de culpabilidad, es un indicio de reconocer un deber, el de la fidelidad prometida en un matrimonio, y que ha sido violado.

No es diferente al niño que rompió la pieza de cristal: sabía que debía respetar las órdenes de sus padres, que tenía un deber y que violó ese precepto. El sentimiento de culpabilidad es positivo por eso, porque es un reconocimiento de una acción indebida y, por tanto, de un precepto, de algo que se hizo a pesar de no deberlo hacer.

Atacar ese sentido de arrepentimiento es por consecuencia lógica algo indebido. Una persona sin sentido de culpabilidad, sin sentido de haber hecho algo indebido, es alguien no sujeto por deberes y normas. Pero eso es precisamente lo que se intenta hacer desde hace años, el retirar del ser humano el sentido de culpa y, por tanto del deber. Al sentido de culpa se le ha cambiado el nombre.

Ahora se le llama represión, o inhibición y se le llega a considerar una enfermedad mental. El mecanismo es simple: lo que las normas éticas indican que no debe hacerse es una represión que daña a la persona, la reprime e impide su desarrollo creando trastornos mentales. Por tanto, debe erradicarse el sentido de culpa.

Si alguien hace algo indebido y tiene conciencia de ello, debe extirpar ese sentimiento de arrepentimiento porque es malo para su salud mental. El sentimiento de vergüenza, de acuerdo con esto, debe desaparecer. Claro que el problema es que con su desaparición, también se desvanecen las reglas morales… y así, todo se vale, todo.

Aún recuerdo a una conferencista hace tiempo, una sexóloga que hablaba del caso de un hermano que había embarazado a su hermana. Para ella se trataba de una cosa natural, buena, que nada de arrepentimiento debe generar en ninguno de los hermanos. Que ellos tuvieran sentido de haber hecho algo reprobable, habría sido causa de frustraciones y enfermedades mentales.

La mentalidad políticamente correcta manda entender al sentido de vergüenza como algo dañino que debe ser erradicado de la mente humana. Es contra la naturaleza humana, se nos repite, sentir arrepentimiento y culpa. La lección es clara, sobre todo para quienes están refinando su conciencia: nada hay de qué preocuparse, no importa lo que haga, de nada debo arrepentirme.

Arrepentirse, sentir culpa, todo eso es una enfermedad, nos dicen. Yo opino lo opuesto por una razón al menos: si nos deshacemos del sentido de culpa mandamos por la borda todo principio moral y ético. Le estamos dando legitimidad a todo acto posible, una situación tan indeseable que es contrarrestada por las banderas de la corrección política. Me explico.

Embarazar a la hermana es algo natural que no debe causar pena, pero sí debe causarla matar delfines. O se debe estar preocupado por las escenas en las películas, donde los actores fuman, pero puede haber todas las escenas de cama que se quieran. Y si usted tiene sentido de culpa, el remedio seguramente está en alguna pastilla que le haga olvidar sus deberes, o alguna terapia mental.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.




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