Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
“Etica de Negocios”: el Problema
Selección de ContraPeso.info
10 agosto 2009
Sección: NEGOCIOS, Sección: Asuntos
Catalogado en: , , ,


ContraPeso.info presenta una idea de Samuel Gregg D.Phil.. Agradecemos al Acton Institute el amable permiso de publicación. El propósito de la columna es reconsiderar el contenido de las clases de ética en las escuelas de negocios.

En medio de continuas recriminaciones respecto a la responsabilidad de la crisis financiera de 2008, los líderes de empresas siguen estando en las listas de los culpables. Por supuesto, cualquier análisis objetivo de la crisis de inmediato indica que los políticos y los banqueros centrales son tan, si no más, culpables de la creación de la tormenta financiera perfecta.

Aún así, la crisis financiera ha provocado preguntas acerca de la cultura moral actual dentro de la comunidad de negocios y la formación ética que ellos reciben. Como astutamente observó Muchael Jacobs en el WSJ:

“Mientras tratamos de entender por qué nuestra economía tiene tantos problemas, los dedos apuntan cada vez más hacia las instituciones académicas que educaron a esos que nos metieron en este lío. ¿Qué es lo que las instituciones académicas dejaron de enseñar a los líderes de negocios y a los políticos? ¿Habría Bernie Madoff hecho otra cosa de haber pasado su examen de ética de negocios?”

Por décadas, no ha existido escasez de cursos de ética para los aspirantes líderes de negocios en innumerables escuelas de negocios.

Es natural que mientras las personas tengan libertad, ninguna formación académica puede garantizar que los ejecutivos de negocios actúen nunca tomando decisiones imprudentes o simplemente malas. Pero el mero número de malas decisiones y, en algunos casos, acciones moralmente malas de algunos líderes antes y durante la crisis financiera, de seguro debe hacernos reconsiderar el contenido de las clases de ética de negocios.

Una breve revisión de cualquier número de programas de estudio de escuelas de negocios pronto indica que algunas están haciendo un trabajo excelente en este campo. Generalmente, sin embargo, el panorama es desilusionante. Las escuelas de negocios no han probado estar exentas de la marea de relativismo ético que ha invadido a Occidente desde los años 60 —junto con la corrección política que a menudo sustituye a la reflexión moral seria.

Demasiadas escuelas de negocios se rehusan a enfrentar con seriedad cuestiones de bien y mal, de virtud y vicio. La ética es reducida a la “responsabilidad social corporativa”, la que siempre se traduce en agendas políticamente correctas (y a menudo en opiniones negativas implícitas de los negocios). O reducida a la actitud de “si es legal, está permitido”.

Ninguna de estas instancias es adecuada si se permite a la empresa privada asumir sus características como una vocación genuina. Ellas también promueven el desarrollo de mentes tecnocráticas dentro de las escuelas de negocios, lo que lleva a los estudiantes a convertirse en personas que en teoría pueden estar a cargo de la administración de cualquier tipo de negocio.

Los negocios, sin embargo, son más que administración. También implican poder delegado (en lo que los administradores tienen responsabilidades morales y fiduciarias con sus clientes e inversionistas), y ser emprendedores —creación real de riqueza.

Muchos líderes de negocios se sorprenderían al descubrir que estudiar entrepeneurship es ahora mismo una materia opcional en muchas escuelas de negocios.

Esto subraya el problema de algunas escuelas de negocios. No es claro que todos los profesores de negocios estén convencidos de la moral de las economías basadas en la libre empresa, el gobierno limitado y el estado de derecho. Esta ambivalencia no puede evitar ser comunicada a los estudiantes, la que llevan con ellos a su trabajo posterior.

Es muy difícil para las escuelas de negocios enseñar los hábitos morales asociados con negocios exitosos cuando muchos profesores de negocios consideran a la empresa privada y a los mercados como, cuando mejor, un fenómeno útil, pero moralmente insignificante.

Entrando, sin ser esperado, en esta discusión, Benedicto XVI afirmó en su encíclica Caritas in Veritate que las responsabilidades de los ejecutivos de negocios van más allá de la obtención de utilidades—aunque siempre la incluyen.

El Papa hace notar la plétora contemporánea de cursos, seminarios e investigación sobre ética de negocios. Observa él que, sin embargo, “el adjetivo ‘ético’ puede ser abusado”, “cuando la palabra se usa genéricamente” y puede “prestarse a cualquier número de interpretaciones”, muchas de las cuales socavan el florecimiento humano.

Entonces, aunque Benedicto habla positivamente de la creciente conciencia de la ética en el mundo de los negocios y las finanzas, previene contra el simple añadido de la palabra “ética” a una empresa dada no dice nada de la moralidad real de sus acciones.

Lo que importa al final, dice el Papa, es la visión moral precisa —y por tanto el entendimiento de la persona humana—, informando no sólo a una empresa en particular, sino a toda la economía.

Obviamente las escuelas de negocios que simplemente delinean las “visiones” diferentes de la ética y entonces dejan al azar el resto en aras de tolerar todas las opiniones (no importa qué tan incoherentes), tienen muy poco que ofrecer en este campo.

Al fallar enfrentar a la moralidad en términos de la determinación de la verdad del bien o del mal en las decisiones particulares de negocios sobre la base de la razón correcta (y por eso abiertas a creyentes y no creyentes por igual), las escuelas de negocios meramente  guían a sus estudiantes hacia el camino intelectual y moral sin salida del “mi opinión, tu opinión y la opinión de todos”.

Parte del genio de los negocios exitosos es la innovación constante y prudente, y el adaptarse a nuevas circunstancias. En lo que se refiere a reformar la enseñanza de la instrucción ética, esas instituciones educativas por las que pasan tantos ejecutivos de negocios deben ser capaces de hacer no menos.

Post Scriptum

Un claro ejemplo de un libro de ética de negocios que fracasa notablemente en comunicar al estudiante que él es quien tiene la responsabilidad ética, es el libro Integridad en las Empresas, Ética para los nuevos tiempos, de David Noel Ramírez Padilla, McGrawHill, 2007 y que fue analizado en Buen Tema, Mala Realización.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras