Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Esclavos Bien Cuidados
Eduardo García Gaspar
12 junio 2009
Sección: LIBERTAD CULTURAL, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Una investigación reciente de opinión pública, tuvo algunos resultados que son dignos de señalar. La realizó Consulta Mitofsky en México, en conjunto con la Universidad Iberoamericana. El tema fue la libertad de expresión.

Según ella, entre los mexicanos unas dos terceras partes piensan que se tiene poco o nada de libertad de expresión y de prensa. Esto es más marcado aún en segmentos rurales, que no usan internet, mujeres y gente que no acostumbran leer o ver noticias.

Poco menos de un tercio de las personas piensa que el crimen organizado impide estas libertades, más o menos la misma proporción culpa al gobierno.

Lo más interesante es que alrededor de una cuarta parte de las personas dijeron estar dispuestas a sacrificar el voto libre, la libertad de expresión y la libertad religiosa, si ello significara mejorar en lo económico. La información se amplía con otros datos.

Si hubiera que escoger sólo entre libertad de expresión y una mejor economía, casi el 55% preferirían una mejor economía. Los segmentos en lo que esta preferencia es aún más marcada son las zonas rurales (61%), gente que ve pocas noticias (59)% y personas que no usan Internet (58%).

Creo que un defensor de la libertad haría una observación inmediata frente a esas cifras: la libertad es una sola y se manifiesta de maneras diversas, según lo que la persona haga. Puede ella escribir, trabajar, creer, participar en política y entonces de hablaría de libertad de expresión, económica, política y demás. El punto principal es que la libertad es única e indivisible.

Por eso llama la atención que más de la mitad de las personas prefieren vivir bajo mejores condiciones económicas que tener libertad de expresión. Si la libertad es indivisible, eso significa que la mayoría de la población prefiere dejar de ser libre si es que ello le significa mayor bienestar. Es una actitud grave.

Quizá demuestra la escasa valía que la libertad tiene en la cultura mexicana, mucho más acostumbrada a conflictos personalistas que a la defensa de ideales. Si bien las luchas posteriores a la independencia tuvieron creencias políticas como motivo central, ellas han sido explicadas como una lucha entre caudillos. Las luchas revolucionarias, por supuesto, tampoco fueron centralmente de ideales.

La política mexicana, por tanto, no es entendida como un terreno de valores e ideales, sino sencillamente como una serie de luchas, muchas veces armadas, entre líderes, caudillos y políticos. Algo que es espectáculo, desagradable por supuesto, y que está lejano de la ciudadanía. Ante esto, resulta lógico reaccionar pensando “que se peleen lo que quieran, pero que no lastimen mi bienestar”.

En todo eso, las creencias y los ideales salen sobrando. La libertad humana no tiene mucho sentido en ese contexto, lo que hace creer que es mejor tener mayor bienestar que gozar de libertades a las que no se entienden. Quienes defendemos los regímenes de libertades humanas tenemos por esto dos problemas mayores.

Por un lado, tenemos a los enemigos de la sociedad abierta, como les llamó Popper (1902-1994): socialistas, comunistas, totalitarios, dictadores, partidarios del estado de bienestar. Pero, por el otro, existe un enemigo más temible, la indiferencia de una gran proporción de la gente.

Es un problema cultural. Sin cosas en las que creer, sin cosas que defender, las personas son veletas, presas muy fáciles de quienes tienen el poder. Pocas comprobaciones factuales como ésta para comprender la afirmación de Tocqueville (1805-1859): sin valores y sin creencias morales, los pueblos sucumben a la esclavitud. La libertad necesita valores.

Pero, por fortuna, la investigación revela datos optimistas. Si alrededor de una cuarta parte de los mexicanos está dispuesto a perder todas sus libertades de voto, creencia y expresión, eso significa que el resto no lo está. Si el 55 por ciento prefiere una mejor economía que más libertad de expresión, eso significa que el 45 prefieren lo opuesto.

La carencia del ideal de la libertad, según los datos, se encuentra en poblaciones rurales y personas que no están expuestas a la labor de los medios de comunicación, lo que apunta a la población menos educada y más pobre. Es lógico. Al menos sabemos ahora un poco más.

Post Scriptum

En Sistema Político Mexicano se da una serie de características de la política mexicana, en donde se destaca que el 93% del tiempo desde la independencia, México ha vivido bajo problemas de luchas internas o bajo regímenes dictatoriales, con la excepción de los últimos años, más el período de Juárez, es decir, un 7% del tiempo hemos sido demócratas y el resto del tiempo hemos estado o peleando o dominados. Hay análisis más breves en El Error Mexicano Hoy y en Momento Único.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.


No hay comentarios en “Esclavos Bien Cuidados”
  1. juan jose Dijo:

    Lo triste es que la gente se ha dado cuenta que con su “libertad” no ha logrado ni logrará nada. Hay cosas buenas y malas, cosas reconfortantes y tristes. Conocemos las causas. Damos la cara a los muros que hay que derribar. Tengo fe en que se puede cambiar, paulatinamente el mejor cambio, a través de acciones, llegará.

  2. victorio e Dijo:

    Considero a la tesis expuesta por el autor como una correctamente basada en la suposición de ser la libertad el valor máximo del terreno político, por dos razones. La libertad es inherente a la naturaleza humana y al mismo tiempo, ella produce resultados benéficos en el bienestar material. Lo que escribe juan jose, antes que yo, es erróneo, pues es con libertad únicamente que podrá tenerse una realización humana integral.





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