Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Escuela Económica Austriaca
Leonardo Girondella Mora
16 septiembre 2009
Sección: ECONOMIA, LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Si se me pidiera, como en realidad se hizo, hacer una invitación a visitar la Escuela Austriaca de Economía, comenzaría por algo abierto —esa escuela es la más fuerte y consistente defensa económica de la persona y su libertad, y lo es por partir de una unidad de análisis específica: la persona misma y sus acciones.

Nada para los austriacos tan repugnante como trabajar con unidades agregadas, como sociedades, grupos, colectividades —el ser humano, uno por uno, considerado individualmente es el punto de partida. Es una posición opuesta a los enfoques matemáticos y a la visión mecánica de la economía (como un problema de asignación de recursos existentes y limitados para la satisfacción de necesidades sin fronteras).

La escuela no nació en un momento dado —ella fue evolucionando a partir de las ideas de un grupo de ministros católicos, conocidos genéricamente como escolásticos y alrededor de la Universidad de Salamanca. Esto es el siglo 15 en adelante. Han sido calificados como los primeros reales economistas, muchos años antes que Smith.

Fueron los que examinaron la realidad encontrando principios o leyes universales en el comportamiento humano: oferta y demanda —a lo que debe añadirse una larga lista de conceptos como la inflación y su causa, el manejo de las finanzas públicas, los efectos de los impuestos, acuerdos de salarios y, muy señaladamente, la idea revolucionaria de la subjetividad del valor económico.

Examinaron otras cuestiones del comportamiento humano, como los controles de precios, la libertad de contratación, el papel del comercio, los cambios de divisas, las contribuciones de las empresas, las acciones monopólicas —en todo lo que celebraron las bondades de la libertad humana y las maldades de la acción estatal. Es difícil encontrar en la actualidad a gente más liberal que estos católicos de hace tantos siglos.

Los antecedentes austriacos pasan de allí a Francia —especialmente a R. Cantillon, quien en realidad era irlandés pero emigró a ese país, y a Turgot. La mentalidad es la misma, la del énfasis en las acciones libres de las personas y las ventajas de respetarla, y su oposición a la intervención estatal. Criticaron a las leyes de usura, hablaron de beneficios decrecientes, de creación de dinero y, especialmente, criticaron a los privilegios concedidos por el estado.

De allí siguieron, en Francia también, discípulos distinguidos como Say y Bastiat, escribiendo ya de Economía como una ciencia formal —se trataron temas como los servicios no materiales, lo absurdo de las ideas de sobreproducción y otras que se perdieron ante la popularidad de las ideas inglesas de Smith y Ricardo.

La desviación tuvo consecuencias negativas —se perdieron por un tiempo los conceptos elaborados por los escolásticos y ampliados por los franceses: se aceptaron las ideas inglesas de valor económico objetivo basado en el costo de producción, lo que permitió crear a Marx sus teorías.

Los austriacos, puede verse ya, son los herederos del nacimiento de la disciplina económica —una especie de rescatadores de la noción más básica posible: la economía sólo la hacen las personas libres, una por una, porque esas personas tienen capacidad de actuar. Y más aún, interferir con esa libertad humana produce efectos negativos en el bienestar.

Ese rescate fue iniciado por C. Menger en 1871 —hizo de lado a las ideas inglesas y partió de las ideas provenientes del real nacimiento de la Economía. Renació la idea del valor económico subjetivo y, sobre todo, fue articulada la teoría de la utilidad marginal: toda persona valorará menos y menos unidades adicionales de un mismo bien. Fue llamada la revolución marginalista.

La escuela incluye otros nombres posteriores — Boehm-Bawerk, Mises, Hayek. En conjunto, se les puede ver como liberales clásicos, disciplinados usuarios de una metodología que sospechaba de la acumulación de estadísticas y que mantienen como centro de su análisis a la conducta libre. Basados en el uso de la lógica deductiva a partir de la acción humana, combatieron escuelas opuestas como el socialismo y sus similares.

Con mucha mayor profundidad que antes y con argumentaciones incontrovertibles, los austriacos continuaron con las semillas originales de los escolásticos —ideas sobre la tasa de interés y la preferencia de tiempo, sobre los ciclos económicos, sobre cada vez más largos procesos de producción, sobre la necesidad de dinero sólido, comercio libre, negación de subsidios, prohibición de monopolios y gastos no deficitarios de gobierno.

Parte importante de estos desarrollos de ideas fue el combate a las ideas de los socialistas —quienes, herederos de las ideas inglesas, las habían llevado a sus consecuencias naturales: un creciente estado interventor. Mises, por ejemplo, retó a los socialistas a explicar cómo funcionaría su sistema, cosa que no pudieron hacer satisfactoriamente. El enemigo siguiente fue el keynesianismo.

