Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Estudios de Sentido Común
Selección de ContraPeso.info
30 enero 2009
Sección: EDUCACION, Sección: Asuntos
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ContraPeso.info presenta una idea de Anthony B. Bradley. Agradecemos al Acton Institute el amable permiso de publicación. La idea central del escrito es contestar la pregunta que todos se han hecho: ¿por qué se hacen grandes investigaciones para probar lo que es de sentido común y ya sabíamos?

Los EEUU son tan ricos que damos millones de dólares al año a investigadores para financiar estudios “importantes” que reportan nada más allá del sentido común.

¿Por qué necesita de un equipo de investigación de personas con doctorados el producir tablas estadísticas que reportan resultados que cualquiera sabe? El mercado de estudios de investigación continúa creciendo mientras todos, desde políticos hasta padres de familia, se apoyan en ellos para tener credibilidad.

Entre los estudios recientes, hay uno que contiene el maravilloso resultado de que respirar aire puro es mejor para la salud que respirar aire sucio.

Como se reportó en el ejemplar de Enero del New England Journal of Medicine, un equipo de investigadores de la Harvard School of Public Health y la Brigham Young University, examinó contenidos de polución en 51 ciudades de EEUU durante los años 80 y 90. Encontraron que la gente viviendo en ciudades en las que la contaminación del aire se ha reducido disfrutan de una expectativa de vida concomitante con la calidad del aire. ¡Uy!

Los autores del estudio concluyen: “Una reducción de la exposición a partículas finas ambientales de contaminación de aire contribuye a una mejora significativa e importante en la expectativa de vida en los EEUU”.

Si eso no ha provocado un cambio radical en la vida del lector, vea esto. ¿Sabía usted que quienes no terminan sus estudios de secundaria (high school) tienen más probabilidades de padecer ciclos de dependencia más que de independencia y son, en general, menos productivos en una economía global?

De acuerdo con un estudio “sin precedentes” realizado por The Economics Center for Education & Research de la University of Cincinnati, a petición de la Ohio Alliance of Public Charter Schools (OAPCS), en promedio cada estudiante que no termina sus estudios de secundaria terminará costando a los contribuyentes del estado 3,909 dólares al año desde los 16 a los 64 años.

Unos 191,500 dólares en toda su vida. Basado en esto, el costo a los contribuyentes de los 40,000 estudiantes que no terminan sus cursos, es de más de 156 millones al año.

Quienes no terminan sus estudios tienen mayores riesgos de desempleo, bajo-empleo y conducta criminal, resultando en encarcelamiento caro, de acuerdo al estudio. Pagan menos impuestos locales y estatales y son más dependientes de la asistencia pública: subsidios de casa, gastos de bienestar, vales de comida, pagos por desempleo, ayudas médicas —en adición a la gran miseria humana que resulta de su inhabilidad para participar con éxito en la economía.

¿Está usted sentado para lo que sigue? De acuerdo con un un nuevo estudio, las promesas de virginidad entre adolescentes no duran, ¿De verdad? Dice un reporte en el ejemplar de enero de Pediatrics que las promesas de virginidad por sí mismas no reducen la conducta sexual de los adolescentes.

La investigadora de la salud, Janet Elise Rosenbaum de la Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health, encontró que quienes prometieron abstinencia sexual fueron 10% menos probables de usar condones o cualquier otra forma de control natal que quienes no prometieron abstinencia.

Con datos de 1996 del National Longitudinal Study of Adolescent Health, la investigadora comparó las conductas sexuales de 289 estudiantes que reportaron hacer una promesa verbal o escrita de virginidad, con las conductas sexuales de 645 estudiantes que no hicieron la promesa; todos con creencias religiosas u opiniones conservadoras similares.

De acuerdo con K. Aleisha Fetters de Medill Reports, “Cinco años después de sus promesas los dos grupos no exhibieron diferencias en tasas de sexo premarital, infecciones transmitidas sexualmente y prácticas de sexo oral o anal”. Reportó también que cinco años después de hacer las promesas, 82% negó haberlo hecho.

Las promesas hechas en público, en grandes grupos, funcionan a menudo como las resoluciones de Año Nuevo. Para empeorar las cosas, los adolescentes que hicieron las promesas y que tuvieron conducta sexual, fueron menos probables de usar condones. La real pregunta es por qué la gente creyó que un adolescente haciendo una promesa de virginidad, ajena a un compromiso moral externo más amplio y profundo, mantendría su decisión. ¿Un adolescente?

Al final, muchas de estas investigaciones dan permanencia en las universidades y premios, todo por decirnos cosas que nuestros padres nos habían enseñado —por ejemplo, que las toxinas son tóxicas, que la educación es vital para hacer una contribución a la sociedad, ser autónomo y mantener a la familia; que la sexualidad divorciada de un código moral fuerte que la restrinja al matrimonio no tiene sentido y es dañina.

En la meritocracia actual, hemos cambiado a las guías probadas en el tiempo por nuestros antecesores por costosos estudios universitarios. Incluso personas como yo han terminado confiando en esos estudios para tener credibilidad pública. Ellos me permiten decir, en esencia, “Ves, te lo dije”.

Como resultado, pagamos por información que podíamos haber obtenido gratis de algún clérigo, de los viejos de la familia y otras fuentes de sabiduría. Al final, estos estudios demuestran, como nos ha enseñado la vieja sensatez, “Lo que ha sido, será, lo que ha sido hecho lo será de nuevo; nada nuevo hay bajo el sol”.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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