De entre los siguientes economistas de la escuela, destaca Rothbard —otro caso de la continuidad con los escolásticos y sus ideas de derecho natural.

Mi opinión, general, es mirar con beneplácito las ideas austriacas —se basan y parten de la noción de un ser humano libre que puede actuar: usando una lógica deductiva llegan a consecuencias que no necesitan complicados modelos matemáticos y son capaces de explicar realidades económicas y sus causas. Sus enemigos principales son los miembros de los círculos académicos y de la intelligentsia y los han tratado de eliminar, con cierto éxito, de la presencia pública.

No existe un cuerpo analítico mejor en economía para demostrar las bondades de un mercado libre sin intervención estatal que el desarrollado por esta escuela —quien sea que trate de ser un defensor efectivo de la libertad debe conocer las principales ideas de estos pensadores.

Nota del Editor

Lo anterior puede ser ampliado en Escuela Austriaca de Economía, en donde se señala que esta escuela:

• Presenta a la economía en un sentido muy amplio, que abarca todo tipo de intercambios, es decir, de acciones, y no está restringida a las compras y ventas, transacciones financieras, etc.

• Tiene por objeto de estudio la acción humana en toda su extensión y sus implicancias. Para lograr su cometido, comienza con el estudio del hombre como persona individual y única, y no como una parte indiferenciada de un conjunto, sociedad o país.

• Contiene una teoría del valor y una teoría de formación de los precios que nos permiten comprender los procesos de intercambios de las personas. La existencia de los precios no implica ningún tipo de unificación o igualdad de las valoraciones de las personas. El valor es subjetivo, y por lo tanto también lo son las ganancias y las pérdidas resultantes de todo intercambio. Los precios expresados en dinero sólo indican el resultado de la interacción de distintas personas con distintas valoraciones, pero de ningún modo el valor de las cosas susceptibles de intercambios está acotado o definido por los precios.

• Considera las diferencias de las distintas personas y acepta la existencia de distintos puntos de vista. Son justamente las diferencias de valoración por parte de distintas personas, lo que hace posible los intercambios.

En la sección AmaYi, existen muchos resúmenes de autores mencionados.

Libros útiles para el interesado son los siguientes. Mi recomendación sería comenzar por el tercero y el cuarto.

  1. Chafuen, Alejandro Antonio. Christians for Freedom : Late-Scholastic Economics. San Francisco: Ignatius Press, 1986.
  2. Bastiat, Frederic. Economic Sophisms. Trans. Arthur Goddard.ed. Arthur Goddard, Irvington-on-Hudson, N.Y: Foundation for Economic Education, 1996.
  3. Hayek, Friedrich A. von. The Road to Serfdom [1944]. Chicago: University of Chicago Press, 1980.
  4. Hazlitt, Henry. Economics in One Lesson [1946]. New York: Arlington House Publishers, 1979.
  5. Hazlitt, Henry. The Failure of the New Economics. Ludwig von Mises Institute, 2007.
  6. Menger, Carl. Principles of Economics. Trans. James Dingwall and Bert F. Hoselitz. New York: New York University Press, 1981.
  7. Mises, Ludvig von. Liberalism in the Classical Tradition. Trans. Ralph Raico. New York: The foundation for economic education, 1985.
  8. Mises, Ludwig Von. Human Action: A Treatise on Economics. Chicago: NTC/Contemporary Publishing Company, 1966.
  9. Mises, Ludwig von. Socialism. Indianapolis: Liberty Fund, 1981.
  10. Rothbard, Murray Newton. Man, Economy, and State; a Treatise on Economic Principles. Los Angeles: Nash Pub, 1971.
  11. Rothbard, Murray Newton. The Logic of Action. Vol. Economists of the twentieth century Cheltenham, U.K. ; Brookfield, Vt: Edward Elgar, 1997.
  12. Say, Jean Baptiste. Tratado De Economía Política [1841]. México: Fondo de Cultura Económica, 2001.
  13. Turgot, Anne-Robert-Jacques. Discursos Sobre El Progreso Humano. ed. Gonçal Mayos Solsona, Madrid: Tecnos, 1991.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.


1 comentario en “Escuela Económica Austriaca”
  1. Jayson Dijo:

    Hay un error u omisión, el no citar cuando cita usted: Boehm-Bawerk, Mises, Hayek. Falta uno importante como es Weiser y otros más incluso por encima de Rothbard está para mí I. Kirzner. Saludos NOTA DEL EDITOR: es cierto lo que dice usted. Los 3 mencionados son otros de esos genios.





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